capítulo 8

1897 Palabras
Entramos en la casa y Máximo desaparece de nuestro campo de visión. Como ya lo había mencionado, ella no piensa huir esta vez, tenemos que hablar tranquilamente de nosotros, porque lo hay. Nos sirvo una copa de vino y me siento a su lado en el sofá. El saber lo que trae bajo esa gabardina me pone cardíaco y quiero estar con ella otra vez. - entonces ¿Que es lo que quieres hablar? - David, en este momento no puedo prometerte una relación a largo plazo, yo misma soy un desastre emocional debido a decepciones amorosas y otras cosas que luego te contaré. - su ceño se arruga y me parece que no le gusta recordar lo que sea que tenga guardado - pero después de darme cuenta de que me gusta tu compañía y todo lo demás - sonrío, sé a que se refiere - creo que podemos intentarlo si ponerle la etiqueta de novios. Por ahora - puntualiza. Bueno, supongo que podemos hacer esto y con el tiempo lograré conquistarla completamente. Ella estará a mi lado desde ahora y prefiero esto a que no haga parte de mi vida. Es un riesgo que debo tomar de nuevo. - está bien, Isabella. Entiendo y creo que podemos hacerlo. - gracias a Dios - murmura antes de tirarse encima de mí para besarme como hace un rato en la oficina. Otra vez. *** Isabella Por la mañana me reunió con dos escritores que a mí parecer tienen mucho talento y un buen futuro si siguen como hasta ahora. Los dos tiene una buena narrativa y no pierden detalles de cada capítulo. Me enorgullece el hecho de que yo esté ayudándolos a ser mejores, me hace sentir bien al ellos recurrir a mi porque entonces quiere decir que soy la mejor en mi trabajo. El teléfono de la oficina timbra - dime - la señorita Gia está en la línea dos. Necesita hablar urgente con usted - dice Andrés con su delicada voz. ¿Que puede querer esta chica de mi? - pásamela, gracias. - respiro profundo y me preparo para escuchar su perorata. Ésta salió más intensa que su hermano mayor - buenas días Giovanna - contesto - ¡Isabella buenos días! ¿Cómo estás? - pero me contagia su exagerado entusiasmo. Creo que personas así como ella es que necesito en mi vida para alegrarme los días. - bien gracias ¿Y tú? - muy bien. Escucha, se que esto es un poco inusual ya que no nos conocemos bien pero estás ayudando a David con su libro y mis padres han organizado una pequeña reunion el sábado en nuestra casa, ya sabes: traje, maroma y teatro... - Gia, por favor al grano - la interrumpo - ok, quiero hacerte la invitación formalmente. Es el cumpleaños de mi hermano y me gustaría que asistieras. Lo lamento, s6e que a veces puedo ser muy intensa. - ¿En serio? Pienso con ironía. Bien. ¿cómo es que no sabía acerca del cumpleaños del hombre que me estoy tirando? Al menos debería de comprarle un regalo o algo así, pero ir a su casa significa un gran paso. - ¿Qué dices? - no sé si deba Gia, es una reunión familiar. - sí bueno, pero también estarán los amigos más cercanos. A él no es que le guste mucho celebrarlo pero tiene que aguantarse para darnos ese gusto. - supongo que está bien entonces. - digo - ¡Genial! ¡Ha dicho que sí! - tengo que alejar el teléfono de mi oreja cuando grita a alguien. Vaya pulmones que tiene. - es a las 8. No faltes, te lo ruego - ya puedo imaginarla al otro lado del teléfono, juntando las manos a modo de súplica - de acuerdo. - no vemos. Adiós - canturrea y luego prácticamente me tira el teléfono. ¡Mierda! Posiblemente conozca a sus padres que no tendrán idea de lo que anda su hijo, invadiré su vida privada aún más si se puede y no creo que le guste. En todo caso es culpa de su hermana por invitarme y el haberme convencido de ir. Entonces ¿Que le das a un hombre que parece tenerlo todo? A las 2, le pido a Andrés traer el almuerzo para los dos y nos quedamos en la oficina adelantando trabajo. Hay mucho que hacer. De hecho es la primera vez que tengo este gesto con él, pero se lo ha ganado. Ha sido muy trabajador y me ha ganado un poco más con su discreción. - el señor David cumple 30 años este sábado. Su familia le hará una fiesta - dice de pronto. - después de lo que pasó hace tres años no pensé que quería celebrarlo - eso llama mi completa atención - ¿que pasó hace tres años? - él encontró a su prometida follando en la cama de los dos con uno de sus amigos - ¿Prometida? - fue vergonzoso pero más que nada triste, él la amaba mucho. Supongo que ya lo superó, dicen que sale con alguien ahora ¡Rayos! - ¿con quién? - no lo sabemos aún Cuando todo el mundo se entere será el chisme del año. *** Es sábado en la mañana y como no hay trabajo salgo a correr durante una hora. Aprovecho para mirar algunos tiendas de ropa y ver si hay algún lindo vestido que pueda usar esta noche. Me entra el nervio. De regreso entro al salón de belleza cercano a casa que me he acostumbrado a frecuentar los lunes a primera hora, debo estar presentable esta noche, más bien sexy y caliente para el cumpleañero. El bombillo en mi cabeza