10. Una cita como amigos

3408 Palabras
Blair. Martes en la noche, estoy totalmente aburrida en mi habitación sin nada que hacer, he revisado mis r************* un par de veces en menos de 10 minutos y eso me ha dado a entender que estoy muy aburrida, demasiado diría yo. Lanzo mi teléfono a un lado de la cama y me recuesto de la misma, miro el techo de mi habitación mientras un montón de pensamientos pasan por mi cabeza. Hoy en el instituto fue aburrido, ni siquiera fui a la cafetería, extraño mucho a mis mejores amigas y creo que fui una total idiota al dejarles de hablar por lo de Cárter ya que al final es asunto solo de él y mío, solo cruzamos unas cuantas miradas hoy pero no se acerco a mi y yo tampoco a él. Creo que es lo mejor para ambos, definitivamente es lo mejor. Mi teléfono vibra, lo tomo y frunzo el ceño al ver una solicitud de mensaje en i********:, lo desbloqueo, sonrió al ver una foto de Shawn en el perfil del solicitante. Vaya, vaya Shawn. ¿Tu novia sabe que quieres hablar conmigo? Muerdo mi labio inferior recostándome de nuevo. Con todo lo qué pasó este fin de semana y ayer olvidé por completo a Shawn, necesito poner manos a la obre con lo del plan ya que Taylor lleva dos ventajas sobre mi, aunque me duela aceptarlo si me quitó a Carter y se que dejarlo de ver le daría a entender a ella que si me afectó...¡Esperen! !Eso era lo que esa perra quería! ¡Quería que yo me alejase de Carter para así presumir a los cuatro vientos que su pequeña esclava me quitó un chico! Y no, no le daré el placer. Dentro del plan hay otro plan y creo que es más exquisito que el que ya tengo planeado. Le demostraré a Taylor y a Dianne que no me quitaron a Carter y lo haré de la peor manera ya que algunas veces se les olvida que yo nunca pierdo y menos ante ellas dos. Carter es y siempre será mi chico. Aterrizando de nuevo entro a la conversación, vuelvo a sonreír victoriosa al ver su mensaje. @Shawn.simons Hey, no he hablado contigo desde el día de la fiesta, ¿Cómo estás? Visto Todo bien, Shawn. ¿Qué tal tú? Visto Yo estoy bien, gracias por preguntar. Visto ¿Estás ocupado? Visto. Estoy en el restaurante casi estoy por cerrar, ¿Sucede algo? Visto Estaré allí en media hora, tendremos una cita. Visto Espera, ¿Qué? Sabes que tengo novia. Visto. Lo que leíste, tendremos una cita. Una cita de amigos...Tonto. Visto Ah, lo siento. Esta bien, aquí te espero. Visto. No respondo su último mensaje, me levanto de la cama, abro las puertas de mi enorme armario y tomo unas vans del mismo color que mi camisón, llevo unos pantalones de mezclilla, un camisón n***o de Carter y mi cabello en una alta coleta desarreglada, sin muchas ganas de alistarme mucho tomo mi teléfono y me dispongo en ir a la habitación de Owen. Papá dice que aún no tengo edad suficiente para conducir su costoso auto pero que aprovechará el doble pago de cuotas que se le realiza al instituto en diciembre y me regalará uno propio de navidad, no le mostré ningún entusiasmo en lo absoluto solo me limite a sonreír sin mostrar los dientes. En fin, resulta que Owen si tiene auto así que le pediré que me lleve al restaurante donde trabaja Shawn, toco la puerta un par de veces, escucho ligeros pasos chocar contra la madera, me echo un poco hacia atrás al sentir el crujido que hace la puerta al abrirse, Owen lleva unos pantalones de dormir y no lleva camiseta, alzo una ceja mira el su fornido cuerpo de arriba hacia abajo. Vaya, que abdominales, que brazos, que cuerpo tiene mi futuro hermanastro. Al parecer el pelirrojo si tiene sus encantos. —¿Estás ocupado?