Desmayo

1205 Palabras

Logan El reloj marcaba las once de la mañana cuando llegué a la mansión de los Cáceres. Había decidido aprovechar los negocios como excusa para presentarme en su casa, aunque lo que realmente me había llevado ahí era una inquietud que no podía sacudirme. Cuando la puerta se abrió, me recibió Marlene, impecable y serena, como si cada movimiento estuviera perfectamente ensayado. Había escuchado rumores sobre su carácter controlador, pero frente a mí solo había una mujer de sonrisa educada y ojos evaluadores. —Buenos días, señora Cáceres. Lamento molestarlos en domingo, pero necesito hablar con su esposo. Ella me devolvió una sonrisa que parecía auténtica. —Adelante, Logan, no es ninguna molestia. Cristóbal no tarda en bajar. —Abrió la puerta más ampliamente, invitándome a pasar. Entré

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