¿Su adicción?
Eso definitivamente no es bueno... No debe ser nada bueno, porque luego no puedes parar y siempre querrás más... Muchísimo más de lo mismo. Hasta que terminas enamorado.
- creo que debes irte ahora - le digo. Sé que está tratando de descifrarme y que haya sido una broma lo que acabó de decir, pero no es así
- ¿Es en serio?
- sí - mi voz ha sonado muy ronca. Tenerlo tan cerca me debilita y no quiero eso.
Debo mantener mis muros bien altos.
- ok. Ahora entiendo lo que quieres decir. Solo será sexo entonces... Está bien para mí también - Wow ¿Que? Me besa ardientemente y luego sale de mí dejándome un enorme vacío
¡No!
Lo veo vestirse de nuevo y se despide con la mano antes de cerrar la puerta tras él.
Me quedo en el mismo punto donde acaba de hacerme suya y siento su esencia chorreando por mis muslos.
¡joder!
Corro a bañarme para salir a conseguir la pastilla del día después. Quizás debería ir con una ginecóloga ahora que el sexo a vuelto a formar parte de mi vida.
Por ahora no está en mis planes tener niños... No al menos hasta los 30 años.
***
Tocó mis labios recordando lo bien que la pase con él. Es un verdadero hombre en la cama lo acabo de descubrir, sabe cómo dejar a una mujer bien satisfecha, pero por alguna razón yo no lo estoy. Es como si quisiera salir corriendo a buscarlo... Ahora entiendo la palabra adicción.
¡Gilipollas!
- tierra llamando a Isabella - Madison chasquea sus dedos frente a mí - ¿Que es lo que te tiene tan distraída amiga? Y estas toda sonrojada. Cuenta ¿Quién es ese hombre?
- eh... No sé de qué hablas, No estoy sonrojada. No hay ningún hombre - miento descaradamente. con la servilleta que tengo en la mano le pegó en el brazo cariñosamente.
- ay Isa, he aprendido a conocerte bien ¿Sabes? Y eres muy mala mintiendo porque eres la sinceridad personificada. Así que cuéntamelo todo.
- no es nadie importante - levanta una de sus cejas bien depiladas. Es frustrante que sea tan fácil de leer a veces y que ella me conozca ya. Le he contado algunas cosas de mi vida porque ha pasado a ser una de mis mejores amigas. Es un poco como yo - está bien, es David... De la Torre -
Su boca se abre demasiado al igual que sus ojos, pareciera que quieren salirse de su cara.
- ¡¿David?! ¿Ese David Lewis de la Torre, hijo de Santiago? ¡Oh por Dios! El hombre es rico.
- no vayas a empezar a hacer un drama Madison, por favor. Solo tuvimos sexo y ya. No hay absolutamente nada más que quiera de él
- ¿Nada más? Osea que estás dispuesta a seguir haciéndolo sin ningún tipo de compromiso, Isabella ¿Solo sexo?
- sabes lo que pienso en estos momentos acerca de tener una relación y ni siquiera estoy segura de que se vuelva a repetir. Inicialmente era por su libro y ahora se ha convertido en algo más
- sí, sí, sí. No entra en tus planes. Pero Isabella, David no es como tus ex, él es exactamente todo lo contrario ¿sabés? - frunzo el ceño asimilando sus palabras - Permite que te conozca y no te vas a arrepentir
- ¡No! No quiero que me conozca. El viernes yo estaba muy ebria y su explicación fue que estaba en el mismo bar con unos amigos, me vio y se aprovechó de la situación.
- ¡Lo admitió Bella. Significa que le gustas!
- claro que no. Mejor cambiemos de tema. ¿Cuando es que vendrás aquí con un maldito anillo de compromiso en ese dedo? - su semblante cambia y me arrepiento al instante de hacer ese comentario
- no lo sé. Parece que no se decide. Puede ser miedo pero ya me está cansando. Llevamos cinco años juntos
- te entiendo
- juro que a veces quisiera echarlo a la mierda.
- disculpame Madi. No quise...
- tranquila. Quizás no es para mí, pero me dolería mucho si termináramos.
- por supuesto que sí. Ustedes han estado mucho tiempo juntos.
Terminamos de almorzar y Elsa que no ha pronunciado palabra para Madison o para mí, se despide para ir a su puesto. Que rara es a veces.
- ¿Cómo le fue a tu hermana con los suegros?
