10.

2027 Palabras
Rubén’s POV Hoy teníamos el primer partido, jugaríamos contra los pibes del británico y habíamos practicado hasta los fines de semana desde la madrugada para este primer partido. Esperaba rendir bien, porque anoche me había acostado a eso de la una, porque tuve que trabajar hasta tarde y me levanté a las 3am para ir a la práctica, no dormí una mierda y debía verme con cara de pocos amigos, pero debíamos ganar. Era como una costumbre o una leyenda de la facu, si perdíamos el primer partido y más con esos pibes que juega más alguien ciego, cojo y sin brazos que ellos, esto marcaría lo que sería todo el torneo y no queríamos empezar mal precisamente por eso, debíamos ganar. -¿Todo eso es tuyo?-Bromeó Andrés, un compañero del equipo al verme cuando me empecé a desvestir en los baños, siempre bromeaban aquí así o a veces era peor. -Sí, ¿querés que te regale una foto? A ver si te acompaña en tus noches solitarias. -Claro que sí, bebé.-Guiñó un ojo y reímos. Antes de que saliéramos, Hugo se acercó a donde estábamos nosotros. Julián se mandaba msj con la nueva mina que se levantó y Álex, me hablaba sobre el partido cuando lo vimos acercarse a nosotros, pero de una forma misteriosa, como si no quisiera que nos vieran hablar. -A ver, ¿Qué te traés? Confiesa, ¿Preñaste a la Lore?-Preguntó Julián y Hugo se aterrorizó tanto que incluso se persignó. -¡No! No lo digas ni en broma, que me da churria. -¿Qué mierda?-Se rió Aléx.-¿Qué tramas? En serio, que ya va a empezar el partido y el entrenador nos gritará por llegar tarde. -Miren, ya aposté a que íbamos a ganar y no pienso perder y menos contra zopencos como los del británico, eso sí que no, así que como tengo en frente en teoría, a los mejores jugadores del equipo, creo que deberíamos estimularnos un poco. -Mierda.-Me quejé.-¿Insinúas que nos dopemos? -Uy, pero tengo en frente a una señorita de la caridad o qué v***a. -Le entro.-Dijo Julián y por poco lo masacro con la mirada. -Ninguno se va a drogar, ¿qué carajos?-Se quejó Alex.-Primero, si nos dopamos y nos pillan, nos echan del equipo y probablemente de la escuela, segundo: Rubén se puede morir si se pone a consumir cosas, conoces su estado de salud. No sé cómo insinúas algo así tan a la ligera. -Bueno, allá ustedes, yo si le jalo.-Dijo encogiéndose de hombros y el boludo de mi hermano lo siguió. Somos tan diferentes, Julián es demasiado irresponsable y en toda agua lluvia se quiere bañar. Luego, salimos al escuchar ruidos del equipo contrario, quiénes salían de los baños contiguos. Caminamos hacia la cancha y miré hacia las gradas, pero cuando vi a ese pelinegro allí sentado, comiendo cereal directo de la caja junto al Samuel (quién es el dueño de la famosa caja de la discordia), sonreí cuando sentí que me miraba y le hice señas, para que bajara sólo medio segundo. Nervioso, accedió y lo esperé abajo. -¿Qué sucede?-Preguntó sin mirarme a los ojos, estaba casi que temblando, era jodidamente adorable. -¿Me esperás a la salida? -¿En serio?-Preguntó incrédulo. -Sí, es que me gustaría charlar con vos sobre cierto tema. -Oh.-Asintió.-Pero…¿es algo malo? -¿Malo?-Repliqué. -Es que… pareces molesto conmigo. -Naah, no me molestaría nunca con un niño re lindo como vos.