Capitulo 4

1405 Palabras
La luz molestaba en mi cara y mi cabeza iba a explotar en cualquier momento. Definitivamente la resaca no me dejaba abrir los ojos, pero me encontraba algo desorientada, no recordaba mucho de la noche anterior y no sabía donde estaba. El lugar no se me hacia familiar, luego recorde el viaje y caí en cuenta de todo; me había encontrado con Lud en el restaurante, eso lo tenia claro en la mente y luego fuimos a un lugar a bailar y beber, ¡aaaajaaa ahí fue que borre cinta! Creo que tengo un vago recuerdo de Ludovico besándome jumm nahh que va. Termine de abrir los ojos y ahí estaba. Carajo, carajo, carajo, Lud dormía a mi lado, su espalda ancha se asomada por la sabana que poco le cubría y veía esa escena pensando en todo lo que me perdí por la borrachera. Coño definitivamente era una perdida de información que debía recuperar en el disco duro de mi cerebro. Como pude me moví sin hacer ningún ruido, recolecte mis prendas regadas por doquier y me metí en el baño. Cerrada la puerta me apoye de la pared y respire pesadamente, la realidad era que ese chico era apuesto y amable, incluso divertido, pero no quería dormir con él y tergiversar las cosas. Me agradaba como amigo claro, no mas allá de eso. Ya no me iba a lamentar más. Hice mis necesidades, agarre un poco de su pasta dental y con el dedo me lave mi boca. Use el jabón del hotel para lavar mi cara , esa me pasaría factura despues, ya me daría una mascarilla para reparar este desastre de dormir con maquillaje y lavarme con ese jabón barato. No me atreví a ducharme porque seguro el ruido lo despertaria. Me vestí y tome la perilla de la puerta, la giré suavemente y asome mis ojitos a ver como estaba todo ahi, él aun dormía, así que tome mi bolso y sali de aquel cuarto de hotel, como alma que lleva el diablo. Mire el reloj mientras caminaba, eran casi las once de la mañana. Vaya rumba la que nos pegamos. Llegue a mi hotel como quince minutos despues, tal vez menos, no se, lo que sé es que entre y era magnífico quedarme en un hotel relativamente pequeño porque no habia fisgones que chismosearan de la chica loca que durmió sabra Dios donde. Entré en mi habitación, me di un merecido baño y me fui a la cama bebiendo una botella de agua con unos analgésicos para el dolor de cabeza. Necesitaba descansar y sentirme mejor. Como carajos miraría a Lud ahora, esa era la pregunta. ********** Ludovico se levantó un poco adolorido de su cabeza pero recordaba claramente lo que habían hecho, él a diferencia de Pía no actuo por impulso, él sí busco el encuentro y se sentía complacido con lo ocurrido. Estiró su brazo para buscar la chica y no encontró más que un lado de la cama frío. Supuso que estaba en el baño, pero cuando revisó estaba vacío. Miro desconcertado pensando que tal vez la pelinegra no disfruto el encuentro, cosa que contrastaba bastante de sus recuerdos. Pensó en marcarle pero no quería molestarla así que esperaría que ella se comunicara primero. El tenía que concentrarse en su trabajo, por eso estaba allí, no para andar cogiendo ni para tener un affair de vacaciones, se repetía a sí mismo. Así que se tomo el medicamento, pidió el desayuno al cuarto y se fue a preparar tenía trabajo y debía de organizar la junta que le esperaba. ******************* Salí de mi cuarto despues de un descanso reconfortante a buscar un lugar donde comer y caminar para ver varios museos que ya verificaba antes de llegar acá. Entre en un bistro muy bonito todas las sillas eran de mimbre y los manteles eran rojos y las paredes de un color hueso. La barra era de madera y la cocina tenia una de esas puertas de pliegue que cuando entras regresan a su lugar. Las meseras estaban vestidas con tela de gingham rojo y blanco, se veían muy a tono con el