Samantha se desmontó de su hombre amado y miró con algo de curiosidad a su alrededor, captando todos los detalles que podía de ese cuarto donde se había entregado plenamente al hombre que amaba, porque eso ya era un hecho: Amaba a Andrew Lawrence, y eso no podía cambiarlo, ni tampoco quería hacerlo. Que cómo iban a enfrentar las cosas, como por ejemplo: cómo justificar el súbito noviazgo y su repentino amor, pero no se angustió por eso, ya habría tiempo para todo y a la final, le importaba un cuerno lo que los demás pensaran, y eso incluía a su padre. Andrew vio que ella escudriñaba todo su cuarto y sonrió con complacencia, sabía que le gustaría. ─Te gusta, cariño ─le preguntó con curiosidad y ternura al mismo tiempo. ─Está todo muy hermoso, tienes muy buen gusto, Aunque eso se nota al