—Niega varias veces con la cabeza.—¿Puedes llevarme a un sitio, por favor? —¿Irás a prostituirte a alguna esquina?—Frunzo el ceño y nieto con la cabeza.—¿A consumir drogas?—Vuelvo a negar.—¿A tener sexo sin control y sin protección,—Niego riendo.—Perfecto, te llevo. —Te esperare abajo.—Sonríe sin mostrar los dientes, comienzo a bajar las escaleras y antes de llegar al último doy un pequeño brinco. Si, estoy feliz, feliz de que Shawn aceptará tener una cita conmigo, aunque ustedes saben muy bien, perfectamente bien que no es como amigos. Shawn. Mis manos tiemblan y sudan, estoy nervioso porque le dije a Blair que podría venir al restaurante para que tengamos una cita de amigos, una cita que ella propuso y no, no le veo nada de malo a eso de salir como amigos digo, los amigos salen todo el tiempo, charlan y esas cosas pero, ¿Y si tu amiga es una belleza letal? Porque hay que aceptarlo, ella lo es, tiene una mirada despiadada como si fuese a comerte de un solo mordisco y aunque es aterradora al mismo tiempo es llamativa. En menos de 10 minutos el chef y Ryan se irán dejándome totalmente solos, decidí tener mi cita con Blair aquí ya que si alguna de las personas que saben que soy novio de Taylor le ve posiblemente vaya a contarle que me vieron con una hermosa chica y no quiero tener que explicarle a ella que es solo una amiga ya qué tal vez no me crea, no me crea ni un poco en lo absoluto. Siento un leve cosquilleo en el estómago al ver un auto detenerse, suelto un suspiro pesado, Blair baja del auto, se despide con la mano antes de introducir su teléfono en el bolsillo trasero y acercarse a la puerta. Me giro al escuchar como la puerta de la cocina se abre dejándome ver al chef y a Ryan salir con sus cosas. Al menos no tendré que presentársela a ambos ya que la conocen. Vuelvo a girarme y Blair entra al restaurante, su mirada se torna de confusión, miedo y asombro al ver a Ryan de pie detrás de mi, salgo de atrás de la barra y me acerco a ella pero no parece percatarse ya que su mirada aun sigue centrada en el, en Ryan. ¿Qué se traen estos dos? —Blair, que gusto verte.—Ella traga en seco y sonríe sin mostrar los dientes, el sale detrás de la barra con intención de acercarse a nosotros pero ella da un paso hacia atrás.—Tenia mucho tiempo sin verte. —Mmm, si.—Es lo único que dice antes de abrazar su cuerpo con sus brazos.—No sabia que trabajabas aquí. —No le he contado a nadie, tengo menos de un año.—El lame su labio inferior mientras la mira de arriba hacia abajo. —Ah.—Alza ambas cejas y desvía la mirada. —Estás muy hermosa.—Ella vuelve a sonreír sin mostrar los dientes. —Vámonos Ryan.—Las palabras del chef hicieron que la tensión en el aire se cortara un poco.—Shawn, recuerda activar la alarma antes de irte.—Asiento, su mirada se centra en Blair.—Ya cerramos señorita, lo lamento. —Me está esperando a mi.—Respondo, el sonríe asintiendo varias veces con la cabeza. —Esta bien, pasen feliz resto de la noche.—Blair se hace a un lado permitiéndole acercarse a la puerta, Ryan aún está de pie casi frente a ella, es como si estuviese anonadado por verla ahí, como si estuviese sorprendido. —¿Ryan? —Mmmm, si.—Sale de su trance, comienza a caminar en dirección a la puerta pero se gira un poco para extenderle su mano a Blair en señal de despedida.—Fue un gusto verte de nuevo, Blair.