9.

1311 Palabras
Rubén’s POV Me gustaban como iban las cosas, me gustaban mucho en verdad. Aún no me creo que haya podido hacerme cercano a Chen, no sé ni cómo lo logré al ser él tan hermético o bueno, tal vez fue porque me esforcé demasiado para lograrlo. Empecé a hablarle todos y cada una de las mañanas en la escuela. Me sentaba junto a él en el descanso porque él no quería sentarse en la misma mesa de los pibes. Era obvio porqué, Hugo. Se sentaba en la mesa junto a su novia y era lógico que no quería verlos juntos, entonces, al seguirlo una mañana y ver que se sentaba solo a merendar en las gradas de la cancha, me acerqué una mañana y desde ese día, empezaría a tomar ciertas costumbres, que no sé si al flaco le gustaban, pero esperaba que fuera así. Lo vi comiendo allí el solo, con el fuerte de sol de la mañana y lo que comía era algo extraño. No sé quién desayuna comidas como esa, parecía un almuerzo, porque incluía arroz, carne y otras cosas, pero supongo esas costumbres serán normales en su país. Me senté a su lado y él, me miró de reojo, nervioso. Pareció que se atragantaba y rompí en risas. -Ven, no te me ahogués.-Le di una botella de agua que traía en la mano y él, con algo de miedo, aceptó.-Tranquilo que no tiene cianuro. -Lo sé.-Rió avergonzado.-¿Por qué te sentaste a mi lado? ¿te equivocaste pensando que era otra persona? -Che, ¿cómo podría confundirte con alguien? No tenés a nadie similar en toda la facu. -Oh.-Dejó de comer, parecía más avergonzado aún.-Y entonces…¿por qué? -Te vi a lo lejos y pensé: “ah, estoy un poco solo igual, puedo hacerle compañía al chabón amigo de Samu”. -Gracias.-Sonrió levemente, con nervios.-¿No comes nada en el descanso? -Naah, el boludo de mi hermano, preparó un antojo que se traía hace rato y olvidó que yo no puedo comer eso. Me entró un poco el malgenio y me quitó el hambre. -Oh, ¿hay cosas que no puedas comer? -Sí, varias, tengo bastantes limitaciones. -Pero… ¿cómo es que tan joven, puedes tener ya problemas del corazón tan serios? -No sé, supongo que es la suerte de los que no se bañan.-Dije, pero él me miró confundido y reí aún más, en verdad eres increíble.-No lo decía en serio. -Ya decía yo, no apestas. -Pero qué cosas dices.-Comenté entre risas. Charlamos por un rato, de nada en especial, pero aún así, disfruté estando con su compañía y odié cuando escuché el timbre de regreso a clases, porque quería seguir hablándole y conociéndolo lo más posible, pero bueno, supongo me las debo ingeniar y tener paciencia, no podía desesperarme o querer hablarle tan seguido, no quería arruinar las cosas bueno… en realidad aún no sabía qué era lo que quería, tenía todo un quilombo armado en la cabeza, pero lo único que sabía, es que sí quería conocerlo más, lo más posible. Un par de días después, ocurrió algo bastante incómodo y que sería el principio de lo que sería perder por primera vez a una amistad. Me encontraba con los pibes en la playa ese sábado. Estaba mi hermano, Alex y Hugo, era de tarde, a eso de las cinco y estábamos en la arena, me había bañado un rato al igual que ellos y ahora solamente conversábamos, pero… no podía evitar mirar diferente a Hugo, es que no podía verlo diferente sabiendo lo que había sucedido con Chen y no, no era por celos ni nada por el estilo, era algo que iba mucho más allá, porque era algo demasiado grave como para dejarlo pasar. ¿Será que Hugo pudo ser tan pelotudo de hacerse algo así a Chen? ¿en verdad fue capaz de forzar a ese niño? Porque Chen cuando me contó, intentó justificar de algún modo lo que pasó entre ellos y sí, sé que lo pudo exagerar un poco, al estar tan tomado y no saber del tema, pero de igual forma, necesitaba salir de la duda. -Corréte.