Capítulo 7

1618 Palabras
Y ya que la reunión con David se había cancelado pues no me quedaba más remedio que seguir en otras labores. Anteriormente él ya había aceptado hacer los cambios así que no era tan necesario. ¿Que ocurrió para que cambiará de parecer?  En la tercera vez que nos vimos él literalmente fue grosero y berrinchudo. Parecía un niño pequeño. Tiene que cambiar su actitud o fracasará como escritor. Así que aquí estoy, de pie frente al espejo viéndome enfundada en un vestido de mil doscientos dólares, demasiado revelador, sexy y por supuesto, sin ropa interior como el señor lo ordenó, lista para ir a su encuentro y averiguar qué es lo que en realidad quiere de mi. Y debo admitir que la curiosidad me está matando, porque sí, así de idiota soy.  He estado todo el día ansiosa por esto y no debería. No es nada importante, nada fuera de lo ordinario, él solo es un hombre como cualquier otro. Endiabladamente sexy, ardiente como el fuego de un volcán y la cereza del pastel muy grande. Mi celular vibra sobre la mesa de noche con un mensaje de texto de un número que no tengo registrado pero lo abro de todas maneras. Señorita Johnson, cambio de planes. Mi chófer Máximo la recogerá y traerá directamente a mi casa. Estoy ansioso por verla y enterrarme en usted  D.L Mi cuerpo se calienta con solo leer esas palabras. Yo también lo deseo muy dentro de mi, pero no debo parecer desesperada.  ¡Dios, en serio soy un desastre!  Aunque pensándolo mejor no creo estar segura de que su casa sea el mejor lugar, deberíamos estar en territorio neutro y así evitarnos problemas.  Es demasiado íntimo y rápido que me haya invitado a su hogar. Bueno lo somos pero no de manera romántica. Es estrictamente sexo, lo cual es por ese motivo que tendremos está cena.  Me estoy contradiciendo. ¿A quien engaño?  Acomodo mi largo cabello rojo y me aplico brillo labial del mismo color Para cuándo estoy lista suena el telefonillo interno, una ronca voz de hombre me dice que está esperando abajo por mi de parte de David. Me pongo la gabardina cubriendo mi diminutivo vestido y salgo.  Me despido de Kal al salir del edificio. Y veo a un tipo alto y musculoso casi en sus cuarentas - buenas noches señorita Johnson. Soy Máximo, el conductor del señor Lewis - buenas noches. Gracias por venir. - con placer. - me abre la puerta del auto.  Una vez dentro puedo respirar un poco pero no me tranquiliza. La ansiedad está comiéndome viva y estoy empezando a transpirar. ¡Que calor hace aquí! - ¿Se encuentra bien señorita?  - eh... Si, estoy bien. ¿Tiene aire acondicionado? - por supuesto - lo enciende pero no me ayuda mucho. El trayecto dura quince minutos Llegamos a una urbanización privada y se detiene delante de una hermosa villa. Desde abajo veo que en la entrada de la casa está David, como siempre impresionante vestido muy poco formal pero adecuado para la ocasión. Máximo me ayuda a subir las escalas hasta el hombre que me sonríe de una forma que para mí ya es extraña. Como si me hubiera echado de menos mucho tiempo. - hola Isabella. Bienvenida - dice cuando estoy frente a él, se acerca y deja un besito en mis labios. - entra - hola David, gracias. - los latidos de mi corazón aumentan, respiro profundo y me obligo a calmarme.  Nunca me había pasado algo como esto ¿Porque él lo hace? Solo es una maldita cena, tendremos sexo y volveré a mi casa. David viste un traje n***o sin corbata y con dos de los botones de la camisa abiertos dejando ver la pequeña mata de pelo de su pecho. Las mangas está arremangados a sus codos y el bendito pantalón parece que le queda estrecho con su erección que es muy evidente. Está para comérselo enterito.  ¿Dios porque me haces esto? En el salón se acerca para ayudar a quitarme el chal. - Uau. Estás fantástica - aspira el aroma mi piel y luego me besa el hombro. - ven. La cena está lista Mientras nos sirve me tomo el tiempo de ver la casa. Esperaba que fuera del típico soltero pero tiene fotos familiares aquí y allá, algunas pinturas de artistas famosos y tiene un estilo clásico. - hermosa casa David - gracias. Espero que te gusten las ostras - pone una bandeja llena de ellas y me ofrece una - se lo qué pretendes De la Torre - que bien que lo sepas. Abre tu preciosa boca - esta coqueteando conmigo. Lo hago y la ostra se desliza en ésta y me la trago. - me encanta este vestido, en especial porque es muy fácil de quitar. Puedo ver todo a través de él - toca uno de mis senos por encima de la tela y al instante se pone duro.  