se enciende también con una idea, que no sé si le guste pero quiero arriesgar mi pellejo en ella. Tiene que gustarle ¿no? Dijo que no le importaba ser sometido. - buenos días - saludo a Gabriela que está sentada al otro lado de la recepción - buenos días señorita Johnson - ¿Harold está disponible más tarde? Lo necesito está tarde en mi casa - lo veo al fondo peinando y maquillando a una señora bonita no muy mayor - déjeme ver - revisa la agenda - hmm... - Gaby déjame entrar a hablar con él, no le quitaré más de dos minutos - adelante. Camino hacia él y apenas me ve me recibe muy alegre con dos besos. Me he acostumbrado a este amistoso saludo desde que llegué a España. - ¡Isabella! ¿Cómo estás? - Harold es un tipo muy apuesto, lástima que sea gay y este tomado. - bien ¿Y tú? - muy bien - la señora me mira de pies a cabeza pero con una enorme sonrisa en sus labios. no la conozco de nada - oh qué mal educado soy. Bella ella es Teresa Lewis de la Torre, Teresa ella es Isabella Johnson - es un gusto querida - estrecha mi mano pero no presto mucha atención - lo mismo digo señora. ¡Te necesito en la tarde! - por supuesto ¿Que puedo hacer por ti? - cabello y uñas en mi casa. - lo miro con súplica. Sé que debe tener la agenda copada pero me gusta como deja mi cabello después de una semana agotada de trabajo. Tiene manos milagrosas. - claro. Justo alguien acaba de cancelar así que no hay problema. - genial, gracias - lo abrazo con entusiasmo - ok. Entonces estaré en tu casa después de medio dia - de acuerdo. De paso te invito a almorzar. Hasta luego Teresa - adiós. Cuando salgo a la calle freno en seco y me vuelvo para mirarla. Ella también me mira, me sonríe y le devuelvo el gesto. ¿Lewis de la Torre? Acaso es... ¡Oh por Dios, es la madre de David! Hiperventilando regreso a mi casa por haber sido tan tonta y comienzo a trazar la primera parte del plan. Hago el pedido, doy el mensaje que irá en la tarjeta y también la dirección de la casa de David. Espero le guste mi regalo porque es algo que nunca he hecho. Harold llega justo después de hablar con Máximo por teléfono. No lo tenía como contacto pero tengo mis mañas y logré conseguirlo con Gia. No creo que haya sido muy buena idea puesto que es muy sospechoso, más no preguntó nada y me dió el número. - bueno querida Bella ¿Que deseas hacerte hoy? - rojo pasión en mis uñas y peinado que mantenga mi cabello suelto en hondas. - ¡Wow! ¿A quien piensas matar con tu sensualidad? - nadie. Solo es una cena de cumpleaños. - entonces empecemos... *** Estoy hecha un manojo de nervios y el hecho de que haya escogido bien mi atuendo no me ayuda. ¿Y si no le gusta? ¿Si no le gusto a sus padres? ¡mierda! No debería preocuparme por eso, después de todo no es como que me fuera a presentar como la novia de David. Aún falta mucho para llegar a eso Solo somos amigos que cogen, nada más. Solo porque tú así lo has querido. No es momento para que aparezcas con tus comentarios. Una docena de respiraciones profundas despues, decido salir del auto. Las personas voltean a verme con asombro y por alguna razón eso me hace sentir cohibida pero bonita. Eso quiere decir que he hecho lo correcto en venir y en ponerme este vestido Espero que cierta persona piense lo mismo. Al entrar la primera que me ve es la pequeña hermana de David que corre hacia mí, pero me saluda sin ser empalagosa y gritona. - Isabella, te vez fabulosa. - gracias Giovanna, tú estás muy hermosa también. - ven le llevaré con mis padres y te presentaré con algunos amigos. - Entonces ante mí aparece la impecable señora que ví está mañana en el salón de belleza y mi buen jefe de recursos humanos - me alegra que estés aquí Isabella, Gia hizo bien en llamarte. Disculpa si yo no lo hice - no te preocupes Santiago, gracias. Teresa un gusto volver a verla - la saludo con educación - que gusto volverte a ver, Isabella. Ya sabía quien eras cuando nos vimos está mañana. - sí bueno, lamento venir así a su fiesta pero fue su hija quién insistió - en realidad no tuvo que hacerlo mucho. - no es ningún problema querida, al contrario nos alegra que pudieras venir. David habla mucho de ti - ¿Ah sí? nos entablamos en una conversación entre los presentes hasta que alguien grita desde la entrada - ¡Ahí viene David! Mi ritmo cardíaco aumenta el 200% a la espera de que entre. Se llevará una enorme sorpresa al verme aquí, estoy segura. Y ahí está. El hombre más apuesto y hermoso sobre la faz de la tierra, con un traje n***o, camisa azul que no lleva corbata y portando en su mano lo que le he mandado esta mañana a su casa, el reloj de plata. Mientras todos aplauden a su alrededor nuestros ojos se encuentran, inmediatamente pierdo el control de mi cuerpo cuando me da una sonrisa de millón de dólares, y estoy segura de que tengo una igual que partirá mi cara en dos junto con el brillo de mis ojos. Eso nunca he logrado ocultarlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR