- Definitivamente, eres un caso especial - dice mi hermana cuando me ve entrar a la casa.
- ¿Hice algo? - pregunto más relajada mientras me siento en el sofá de la sala.
- Papá y mamá van a salir de viaje y quieren hablar con las dos - la veo levantar los hombros y no puedo evitar sonreír.
- ¿Sabes lo que significa? Verdad - niego - voy a ser tu maldita niñera. Vita - la veo rodar los ojos - suficiente tengo con el chico nuevo - murmura.
- ¿Cómo te va con eso? - Pregunto por hacer charla.
- Es demasiado oscuro. Me da escalofríos tenerlo cerca - toma un catálogo y comienza a mirarlo - es inteligente. No lo voy a negar. Pero tiene un aura de maldad. Sabes que las energías son mi fuerte.
- Deja de ayudarlo y solucionado el problema - levanto los hombros - nadie puede obligarte a nada. Si no te sientes cómoda. Mándalo a la mierda - sonrío exageradamente.
- Definitivamente, no se puede hablar contigo. No entiendo como nacimos del mismo saco y somos tan diferentes - la miro con los ojos abiertos... pero ahora ¿qué hice? Solo le di un bendito consejo y empezó a pelear conmigo.
Acomodo mis audífonos para no tener que seguir escuchándola.
Me concentro en terminar mi libro hasta que siento que papá se sienta a mi lado. Quito mis audífonos cuando mamá se sientan frente a todos.
- Mis pequeñas - dice mamá mirando a Mel y después a mí - Vamos a hacer un viaje y esta vez nos demoramos un poco más - Papá pone uno de sus brazos alrededor de mis hombros.
- Vita, cuida a tu hermana, por favor - susurra.
- El tío Robert viene a la casa por unos días y si necesitan algo. Pueden pedírselo a él - continúa mamá hablando - las dos deben de apoyarse, son hermanas y van a estar ustedes solas - Mel me mira y asiente con la cabeza - Mel, encárgate de que tu hermana duerma, por favor - dice papá sin quitarme la mirada y yo sonrío apenada.
- Las fiestas en esta casa están prohibidas - dice papá rotundamente. Y también les queremos pedir que organicen la fiesta de su cumpleaños. Después de todo, los veintiuno son muy importantes.
- Tenemos solo dos meses para eso - se queja Mel y yo levanto los hombros.
- ¿A dónde van? - pregunto.
- No es necesario que sepan a donde vamos, pero vamos a tener los GPS encendidos ¿Ok? - dice mamá y me tranquilizo. Últimamente, los viajes que hacen son cada vez más sospechosos y sé en el fondo de mi corazón que algo está sucediendo, aunque no nos lo quieran decir.
- ¿A qué hora se van? - pregunta Mel abrazando a mamá.
- Mañana en la mañana, pero nos vamos a despedir estar noche.
Nos levantamos abrazándonos y después de cenar. Todos nos despedimos con un abrazo y un beso.
Hay algo raro. Muy raro
.
Esa sensación se queda conmigo una semana más.
- ¡Están bien! - Mel se sienta a mi lado en el comedor - corroboro sus GPS todas las noches antes de dormir.
- Eso no dice nada - como lo más rápido que puedo para empezar mi jornada - Todo el tiempo estoy jugando con mi GPS. Papá lo sabe, pero nunca me dice nada.
- ¿Si sabes que los GPS son por nuestra seguridad? Verdad - asiento.
- Lo sé. Pero tengo una vida ocupada de la que no quiero que se enteren.
- Solo cuídate, Vita. No quiero que nada te pase ¿ok? - asiento y me levanto de la mesa
- ¿También lo sientes? - la miro a los ojos y ella asiente
- Algo está sucediendo. Lo sé. Pero tenemos que confiar en ellos - toma mi mano - por favor, Cuídate mucho.
Beso, su mejilla y salgo corriendo de la casa, ella es mi hermana y yo la amo. Algunas veces es demasiado histérica y Pink, pero sigue siendo mi hermana y mi apoyo incondicional.
- Hola Gref - saludo como siempre y arranca para la universidad - ¿Se encuentra bien señorita? - pregunta mientras conduce.
- Es mamá y papá... ellos están de viaje, pero esta vez se siente diferente - me confieso.
- Ellos estarán bien, señorita. Confíe en ellos - me despido de Gref tirándole un beso.
Salgo del auto y miro la hora en el reloj de mi muñeca.
Justo la hora exacta para entrar a mi clase de idiomas... justo estamos viendo francés... pronto estaré hablando Francés - sonrió.
Me siento cerca de la entrada para poder salir más rápido a mi siguiente clase y comienzo mis apuntes y a hacer ejercicios de pronunciación.
Una sombre negra se sienta a mi lado y levanto mi mirada matadora para pedirle que se largue y me dé mi espacio, pero no me mira, simplemente mete sus manos en su sudadera y mira al frente.
No parece ser molesto, entonces me concentro en la clase.
Me doy cuenta de algo... el tipo huele muy bien - levanto los hombros y me giro dándole la espalda para poder concentrarme.
- Para la próxima semana deben de traer una charla de mínimo quinientas palabras - abro los ojos - su compañero es la persona de al lado.
¡Valiente mierda!
El chico me mira y un escalofrío pasa por mi cuerpo, sus ojos parecen blancos, pero después pestañea y cambian a miel.
- Al final terminamos trabajando juntos - mmm?
- ¿Te conozco? - pregunto con una ceja levantada.
- Soy Teodoro Saumel - ¿Quién? - el chico nuevo - ¡ah!
- Creo que deberías de buscarte otra compañera, no tengo tiempo para ti... voy a hacerlo sola - la profesora remata cuando me levanto del asiento.
- Johnson, nada de hacerlo sola - cierro los ojos y después levanto mi pulgar en señal de que recibí el mensaje.
El chico me mira esperando a que diga algo.
- ¡Dame tu teléfono! - extiendo mi mano y me lo entrega - te dejaré mi número personal. - lo miro - no te atrevas a compartirlo con nadie. Escríbeme y formamos el texto, nos lo aprendemos y la próxima semana lo presentamos.
No espero a que responda, tengo que cambiarme para mi clase de anatomía.