—Ella mira la mano unos segundos y niega con la cabeza, el suelta una pequeña risa antes de acercarse a la puerta.—Buenas noches Shawn. —Buenas noches.—Blair suelta un suspiro desde que ambos salen del local, lo miro bastante confundido y si, quiero respuestas. Me acerco a la puerta colocándole el cerrojo y por ahí mismo activo la alarma de seguridad. Vuelvo a mirar a Blair, ella está pálida comí si hubiese visto un fantasma, su mirada está centrada en el suelo como si estuviese en otro lugar y no aquí conmigo. Me acerco a ella y toco su hombro, se sobresalta al sentir mi tacto en su cuerpo, muerde su labio inferior antes de acercarse a la barra y sonreír como si nada hubiese pasado. ¿Qué diablos? —¿A donde iremos? —Pensaba que lo mejor era quedarnos aquí, por la hora y eso.—Ella asiente. —Se me antoja algo con chocolate, ¿Qué podemos preparar?—Antes de que pueda responder pasa detrás de la barra, abre las puertas de la cocina y entra a ella, con rapidez sigo sus pasos hasta que ambos quedamos en la parte trasera del local. —Hay unos Brownies en el horno pero no puedes comerlos.—Alza una ceja y mira todos los hornos qué hay frente a ella. —¿Por qué no? —Antes de que me dijeras lo de la cita los chicos y yo íbamos a comernos unos Happy Brownies pero al decirme que vendrías les dije que se fueran. —¿Happy Brownies? ¿Son esos que tienen chocolate extra y chispas?—Comienzo a reír a carcajadas.—¿Qué te causa risa? —Son Brownies con Marihuana.—Digo entre risas, ella abre ambos ojos sorprendida. —¡Quiero uno!—Da pequeños saltos de felicidad. —¿Qué? —Jamás los he comido y quiero probarlos.—Lo pienso unos segundos antes de acercarme al segundo horno. Con uno de los guantes de cocina tomó la bandeja, la colocó sobre la meseta, extiendo mi brazo y tomó uno de los platos de cristal mas un cuchillo. Con cuidado retiro los Brownies de la bandeja colocándolos en el plato, Blair se acerca a mi, se recuesta en la meseta para segundos después sentarse sobre ella. Ruedo los ojos al ver su enorme sonrisa, ¿En serio no sabían que era? Me acerco hacia la izquierda donde hay un taburete lo suficientemente alto para poder estar más o menos a su altura, lo coloco frente a ella y me siento, rápidamente me recibe con una enorme sonrisa. —¿Lista?—Asiente, tomó uno de los Brownies ya un poco frío con mi mano, ella suelta un suspiro nerviosa pero decido comérmelo yo. —¡Hey! ¡Ese es mío!—Comienzo a reír y se lo extiendo, ella lo muerde, comienza a masticar mientras alza una ceja.—Esto no sabe a marihuana. —No tiene que saber a ella, Blair.—Vuelve a reír.—¿Puedo saber porque te pusiste así cuando viste a Ryan? —Ah.—Dice en un susurro casi inaudible.—¿Lo notaste? —Fue imposible no notarlo.—Termina de comerse el Brownie.—Tu cara cambió por completo al verlo, creí que fue por la sorpresa de ver al hermano de tu amiga aquí. —¿Como sabes que es hermano de una de mis amigas? —El me lo dijo. —¿Y como sabe que te conozco? —Pues el día que viniste el chef te vio y estuvo comentando algo delante de Ryan, el dijo que eras la mejor amiga de su hermana menor y que en el instituto te conocen como la fruta prohibida... —No es cierto.—Me interrumpe.—Solo el y sus amigos me llamaban así.—Responde molesta. —¿Y por qué te puso ese apodo? ¿Sucedió algo entre ustedes dos?—Ella baja la mirada unos segundos.—Puedes contarme, si quieres. Blair. —Puedes contarme, si quieres.—Vuelvo a levantar la mirada y mis ojos chocan con los suyos de nuevo. Pienso unos segundos si decirle lo que sucedió entre el desagraciado de Ryan y yo.