El beso duró varios minutos aunque a ellos les pareció que habían sido unos breves momentos, tanto era su embeleso que no se daban cuenta siquiera si había alguien mirándolos en esos momentos, pero en realidad sí había alguien mirándolos. Ryan Bellefort, estaba parado, casi petrificado, al ver a Samantha besándose con un hombre que apenas había conocido esa noche. No entendía qué estaba pasando, pero una vena hinchada y latiendo escandalosamente en su frente indicaba que estaba enojado, muy enojado, mas bien furioso. Aunque sabía que Samantha nunca le había dado alas para que él se creyera que tenían algún tipo de relación entre ellos, tenía la esperanza de que ella, en algún momento se decidiera y quisiera tener una relación con ella. Pero ahora su decepción era patente, sentía que el

