Mientras camino a la oficina los peores escenarios llegan a mi mente, rápido llamo a Nydia y le advierto no dejar entrar extraños, no salir y si llaman no contestar salvo a mi, no sé qué haremos exactamente, pero no quiero arriesgarme a que le pase algo. —Al llegar a casa te explico todo a detalle, por favor, hazme caso con esto, no abras a nadie la puerta, no importa es una anciana o un niño vendiendo galletas ¡No abras! ¿Entendido? —¡Si! ¡Me asustas! —Son medidas de precaución, la delincuencia ha aumentado y para llegar a mí podrían tratar de hacerte daño, sólo hazme caso y mantente a salvo, si necesitas algo me llamas y lo resuelvo ¿Bien? —No sé si este encierro me ayude, no puedo ni salir a caminar según lo que dices ¿Cierto? —Nada, no debes salir para nada, ni a tomar sol —respon

