Pov Karla Al día siguiente bajamos muy temprano a desayunar, mi sorpresa fue al ver a Elizabeth muy quitada de la pena, tomando café en el comedor. - ¡Mamá, no te esperaba tan temprano por la hacienda! - exclamó Ciro. Elizabeth volteó a ver cómo estábamos tomados de la mano, sonrío alzando la barbilla con su singular actitud de superioridad que la caracterizaba, arqueé una ceja sonriendo a medias. Ciro se acercó a su madre para abrazarla y besarla en la mejilla, ella se regodeó alegre ante los cariños de su hijo mientras que yo pase por un lado palmeando su hombro en forma de saludo. Nos sentamos en las dos sillas frente a ella. - ¿Qué te ha parecido la hacienda Karla? Mire a Ciro con ternura para después ver directo a los ojos a mi querida suegra. - Me gusta, es un

