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1337 Palabras

Alessandro y yo pasamos una mañana que nunca podría olvidar. Después de desayunar jugamos ajedrez, y debo admitir que no había encontrado un competidor tan hábil como mi padre, aun así, logró ganarme dos de las 3 veces que jugamos. Y comimos mucho helado mientras vimos una película en la sala; bueno, yo comí mucho helado. Alessandro controló su consumo de azúcar, se excusó diciendo que mis besos eran suficiente dulces para él, por lo que me pregunté si estaría enfermo, algo en lo que no quería ni pensar. Luego del almuerzo un helicóptero vino por nosotros, aterrizó en el helipuerto instalado en la azotea de la casa. Un hombre afroamericano llamado Daniel lo piloteó, Alessandro lo presentó como su piloto privado, que además de helicópteros, también volaba Jet. Me sentí ansiosa y emocionad

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