-Le dije a Julián y cambiamos de lugar, así que quedé a su lado y él encendió un cigarrillo, le dio una gran calada.-Hugo, ¿en qué andás? -¿De qué?-Preguntó confundido. -Te voy a incomodar, pero es justo y necesario.-Frunció el ceño.-Unos amigos que viven aquí cerca, me dijeron que te pillaron la otra noche con un chabón acá en la playa.-Mentí, no le podía decir que había sido Chen quién me había contado, porque lo haría quedar mal. -Oh. -No me sorprende que folles en la playa, lo que si me sorprende es que no tenía idea de que te iban los pibes también. -Mmm.-Exhaló fuertemente y me miró.-Ven, hablemos en otro lado, que no quiero que nos escuchen. Le hice caso y lo seguí, mejor. No era bueno que nos escucharan hablar de eso, no quería exponer a Chen ni mucho menos. Nos alejamos con la excusa de ir a buscar de comer en la casa y luego, nos detuvimos en la entrada. Encendió esta vez un porro, qué mierda. -No sabía que alguien me había visto esa noche, como siempre soy muy cuidadoso con mis cosas. -Hugo, es que también fuiste re evidente. Es una playa en una zona residencial, cualquier podría verte. -Mmm, bueno está bien, lo acepto. Sí, estuve con un chico esa noche, pero fue porque mi novia no había venido y traía bastantes ganas. Me sirvió de mucho y ya, no pienses que soy marica ni mucho menos, que ni siquiera lo besé. -Che, nunca mencioné que fueras homosexual, ni lo pensé. -Mmm, sólo por si las dudas, también espero que no le hayas dicho nada a nadie. -Por supuesto que no, no contaría algo así. -Más te vale.-Bromeó y me pegó en el hombro. -Hugo.-Me miró.-Mis amigos me describieron al chico con el que estabas, ya lo habían pillado en la fiesta y por lo que me dijeron… ¿es el amigo de Samuel? -Pero qué ojo de águila tienen tus amigos.-Dijo desconcertado y asentí, quería sacarle la información como pudiera, pero no sabía si podía ser tan boludo como para creerme. -Algo así.-Reí. -Pues… sí, era él. -¿Sabías que el flaco durmió en mi cama esa noche?-Pregunté y me miró muy nervioso.-Lo vi afuera, estaba muy mal esa noche. Estaba ebrio, lloraba y se veía lastimado. -Pues.-Se acomodó su remera, intentando verse normal y relajado, pero pude notarlo. Hugo es el peor mentiroso que conozco, no es tan listo como para saber mentir.-Sí, pillé al tailandés por ahí, ya venía borracho y pues bueno, ¿qué te digo, hombre? Lógico salió lastimado, era virgen y a veces no mido mucho la fuerza en esos momentos… -Hugo, pero… Chen es un niño, al menos de mente y tú, eres mayor de edad. ¿No pensaste en eso? -Naah, si ya hasta viene a buscarme y todo, lo tengo, pero bien amansado. Es sólo que le diga que se suba a mi auto y el viene como un perrito corriendo emocionado. Sé que está enamorado de mí. -Mmm.-Rodé los ojos, no me gustaba la forma en que se refería a él.-¿Y tú lo estás de él? -Oye Rubén, ¿no te dije acaso que no soy marica? Sólo lo llamo cuando tengo deseos, simplemente él viene, dura diez minutos en mi auto y luego, lo bajo. -Qué cruel eres.-Me quejé. -Ya sabes cuál es mi estilo.-Dijo entre risas.-¿En la cocina quedó fernet ese que le gusta a tu hermano del otro día? -Ajá.-Entró a la casa, como si nada y sin importarle lo más mínimo lo que habíamos hablado. Maldición, esto no me gusta para nada y puedo presentirlo, esto será muy complicado. 
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