Si así es como quiere jugar... Estiro mi mano y tocó el gran bulto que aún permanece por encima de su pantalón. No soy la única que está excitada y al saber que yo he provocado esa reacción en él me alienta a más, pero en vez de seguir, me detengo. - todo se ve delicioso David, sé de primera mano lo bien que cocinas pero ¿Que otro talento tienes guardado?  - muchos más. - deja un beso en mis labios - ¿Qué es lo que estás buscando de mi?  - al grano como siempre señorita.  - respóndeme - dejo de comer para centrar mi atención en él. - digamos que quiero que cumplas algunas de mis fantasías y últimamente necesito un castigo. - pensando en lo que ha dicho me inclino un poco hacia adelante más cerca de él para decir las siguientes palabras lentamente.  - ¿acaso eres de los sumisos? - Se remueve sobre su asiento incómodo - ¿Lo eres, David? - ¿Si ese fuera el caso qué?  - entonces el sexo sería aún más divertido. Te encantará ver mi lado Dom y cómo uso un látigo sobre tu piel  - Bella... - susurra  - ¿Te excita eso verdad? - basta de charlas amenas y comida. Yo lo que quiero es sexo duro y sin reservas. - ¿Te encanta follarme?  - Bella, por favor... Me levanto del asiento y sin ninguna vergüenza desató el broche que une la tela detrás en mi cuello para que el vestido se deslice lentamente por mi cuerpo hasta caer al suelo. Quedó totalmente desnuda ante él solo con tacones.  - ven y reclama lo que dices que es tuyo.  Tocó mis pechos y tiro de mis pezones poniéndolos erectos, un gemido sale de mi boca. Le hago una seña invitándolo a acercarse. Justamente hoy quiero que desate la bestia que se que vive en él. - ¿Eso es lo que quieres? - de un movimiento rápido lo tengo detrás de mí atándome las manos con una cuerda de fibra delicada que no sé de dónde ha sacado. Con esto me confirma Que también tiene un lado dominante. Me guía en medio del salón hacia el fondo por un pasillo. Entramos a lo que parece ser su habitación y me deja junto a la cama. Su lengua toca la mía al besarme despacio y luego me gira otra vez  - sube - lo hago arrodillándome en el borde - bien, inclinate y abre las piernas - hago lo que me dice sin chistar. Mi pecho queda en las sábanas y mi trasero al aire. Este juego me gusta mucho. - voy a darte lo que quieres Bella. A eso has venido ¿No? - sí. - obvio sí Sin que me lo espere varias palmadas impactan en mis nalgas. Después acaricia mi clítoris con sus dedos logrando que me moje aún más  - ¿No me has considerado para algo más que un buen polvo? - su pregunta me deja asombrada. La palabra más parece tener un significado diferente para él. Continúa con la estimulación y trazando círculos por mi espalda. - ¿Que significa eso para ti? - me golpeó mentalmente temiendo su respuesta - somos adultos Isabella. ¿No has pensado en tener una relación estable? casarte y tener hijos - escucho desabrochar su pantalón y cremallera. Antes de que pueda contestar lo tengo dentro de mi empujando duro. Lo siento por todas partes, me quema la piel de deseo  - David, por favor - por alguna razón tengo ganas de llorar. Era lo que anhelaba algún día pero mis ex se han encargado de borrar ese sueño. cada embestida suya toca el punto exacto que me hará llegar al clímax en menos de lo que esperaba. ¿Una pareja y casarme? claro que sí pero he salido totalmente decepcionada de los hombres y ahora no entra en mis planes. Aunque sé que él es diferente no siento más que una intensa atracción. No estoy enamorada de David Lewis ¿Hijos? Por supuesto que sí. Adoro los niños pero como dije antes, hasta los 30 al menos. - ¿Dime qué no sientes esto que nos une? Dime qué no me quieres para algo más que coger y terminamos con esto ahora mismo, Isabella - entra y sale - dímelo. Porque es por eso que te quiero a tí. Me gustas.  - no lo hagas. - otro azote me escuese el culo y me hace venir con un grito. Cada espasmo que me recorre es un orgasmo que me va dejando fuera de combate.  Luego también se viene a grandes chorros. Lo siento, todo de él dentro de mi. - entonces ya está. 
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