Capítulo 3

1331 Palabras
— Es hermoso mira mira!!— giro la cámara de mi celular para que pueda admirar lo que mis ojos disfrutan —Es la catedral de Santa María— — pero Pía de cuando acá tan religiosa tú?— se burla la ingrata en vez de admirar la arquitectura del lugar. —No seas tan tonta Elena! Quiero que mires que hermosura de construcción— le explico para que se fije en el panorama. — Eso sí, es impresionante y sé que lo estás saboreando mi amorcito. Disfruta y bebe un buen vino está noche para que hagas locuras y luego me las cuentes mañana con resaca, anda— se carcajea descaradamente y me mira con picardía. — jajaja no se puede hablar seria contigo todo trata de flirteo y sexo no?— — Bueno ya cuando este vieja podré admirar todas esas pendejadas, ahora que tengo mis nalga en su sitio y las tetas arriba pienso utilizarlas para mi placer querida— dice pasando su mano izquierda por su cuerpo desde las bubis hasta su trasero. —Ya debo colgar voy a entrar a comer algo antes de darme el bendito vino de esta noche que bien merecido que lo tengo después de soberano viaje que me he tirao’— le digo cuando la anfitriona del restaurante me llama con un ademan de manos que entiendo perfectamente. — Chao bella!! Pórtate mal ya sabes quiero detalles morbosos y cochinos mañana, besos te amo— dice y pone su palma de la mano en su boca para tirar un beso a la pantalla. — Adios muaaa yo también te amo, ya veré que te contaré mañana— imito su beso y corto la llamada. Entro al restaurante, sus paredes son amarillas y tiene plantas colgantes al igual que hermosas lámparas cuelgan exactamente encima de cada mesa con luz tenue. Tiene muchas ventanas que parecen preciosos balcones estrechos pero del tamaño justo para que las mesas que quedan en ellos puedan tener una encantadora vista. Unos jarrones con flores adornan las mesas de manteles con colores pasteles y bordados. Observo y detallo cada esquina hasta que nuestras miradas se encuentran. Me mira y sonríe alza su mano y me saluda. Se para de su silla para llegar a la mesa que me están mostrando. —Pía! Que casualidad! Oye quieres compartir mesa? No te llame por que me pareció inapropiado molestarte hoy. Pensé hacerlo mañana o pasado mañana que estuvieses acomodada— dice Lud cuando llega y planta un beso en mi mejilla. —Tranquilo no tienes que excusarte— le digo porque pienso exactamente igual que él, me pareció fuera de lugar andar de sobrada con él cuando recién nos conocimos. —Quieres compartir mesa?— vuelve a repetir señalando la mesa en la que ya el esta degustando un vino tinto —Claro no tengo problema— le dejamos saber a la chica y ella amablemente nos acompaña para acomodar mi silla y mi cubierto. Y así comienza la plática nuevamente con mi acompañante de vuelo. Así pasamos gran parte de la noche, hasta que me doy cuenta que ya no queda casi nadie en este restaurante y decidimos pagar, esta vez me adelanto a sacar mi tarjeta y pagar, cosa que Lud toma como casi una ofensa y yo me burlo llamándole machista cosa que le ofende aún más. Salimos y decidimos ir a un bar lounge cerca de allí, donde la vida nocturna recién comenzaba y aunque para muchos ya era la medianoche, hora de ir a dormir, en aquel lugar la gente desfilaba como si fueran las dos de la tarde. Entramos y Lud me hizo la advertencia de que no pagaría ni un quinto allí o no volvía a hablarme. Reí por su niñería y alze las manos en señal de rendición. Pidió dos tragos y los trajo a la mesa alta que habíamos encontrado. Dí un sorbo a mi bebida de colores en una copa de cócteles tropicales. Mire alrededor y vi aquellos ojos oscuros como la noche que me taladraban y que fue inevitable no ver, tenía unas pestañas que Elena hubiese matado por tener y un cuerpazo que maldita sea la vida coño!!!! Pero que carajo comía ese hombre! Tomaba una copa de vino con una clase que te mojaba de nada más mirarlo. Donde lo denunciaba por exposiciones deshonestas, ufff que calor. Cambie la vista y mire a Lud que analizaba todo a su alrededor también, cuando nuestras miradas chocaron me dijo —Oye quieres bailar la gente se ve animada, que dices?— devolví disimuladamente la vista al extraño que me observaba antes pero esté ya no estaba en el mismo lugar. Barrí el sitio con la vista y no lo encontré. Resignada puse mi mano sobre la de Ludovico quien extendía su mano izquierda hacia mí. Llegamos a la pista y la canción de Calvin Harris, Summer sonaba y todos brincaban y bailaban enloquecidos así que acatando las ordenes de mi amiga me solté y baile hasta los anuncios. Tragos iban y tragos venían así fuimos perdiendo las inhibiciones y a las cuatro o cinco de la madrugada estaba alcoholizada y riendo como si estuviera viendo un show de comedia. Lud no estaba mejor de hecho me miraba como si de pronto fuera un pedazo de filete, que se le antojaba saborear, me acuno las mejillas y cuando pare de reír me besó. Quede un poco descolocada y realmente me gusto ese beso. Lo correspondí casi por inercia. Su lengua entraba en mi cavidad vocal y yo correspondìa cual muñeca para complacer. No se como llegamos a su cuarto, poco a poco iba perdiendo las prendas de ropa y estábamos enrollados en las sabanas, Lud aterrizo sus labios en los míos y su cuerpo se aferraba mas al mio en esa velada lujuriosa y apasionada. Sus manos se cernían a mis caderas y me hacían suspirar con deseos de mas. Beso mi cuello en un camino que llego hasta mi clavícula paso su lengua de ahí a mis senos y chupo mis pezones con premura y ansiedad, como sediento de ellos. En ese juego llego a mi entrepierna y acaricio la protuberancia que sobresalía mirándome y conectando sus ojos conmigo con algo de perversion en su mirada. Sin dejar de mirarnos bajo y paso su lengua de forma casi obscena y yo gemí con una sonrisita que lo hizo sonreír satisfecho al el también. Su boca jugueteaba con mi c******s y pequeños mordiscos me hacían retorcer de placer. Agarro mis piernas y las subió de repente y abrí mis ojos de golpe sin entender lo que pretendía. Y cuando levanto lo suficiente mi culo metió su lengua entre mis nalgas hasta llegar a ese diminuto orificio y comenzó hacer movimientos circulares con su lengua y grite gozosa por el puto oral que me estaba llevando a la misma luna. Me soltó igual que como me había agarrado, de golpe, se inclinó sobre mi y abrió el preservativo con la boca, le quite el envoltorio lo saque, me lo puse en los labios y se lo puse con la boca. Lo sentí estremecerse y cuando termine de ponérselo, lo observaba con una mirada seductora y agarro mi cabello de forma agresiva para que no sacara su pene de mi boca. Me retuvo ahi unos segundos y luego tiro de mi cabeza para atrás de forma abrupta, cuando me despegue, me empujo agresivamente, no se parecía para nada al chico simpatico del avión. Se monto sobre mi separo mis piernas con su rodilla y se enterró de golpe en mi rajita haciéndome tirar un grito ahogado que termino en un ahhh, cosa que lo calentó por que gruño en mi oído —ggggrrrrr así Pia grita para mi nena— y justo de esa manera comenzó a embestirme como si no hubiese mañana. Que noche la de anoche así comenzaría mi conversación con Elena cuando llamara en la mañana ay ay ay!
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