-Confesé y él se puso rojo hasta las orejas, fue muy divertido. El partido fue bastante agresivo. No sé ni por qué fue tan fuerte, si apenas era el primer partido, pero todos lo dieron todo y en especial, el malnacido de Josué, quién estaba en el equipo contrario, era un defensa de mierda y varias veces intentó empujarme completamente adrede, me metía la pierna, un codazo y de hecho, hubo un momento en el que descaradamente se acercó a mí, para intentar bloquearme o empujarme, porque sabía que yo estaba a punto de hacer el gol, todo el tiempo estuve a un cacho, pero me lo impedían de forma nada legal, pero bueno, era lo que había. Siempre jugábamos así, nos saltamos un poco las reglas con tal de ganar y yo tampoco me iba a poner con boludeces. Si quiere jugar duro, luego espero que el chabón no se me queje cuando yo lo reviente a piñazos a la salida, pero no, no le voy a pegar hoy y probablemente tampoco le vaya a pegar después, porque en ese momento me encontraba tan de buen ánimo, que de inmediato olvidé todo lo que pasó en el juego. Empatamos, lo cual fue una mierda porque jugamos mejor, pero qué se puede hacer. La verdad, hoy no me importaba ni siquiera los resultados. Lo único que pensaba era que quería verlo a él, así que traté demorarme poco, tomé una ducha y me arreglé lo mejor que pude. Asistí a las últimas dos clases, pero quería que pasarán rápido. De hecho, tenía todo un quilombo bárbaro en la cabeza, pensando mil cosas, en que quería verlo, que no podía pensar en otra cosa más que en eso y no sabía francamente qué me estaba sucediendo, si es que esto era normal o si es que ya había perdido la cabeza por completo. A la salida entonces, lo esperé en la entrada, porque no sabía dónde era su salón. No sé en cuál estudia Samuel, sólo sé que están en noveno u en octavo, la verdad no estoy seguro, pero lo esperé alrededor de dos o tres minutos y la verdad, pensé que se tardaría más, pero luego lo vi detenerse junto a mí y yo, sonreí como tonto. -¿Me tardé mucho? Es que la profe nos regañó en la clase porque peleé con Samu por…-Lo interrumpí. -No tranquilo, no te tardaste. -¿Qué querías decirme? -¿Tenés hambre?-Pareció confundido de repente y asintió. Lógicamente no le pedí vernos a la salida solo para preguntarle eso, pero quería prolongar al máximo el tiempo que tenía ahora con el flaco. -Sí, siempre tengo.-Admitió. Comimos algo sencillo en un puesto de comida callejera que estaba a la salida, porque la escuela tiene una ubicación no muy buena. Es decir, está ubicada en un vecindario muy bueno, pero es totalmente residencial y no hay restaurantes ni nada comercial cerca. Chen comió muy rápido y no entendí por qué tenía tanta hambre con esos desayunos enormes que se mete, pero bueno, hasta eso incluso me pareció bonito. Al terminar de comer, me miró un poco avergonzado. -Lo siento, tenía tanta hambre que sentía que mi estómago se estaba comiendo él mismo. -Tranquilo.-Sonreí. -¿Me llamaste sólo para comer hot dogs conmigo?-Preguntó y negué con la cabeza. -No, hablé con Hugo.-Me miró abriendo los ojos como platos. -¿Sobre… qué? -Chen, te diré algo, aunque suene cruel.-Pareció más nervioso de repente y agarré su hombro.-Primero, no sé si vos sabés, pero Hugo tiene novia, la misma hace mucho. -Mmm.-Bajó la mirada. -Segundo: le mentí diciéndole que unos amigos los habían visto en la playa y su respuesta fue muy mala. No quiere nada serio con vos, hasta se jactó de que le das sexo cuando le apetece. Es mi amigo y lo quiero, pero reconozco que en el aspecto amoroso es bien mala leche y estoy seguro de que te romperá el corazón. -Mmm, yo… no sé bien qué debería hacer…-Observé cómo temblaban sus manos y sus ojitos se llenaron de lágrimas. Quise consolarlo, limpiar sus lágrimas, pero no me atreví a tocarlo, habría quedado muy mal de mi parte hacerlo.-Yo… es que él me gusta mucho y sé que no es bueno conmigo… pero mentiría diciendo que le dejaré de hablar o que si me busca no iré con él. -Es sólo que… nada, sólo quería advertirte, pero bueno. Vos tomarás la decisión que desees, tampoco creas que te digo que le dejes de hablar cuando a vos te gusta muchísimo él. -Es cierto.