Luego de terminar de reír ella se dirigió al baño y lavó la menuda prenda en uno de los lavabos y luego de escurrirla bien usó el secador para dejarla completamente seca, lo cual no le llevó sino unos minutos. Después de darse unos retoques al maquillaje, que por fortuna llevaba en su bolso, ella le dijo que ya estaba lista. Así que salieron de la habitación y se dirigieron a las escaleras que bajaron riendo y tomados de la mano, Samantha pensaba en lo agradable que era compartir con este hombre, era tan fácil estar a su lado, reir con él, compartir con él. La intimidad era maravillosa, la satisfizo de casi todas las maneras, con él se sintió plena y sin un ápice de aburrimiento o desagrado. Aún el incidente con su trasero fue sólo gracioso y algo excitante al final, ella sabía que él no

