Después de un día largo y duro, Zayn se montó en la parte trasera del coche. Deseaba llegar y que esté día pasará, quería dormir junto Amanda. Ser príncipe no era todo color de rosas, Siempre estabas pringando y no llegaba a casa hasta tarde. Cuando pensaba que iba a ser Padre, que Amanda esperaba un hijo suyo, una sonrisa se dibujaba en sus labios. Su teléfono sonó y el nombre de Amir, se reflejaba en la pantalla. El árabe sin pensarlo, lo cogió. —Hola, Amir. — saludó, pero un poco de jaleo al otro lado de la pantalla. —¿Dónde estás? —En un bar, tomando algo. — respondió, pero su voz estaba algo ebria. —Quiero olvidar. —¿Dónde estás? — repitió. —¿Recuerdas el bar donde conocí a Jade? Pues justo ahí, es mi lugar favorito. —Voy para allá, no te muevas. — colgó. —Hassan, al bar las

