Andrew se sentía molesto con Ronald, pero también consigo mismo. ¿No podía, al menos, haberse comportado normal, de manera que nadie hubiera notado que se sentía mal o perturbado por algo que le había sucedido? Andrew se prometió a sí mismo que iba a trabajar en esto de las emociones, sino, iba a estar perdido ante cualquiera que pudiera “leer” sus emociones en cada ocasión, en especial si este comportamiento se transportaba a sus asuntos de negocios. Sabía también que podía contarle a Ronald cualquier cosa, porque él jamás traicionaría su confianza, esto lo había sabido desde que tenían menos de un año de conocidos. En éste aspecto, Ronald Ashton era todo un caballero y un excelente amigo. Éste pensamiento lo relajó un poco, porque quizás si se lo confiaba a su amigo, podría desenmarañar