lugar. Pedí una mesa solo para uno y seguí a la chica hasta ella. Cuando me sente y me entrego el menu, sentí que me observaban insistentemente, levante la vista para encontrarme con el desconocido que mis ojos se toparon en el bar. Levantó su mimosa en señal de salud y sonreí ladeando un poco la cabeza. Era tan guapo que sentía mi cara calentarse. La mesera me saco del embobamiento e hice mi orden. Pidiendo un café bien cargado antes que cualquier cosa de comer, mi estomago rugía de hambre de igual manera se encontraba recentido por los tragos. Cuando llego el café le di un sorbo, cerre mis ojos por inercia disfrutándolo, esa era una de mis adicciones y no vivía sin tomarlo para empezar el día. Separe la taza y al abrir mis ojos el estaba ahí. — Te puedo acompañar?— preguntó y lo admiraba sorprendida, jamas hubiese imaginado que se acercaría. — Claro sientate— le señale la silla a mi lado para que la usara. — Esperas a tu novio?— exclamó de repente y lo mire extrañada. — Que te hace pensar que tengo novio?— pregunte de vuelta y me miro como si la respuesta fuera algo obvia. — El hombre con el que estabas anoche no es tu novio?— — No es mi novio, solo un conocido. No tengo novio.— una sonrisa se le dibujo en la cara. Como si eso le diera luz verde a algo. — Cual es el nombre de la hermosa dama que tengo el gusto de acompañar— dijo con su mirada profunda puesta en mí. — La turista, mi nombre es la turista y el tuyo?— conteste mientras me analizaba algo extrañado por mi respuesta y repetí la pregunta. — El turista y dime La turista, te consideras una mujer aventurera?— me contesto algo divertido siguiéndome el juego. — Sí, se puede decir que a eso vine, hace tiempo quería hacer este viaje y cosas por mi misma. Así que de eso trata este viaje, que sea una aventura.— le conteste muy segura de a que vine y lo que quiero. — Y será que puedo estar incluido en esa aventura hoy?— cuestionó con una mirada oscura y sugestiva. Esta como quiere y se ve tan rico. Pero de donde se le escapo este especimen a Dios?? Coño pero como se puede estar tan bueno en la vida. Me provocaba morderlo en ese instante. — Tengo una propuesta para ti— sugerí y me miraba con intriga en sus ojos. — Que te parece si primero me respondes una pregunta y luego te hago la propuesta.— le dije mientras me analizaba expectante con una mano en su mentón. — Ya sabes que no tengo novio y que estoy sola, pero y tu andas con alguien o tienes novia?— El parecía pensárselo por unos segundos y lugo respondió. — No estoy solo e igual que tu vine a unas vacaciones y a pasarla bien— — Bueno pues te propongo un trato. Pero tendremos una reglas— dije para proceder a enumerar las reglas que tenia en la mente, sin saber que me estaba dando un tiro en el pie yo misma. Eso lo sabría mas adelante. — Primero no nos diremos nuestros nombres.— se veía divertido con la idea. —Segundo nada de datos personales, no sabremos de donde venimos— — Tercero no nos daremos nuestros números de teléfono— abrió grandes sus orbes pardos como si no pudiese comprender lo que hablaba. — Cuarto nos comunicaremos por cartas que dejaremos en la recepción del hotel del otro con seudónimo en particular. Así viviremos una verdadera aventura, te parece?—y así termine de explicarle mi brillante idea. El observaba y pensaba en todo lo dicho por mi. Pero seamos honesto era un puto paraíso para los hombres. La mujer te esta dando permiso para que te la cojas y después desaparezcas sin que este jodiéndote la existencia. A veces mi pensar era como el de los hombres. Practico sin pensar en amor, no estaba interesada en eso aún, mi prioridad era mi carrera. — Acepto tu trato La turista— contestó risueño y ahí cambie mi futuro para siempre.
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