Dos chicas acompañadas de dos hombres se acercaron a donde ellos estaban, los miraron por unos breves momentos pero no se detuvieron ni voltearon a mirarlos tampoco, en realidad eran desconocidos, tanto para Samantha como para Andrew. Cuando se hubieron alejado las dos parejas lo suficiente, ambos se miraron a la cara y se vieron el uno al otro con tal expresión que les vino un ataque de risa. Ambos reían a mandíbula batiente y se tomaban del vientre tratando de ahogar un poco el ruido de las risas y el dolor que les provocaba, mientras más se veían mas se reían hasta que ambos estaban agotados de tanto reírse. Se miraron a los ojos, con una de esas miradas cómplices que solo conocen los que tienen algo oculto que compartir. ─Esto es una locura, Andrew, de verdad que somos unos locos in

