Isabella Estoy plácidamente dormida, cuando siento que me están dando besos el primero lo sentí en mi frente y decidí esperar los siguientes, luego me dio otro en la punta de mi nariz para finalmente besar mis labios. Abro los ojos y lo primero que veo son esos hermosos ojos de Cristiano que no puedo dejar de observar, creo que al igual que el quisiera amanecer todos los días y perderme en esa mirada cada despertar. Huele muy rico y debe ser la bandeja que está a un lado de la mesa de noche, aún no puedo apreciar que es pero huele delicioso, le doy un pequeño beso y voy directo al baño a cepillarme los dientes, siento que mi estómago por dentro me quiere devorar. Salgo del baño y acomodo un poco mi cabello que está desaliñado, me siento a un lado de la cama y para mi gran sorpresa