Y como yo tampoco quiero seguir hablando de David y recordar lo extremadamente bueno que fue, le cuento lo que me dijo Aurora
- ellos fueron muy amables y se comportaron muy bien con ella, la abrazaron mucho, sobre todo su pequeña hermana.
- ayer comentó algo mientras almorzamos, vino a ver a su padre y se junto con nosotros. Apenas mencionaron tu nombre con lo de los nuevos libros eso llamó la total atención de David.
- él... - trato de pasar el nudo que se forma en mi garganta - él...
- sí, Bella - suspiro resignada a que me llamen así - obviamente tenía que venir a ver a su padre. A veces almuerzan juntos con la desquiciada de su hermana Gia.
- sí bueno. No necesito que me cuentes todo lo que hace. Supongo que irás este fin de semana a San Juan.
- no, me quedaré aquí con mi niña pero saldremos. Quiere ir al museo.
- Pues entonces espero que la pasen muy bien.
Regresamos a nuestras respectivas oficinas para terminar nuestros deberes de hoy.
Esa noche hablo con mi hermana y dicen que vendrán el próximo martes. Henry parece que no se quiere separar de ella y bueno se quieren radicar aquí conmigo. Bueno, ¡Viva Sevilla! Aquí los esperaré con los brazos abiertos.
***
Es lunes por la mañana y ya voy atrasada para el trabajo. Hoy me espera una reunión con David para acordar la edición de su libro. Luego de que almorzara con él el viernes agende una cita, espero que no me defraude y se apegue a mis sugerencias o simplemente le diré que no por última vez.
- buenos días Andrés - le saludo al pasar en su mismo acento. Aquí hay personas que hablan inglés como también español.
- buen día Isabella. ¡Espere! - sale de su escritorio y corre para alcanzarme
- ¿Que sucede? - pero demasiado tarde cuando abro la puerta de mi oficina. - ¿Qué es todo esto?
- esta mañana llegaron varias personas de una floristería y las dejaron. No he abierto ninguna de las tarjetas - se apresura a decir.
Hay orquídeas por todos lados, en la mesa de centro que acompaña al sofá en una esquina, encima del archivero, unas cuantas regadas por el piso y el arreglo más grande está en mi escritorio. ¿Y porque orquideas? ¿Que significa?
- debiste firmar el recibo ¿Dijeron de parte de quién eran?
- bueno, pregunté y dijeron que eran de parte del señor Lewis
- !joder con David!
- y canceló la cita de hoy. Lo siento Isabella, sí quiere las puedo tirar. O podría regalarselas a alguien de aquí. - ¿Acaso está loco? ¡Son mis flores! ¿Pero porqué cancelar la cita? Es su libro
- no. Solo... Cuando él llegue que vaya a la sala de juntas por favor.
- está bien. Permiso - apenas la puerta se cierra echo el pestillo y corro a buscar las tarjetas entre los ramos. Pero solo encuentro tres.
La orquídea rosa representa tu sensualidad y erotismo. Eres la mujer más hermosa que he tenido el placer de conocer y probar.
La orquídea roja expresa el modo intenso en que quiero follarte cada día y a todas horas. Eres mi adicción.
Tú solo buscas sexo pero yo quiero tener algo más. Cena conmigo esta noche.
Atte: D.L
¡Mi Dios, no puedo creer que haya usado esa expresión en una de las tarjetas! Que vergüenza, que habrá pensado el dueño de la tienda.
Busco el teléfono de David en mi agenda y lo llamo sin dudar.
- Alo - su voz ronca varonil al otro lado de la línea envía descargas de placer a todo mi cuerpo. ¿Cómo puede hacerme esto?
- señor Lewis, gracias por las flores que me ha enviado esta mañana.
- de nada.
- pero me parece que ha cometido un nuevo error.
- no lo creo Bella. Esas flores solo representan el sexo, que es exactamente lo que deseas.
- Y... ¿significa que quieres más? - susurro pero sé que me ha escuchado
- ¿Qué tal si lo hablamos esta noche en la cena? No te pongas ropa interior y usa un vestido sexy - mis piernas comienzan a temblar de anticipación y mi entrepierna se siente mojada.
El sexo con este hombre el alucinante y ya quiero probarlo otra vez - sin embargo usa algo encima, no quiero que otros hombres vean lo que es solo para mis ojos.
- David...
- te recogeré esta noche a las 7.
- ¿Porqué no vendrás?
- tengo otras cosas que hacer. Nos vemos esta noche cariño - sin más me tira el teléfono
¿Cariño? Que se habrá creído éste. Se está aprovechando de mi situación.