-Mordió sus labios.-Hugo me gusta muchísimo…-Admitió con la voz entrecortada y suspiré. Bien, esto no se sentía nada bien, nada bien. La verdad es que aún no conocía tanto al flaco y de hecho, cosas personales de él aparte de Hugo, las desconocía, pero quería conocerlo y ahora, al verlo tan triste ante mí, con el corazón roto por alguien que en verdad, no merece la pena, lo supe. Iba a querer a este flaquito para mí, sólo para mí y desde allí, empecé a hacer las cosas diferentes porque ahora tenía un solo objetivo en mente: Que Chen se fijase en mí. No me iba a apresurar, iba a ir con calma, porque lo planeaba conquistar como debería ser y vamos, sé que está enamorado de otra persona, es por eso que debía tener aún más cuidado y no, ese hecho no me importaba para nada. Quería a ese pequeño para mí. Tomé la costumbre de sentarme ahora siempre junto a él y claro, todo fue muy lento y aun así, me gustaba. Pude conocer pocos detalles sobre él, pero cada cosa me gustaba. Es que incluso, hasta los gestos que hacía, su cabello, la forma en que mueve sus manitos, como camina. Así empecé a conocer cada detalle de su personalidad, sabía que le gustaba mucho comer platos con mucho sabor, como alitas picantes, pollo frito o arroz frito, sabía que le gustaban los videojuegos, aunque no los jugara bien, sabía que podía ser muy sentimental y que lo hacía sentir mal que lo ignoraran, tanto que podía incluso llorar por ello. Así de preocupado lo vi aquella mañana, hace un par de semanas, en que habíamos hablado toda la noche por mensajes de texto, hasta eso de las 3:50am y no me di cuenta de que tenía tanto sueño y me quedé dormido con el teléfono en la mano. A la mañana al entrar en la facu, Chen se acercó y me reclamó alterado diciendo que yo no quería ser su amigo, que me había aburrido de hablarle y que decidí ignorarlo. Tonto Chen, si tan sólo supieras los mil pensamientos que rondan mi cabeza al verte. Entonces, algo extraño sucedió. Siempre he escuchado decir a las personas, en telenovelas o libros, que el orden establecido es que las parejas se conozcan, se enamoren y luego… pasen a algo más, pero así no sucedieron las cosas. En mi caso, fue sólo cuestión de una vez… una sola vez con él, un mínimo contacto…para enamorarme perdidamente de ese pequeño, ese niño tonto que había llegado a mi vida para torturarme. Aún no sabía qué era lo que sentía por él. Mentiría diciendo que me enamoré en el primer momento en que lo vi porque no fue así. Me atrajo, ciertamente me atrajo de inmediato, pero… nunca me había enamorado antes. Sí me habían gustado muchos chicos, me habían gustado demasiado y lo intenté hasta el final, que las cosas finalmente se dieran, pero como siempre me rechazaron, en cada momento, no pude trascender de un gusto intenso al amor, lo cual agradecía en ese momento, porque sólo con ese gusto me hacía sufrir de tal manera que incluso, me impedía conciliar el sueño, pero cuando el amor me golpeó por primera vez, lo hizo tan en serio que de ese golpe, me quedarían secuelas por el resto de mi vida, pero… hasta ese momento, mi mente y mi alma desconocían aun lo que era el verdadero amor. Entonces, hubo una noche. La noche, en que comenzaría todo. Mi calvario, podrían ser tal vez los días más horribles y a la vez, más felices de toda mi vida. Al menos hasta ese momento. No tenía idea de todo lo que iba a ocurrir, de cómo esta noche, iba a cambiar para mal mi vida, de cómo todo se iría a la mierda y si creía que antes la había pasado fatal, es porque aún no conocía el verdadero dolor y esa noche, esa maldita noche comenzó todo. El gran amor de mi vida, que, por poco, acaba con la mía. 
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