Samantha se quedó viendo ese rostro que empezaba a conocer en cada detalle, sus hermosos ojos azul oscuro, debajo de unas espesas cejas negras como el azabache al igual que su cabellera abundante y bien cuidada. Su nariz recta y aguileña, sin exageraciones, su boca de labios semi carnosos y que se veían tan besables! Terminando en una barbilla firme que denotaba un gran carácter. Levantó una mano hasta su rostro para acariciarlo con delicadeza, siguió el contorno de su mandíbula y luego subió hasta sus labios, pasando su dedo índice con sensualidad por los labios masculinos. Le encantaba la textura de ellos, en especial cuando se pegaban a los suyos con pasión y dulzura al mismo tiempo. Dejó estos pensamientos mientras dejaba caer su mano, era mejor no pensar en eso porque ya su cuerpo co

