POV. MONALISA.
—Lisa, salúdalo y muestra tu aprecio —mamá me susurró, claramente molesta por mi actitud.
Me di vuelta para enfrentarlo directamente con una sonrisa falsa en mi rostro y extendí mi mano para un apretón de manos que él aceptó, sus grandes manos cubriendo las mías me hicieron sentir pequeña y sin embargo... Deseada.
'¡Lisa! ¡Es un apretón de manos!', me reprendí mentalmente.
—Mucho gusto...
—Puedes llamarme Lucius —me interrumpió con juramentos, el hecho de que mamá estuviera parada en la sala de estar con nosotros no cambió el efecto que la voz de este hombre tenía sobre mí.
Mi mirada cayó a su entrepierna por un segundo, de manera subconsciente, pero aparté la vista lo más rápido posible, levantando la cabeza para mirar sus ojos azules y fascinantes.
—Mucho gusto entonces, Lucius. Gracias por tu ayuda —le agradecí y retiré mi mano de la suya inmediatamente.
¡Estaba loca y necesitaba alejarme de este hombre ahora mismo! Sin perder ni un segundo más, agarré mi bolso, quité mi mano de la suya y salí corriendo de la sala de estar.
—¡Lisa! —escuché a mamá llamando mi nombre, pero no le hice caso y simplemente corrí hacia mi habitación.
Cerré la puerta tras de mí, respirando agitadamente. No solo por correr, sino por lo que acababa de suceder. Mi primera experiencia s****l fue con el amigo de mi padre que nos había estado ayudando todo este tiempo.
Pero ¿por qué me había llamado para hacer eso? Viendo la expresión sorprendida en su rostro, definitivamente me había confundido con alguien más. ¿Quizás pensó que era una prostituta que había pagado para que viniera? Esa solo podría ser la explicación basada en las palabras que me había dicho.
Pero, ¿por qué estaba él aquí? ¿Y por qué mi cuerpo reaccionaba tanto ante él?
Sin embargo, estas preguntas no eran lo más urgente en este momento, mi coño húmedo sí lo era.
Alcancé la puerta y la cerré con llave, para asegurarme de mantener a mamá fuera de mi habitación.
Mi mano buscó mi ropa mojada y me la quité rápidamente junto con mis bragas. Las tiré en el suelo limpio y embaldosado, saqué mi teléfono de mi bolso. Tenía que masturbarm3 hasta llegar al clímax. Desesperadamente tenía que terminar.
Me subí a la cama y reproduje un video que tenía en mi teléfono. Era un video de un hombre mayor f0llando a una chica más joven. Era mi vídeo favorito para masturbarm3 cuando quería hacerlo, aunque no era muy frecuente.
Moví mis manos a mis pechos y los apreté suavemente mientras veía el video. Los apreté con más fuerza y luego alcancé mi pezón, rodando el pulgar sobre él.
Mi mano izquierda permaneció en mi tet@ izquierda, acariciando y apretando, mientras mi mano derecha bajaba por mi cuerpo hacia mi coño. Toqué mis labios vaginales y me estremecí al sentir lo resbaladizos que estaban.
Cerré los ojos, dejando que los gemidos de la chica joven siendo f0llada me acompañaran. Mi mano derecha se movía arriba y abajo por mis labios vaginales mojados y luego descansó en mi clítoris duro y excitado.
Se sentía tan bien y tragué saliva con fuerza. Tragar saliva me hizo darme cuenta de que aún tenía el sabor del m*****o del amigo de mi padre en mi boca.
—¡Oh Dios! —gemí, mi mano izquierda haciéndole cosquillas a mi pezón y mi mano derecha frotando mi clítoris más fuerte.
Con los ojos cerrados, podía verme a mí misma en lugar de la chica siendo f0llada en el video y así como había reemplazado la imagen de la chica siendo f0llada, también había reemplazado la imagen del hombre que la estaba f0llando y en mi cabeza, era él, el amigo de mi padre.
—J0der... Sí, f0llame más fuerte —gemí de manera obscena en completo contraste a la forma en que solía masturbarme en el pasado. Usualmente era tranquila y solo respiraba pesadamente, pero esta vez, era mucho más expresiva.
—Sí, más duro. Quiero tu p0lla —gemí, llevando mi mano de vuelta hacia mi coño mojado. Estaba empapada y mis piernas ahora estaban temblando.
Estaba a punto de correrme.
—¡Oh, cielos! ¡F0llame, papi! —grité y eso fue mi perdición mientras llegaba intensamente, mi cuerpo se retorcía y temblaba terriblemente.
Acababa de tener el mejor orgasmo que mi "insensible" cuerpo había experimentado y eso fue debido al amigo de mi padre.
Estaba muy j0dida.
POV. LUCIUS DEVINE.
Pasé mis manos por mi pelo oscuro, apretando la mandíbula mientras pensaba en lo que había hecho antes. Ahora estaba en mi propia casa y aunque solo unas pocas habitaciones habían sido limpiadas, tenía que arreglármelas por ahora.
La mamá de Lisa, Stella, quería que me quedara en su casa. También me dijo que no volvería a casa esa noche y tendría la casa para mí hasta mañana, cuando tendría mi mansión debidamente limpia.
Para liberar mi jet lag y calentarme en una noche tan fría como esta, había llamado a mi amigo para que me enviara una put@, pero ¿cómo pude ser tan tonto? ¿Cómo iba a poder abrir la puerta ella misma? La put@ a la que le pedí que viniera.
Pero definitivamente no era totalmente mi culpa, Lisa simplemente pudo haberme dicho quién era ella y no habría pasado nada entre nosotros, pero ella simplemente se arrodilló y me chupó la p0lla.
—¡γαμέτη! (¡Gamóto!) —eso significa maldición— maldije bruscamente entre dientes, recordando cómo ella había girado su lengua sobre mi polla.
Ella claramente no tenía experiencia y probablemente esa fue la primera vez que chupó una polla, pero su boca se sentía tan jodidamente bien. No podía negar que era la boca más estrecha en la que había metido mi polla, en mis 40 años de vida.
¿Podría su v****a ser igual de estrecha? ¿Me apretaría tanto si metiera mi pene?
—No, Lucius —gemí y me levanté. Ya estaba pensando demasiado lejos.
Lo que pasó esta noche fue un grave error que tengo que asegurarme de que nunca vuelva a ocurrir en el futuro. Lisa debería ser como una hija para mí y nada más.
Miré hacia abajo, dándome cuenta de que tenía una erección. Envolví mi mano alrededor de mi pene, apretándolo.
Al diablo con esa z0rra que no apareció. Mi pene estaba totalmente erecto y necesitaba masturbarm3 y liberar mi semen. Alcancé el cajón junto a mi cama y lo abrí, sacando una botella de lubricante antes de sentarme en la cama.
Apliqué generosamente el lubricante en mi pene y comencé a masturbarl0, empezando lentamente y aumentando mi velocidad a medida que aumentaban mis necesidades.
No pude evitar pensar en su boca ajustada y su voz suave y delgada llamándome 'papi'.
Estaba terriblemente mal pensar en Lisa, una joven que debería ser como una hija para mí, mientras me masturbab@ pero no podía evitarlo.
Solo esta vez. Solo una vez me masturbaría pensando en ella, solo esta vez y nunca lo volvería a hacer.
Fue una promesa que me hice a mí mismo.