—¿Blair? —Te escuché.—Hago una pequeña mueca con mis labios.—Cuando comenzaba el tercer grado le comencé a parecer atractiva a Ryan y su manada de idiotas.—Comienzo.—Ellos decían que en el verano me puse más hermosa, que la pubertad hizo...—Hago una pausa tomando un respiro.—Hizo que mis pechos crecieran más al igual que mis nalgas, yo me limitaba a ignorar los comentarios hasta que un día... —¿Hasta que un día?—Lame su labio inferior. —Me quede en el instituto esperando a papá, creía que estábamos solos pero no, Ryan se quedó en el campus practicando así que al terminar entro al instituto, me vio y se acercó a mi yo intenté escaparme pero como ves el es mas fuerte y ágil que yo. Así que acerco mi cuerpo a los casilleros e hizo a un lado mi calzón tratando de introducir sus dedos en mi pero le di un fuerte golpe en la nariz con mi cabeza y pude librarme de él y de su absurdo intento de violación.—Bruno abre los ojos asombrados.—Fui directo hacia donde mi padre, obviamente al día siguiente negó haberlo hecho pero las cámaras de seguridad lo confirmaron, mi padre presentó cargos pero lo único que logro fue una orden de alejamiento y su expulsión del instituto. —¿Qué? ¿Por qué? Casi te violaba. —El padre de Lea es fiscal así que el solo pago una multa y salió en libertad.—Respiro profundo al sentir el nudo en mi garganta.—Ellos lo sacaron de casa y ese es el motivo por el cual trabaja aquí. Dijo en el juzgado que era mi culpa por usar una falda tan corta, y yo le creí pero después usé mi falda aún más corta.—Ambos reímos.—Ningún hombre debe acosar a una chica por la ropa que use y mucho menos violarla, la ropa es solo ropa.—Me encojo de hombros. Nunca pensé hablarle de esto a alguien, solo lo sabían mis amigos y mi padre porque ni a mi madre se lo comenté. Creo que eso ha sido lo peor que me ha sucedido y aunque sea una sorpresa para ustedes eso no hizo que mi amistad con Lea terminara ya que ella se sentía avergonzada del hermano que tenía, eso en parte nos unió aún más. —Me gustaría tenerlo en frente y romperle toda la cara.—Dice en un tono duro y sonrió.—Lamento que te haya sucedido eso. —No te preocupes.—Nos volvemos a mirar a los ojos.—¿Cuantos de estos me puedo comer? —No más de 1.—Me responde.—Además mañana tienes escuela, creo que no deberías irte muy tarde. —Comeré otro más.—Lo tomó llevándomelo rápidamente a la boca, Bruno abre los ojos sorprendidos mientras toma el plató tratando de alejarlo de mi. Shawn. Los brownies no tardaron en hacer efecto en Blair, no sabia que mi compañero de trabajo había intentado violarla hace un año atrás, me sorprende mucho que no haya sido fichado como depravado s****l y que el chef le haya permitido trabajar aquí. ¿Por qué trabaja aquí? Blair es una chica tierna cuando no está tratando de esconderse detrás de esa faceta de chica mala, verla sonreír o tratar de comportarse como una chica normal hace que me parezca linda, agradable. Ahora mismo está corriendo por toda la cocina pues, según ella un montón de unicornios la están persiguiendo, comió casi 3 brownies y no se como hacer que se calme, la he intentado detener varias veces pero se zafa de mi agarre, no les negaré que se ve demasiado tierna usando las cacerolas como armas de defensa contra los supuestos unicornios. Si hubiese sabido que los Brownies tendrían ese terrible efecto en ella no le hubiese dado ninguno. Me detengo frente a ella ya que estoy cansado de perseguirla por toda la cocina, toma la sartén con una mano y comienza a observarla como si fuese un objeto extraño. ¡Vamos Blair! ¡Es un sartén! Lo lanza al aire y se queda viéndolo estúpidamente, suelto un grito pero es demasiado tarde, la sartén acaba de darle justo en la frente. Ella suelta un grito aún más duro que el mío mientras lleva ambas manos a su frente, al parecer se hizo daño. Tomo el pañuelo que está en la meseta y me agacho a su altura, ahora mismo ella está gritando como una niña pequeña. —Calma, quita las manos quiero ver si te hiciste daño.—Con cuidado las quita, ambas están llenas de sangre mientras que en el centro de su frente tiene una enorme cortada.—Pequeña, ¿Qué hiciste?—Le pregunto colocando el pañuelo en su frente y haciendo presión. —¿Se ve mal? Me siento las manos mojadas.—Las acerca a su rostro y abre los ojos como plato al verlas llenas de sangre.—¡Estoy sangrando Shawn! ¡No puede ser! ¡Voy a morir! —Intenta levantarse pero la detento. —No, no vas a morir.—Le digo, nos miramos a los ojos. —¿Por qué Winnie the Pooh partió mi frente?—Pregunta con voz tierna, comienzo a reír a carcajadas. —No era Winnie cariño, era una sartén.—Le respondo entre risas.—Retirare el pañuelo y veré si necesita sutura. —¿Sutura? —Si pequeña, no te muevas.—Mira hacia al suelo, con cuidado quito el pañuelo y definitivamente si, necesitara algunas puntadas. —¿Si me golpeó más seguido me seguirás llamando con apodos tan tiernos?—Sonrió. —Te llevaré al hospital, ¿Si? Pero no puedes decirle que te drogaste con Brownies porque aún eres menor de edad y podría ir a la cárcel.—Ella comienza a reír a carcajadas. —Lo prometo.—La ayudo a levantarse.—Tengo frío. —En mi auto esta mi chaqueta, te la pondré desde que lleguemos. ¿Bien?—Asiente. —Aún sigo sin creer que me haya lastimado. —¿Quien? —Winnie.—Vuelvo a reír.—Se veía muy tierno como sino fuese a hacerme daño. —Muchas veces te daña quien menos crees. —Lo se.—Me responde triste.—Mamá primero me dañó y después me abandono. —¿Abandonó? ¿Donde está ella? —En Suiza, no me llama desde junio.—Dice con un hilo de voz.—Y ahora papá se volverá a casar y está esperando un bebé con la ex abogada de mi mamá. —Vaya, tu vida se escucha complicada.—Vuelvo a colocarle la alarma al restaurante. Blair casi cae al suelo, la sostengo rápidamente, con cuidado la cargo cómo un bebé, ella recuesta su cabeza en mi pecho. —Lo es pero, que más da.—Dice en un susurro mientras cierra sus ojos. —No te duermas Blair.—Le digo mientras nos acercamos al auto. —Solo estoy descansando la vista.—Bajo un poco mi cabeza y veo cómo la sangre cae por sus ojos, debo darme prisa. Con cuidado bajo sus pies, abro la puerta del auto y la ayudo a acostarse en el asiento trasero, tomo la chaqueta y cubro parte de su cuerpo con ella, le pongo su propia mano en la herida de su frente. —Sostén ahí, no lo sueltes. —Sostengo ahí, no lo suelto.—Dice en un susurro aún sin abrir sus ojos, toma el cuello de mi camiseta y acerca su nariz a mis labios comenzando a olerlos. —¿Qué haces?—Pregunto preocupado. —Huelen a chocolate, ¿Saben igual?—Roza la comisura de su nariz con mis labios y comienzo a reír alejándome de ella.—Que tonta soy, no puedo probar con la nariz. —Ya iremos al hospital, ¿Okay?—Asiente, cierro la puerta. Una parte de mi, una pequeña parte de mi si quería que probara aquel chocolate de mis labios.
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