El llanto desgarrador de aquel pequeño rompía el silencio en aquel hermoso restaurante, los guardaespaldas se encuentran por doquier asegurando que nada más suceda, Mario luego de los disparos de inmediato llevó su mirada hacia su pequeño hijo; necesitaba asegurarse que estuviera bien.
Mientras lo hace el cuerpo de su esposa cae al piso, Mario de inmediato se lanza sobre ella, con sus manos mueve la mejilla, pero ya no hay nada que hacer ella fue quien recibió la mayor parte de disparos.
—¿Papi qué le ha sucedido a mamá?, ¿por qué se encuentra tirada en el piso sin poderse mover?, mira cuánta sangre sale de su cuerpo —hablaba el pequeño mientras su cuerpo temblaba por completo.
—Nico sácalo de inmediato, no quiero que se lleve esta cruel imagen por el resto de su vida —ordena Mario mientras sus ojos se humedecen.
Varios hombres que se encuentran a disposición de Mario sacan muy bien protegido al pequeño Salvatore, quién se encuentra en shock ante lo sucedido.
—Sofía, lo siento mucho amor, querías que tu cumpleaños se celebrará muy lejos de aquí, pero mi necedad fue mucho más allá y quise traerte a este lugar pensando que aquí íbamos a estar más seguros, cometí un grave error pero ya no hay forma de remediarlo.
»Tendré que llevar con este cargo de conciencia por el resto de mi vida; tu ausencia va a ser muy fuerte para nuestro pequeño, al igual que para mí —expresa Mario mientras le cuesta su cabeza sobre la frente del cuerpo sin vida de su amada.
—Señor, lamento mucho lo que ha sucedido, entenderé perfectamente que por esta falta grave de seguridad desea acabar con mi vida, por ello le hago entrega de mi arma, con ella misma puede acabar con mi vida —habla Nico mientras empuña su arma por el cañón.
La cual lo ha acompañado durante todo el tiempo que ha estado junto al servicio de Mario, nadie más que Nico sabe perfectamente lo que le sucede a las personas que cometen faltas, una tan grave como esta para alguien despiadado como Mario no saldrá nada bien.
—Quien ha sido el responsable de lo que ha sucedido —responde Mario mientras con la parte externa de sus dedos acariciaba la helada mejilla de su difunta esposa.
—No cabe duda de que haya sido Santino Rossetti, en alguna ocasión logré ver a este hombre al servicio de tu enemigo —a través de aquella ruda mejilla rueda una delgada lágrima.
»Lamento señor si soy inoportuno, pero debe hacerse curación en su brazo, por si no lo ha notado, se encuentra herido —le informa a Nico mientras observa que en su brazo hay dos orificios de bala.
—No hay tiempo para estupideces, por ahora lo único importante es darle la sepultura que se merece a mi esposa, así que guarda la pistola que aún no quiero acabar con tu vida, te vas a encargar de acabar de acabar con toda la familia del asesino a mi esposa, no quiero que nadie sobreviva —Nico expande sus ojos ante la orden de su jefe.
Mario levanta sus brazos el cuerpo de su amada, salen del lugar y van directo a la que él suele usar; a pesar de ser un hombre fuerte y rudo esta situación ha logrado hacer que su corazón se desgarre y nazca en él una sed de venganza inimaginable.
Sin tener tiempo para rendirle un homenaje a su esposa, la situación hace que todo sea muy apresurado; aquella caravana se dirige directo al cementerio central, mientras que en unas cuantas camionetas atrás en su interior viene aquel pequeño que no ha parado de llorar.
Al cabo de unos cuantos minutos más tarde, la caravana se detiene, en cuestión de poco tiempo el lugar se encuentra muy bien custodiado por todos los hombres que se encuentran a cargo de la seguridad de Mario.
Dos de los hombres tomaron cada uno una pala y dieron inicio abrir un orificio en el suelo; otros hombres se acercan con un cofre, Mario coloca el cuerpo de su amada allí dentro.
—Papá, no quiero que mamá nos deje, ¿por qué sus ojos se encuentran cerrados?, me he dado cuenta de que eres un hombre poderoso, así que usa tu poder para ordenarle que abra los ojos y se levante —eran las palabras de aquel pequeño mientras se encontraba tirado en el suelo abrazando aquel cofre.
Las palabras de su pequeño hijo hacían que Mario se destrozara completamente, tensaba su mandíbula al abrazar a su hijo, un enorme nudo se apoderaba de su garganta impidiendo que pudiera dirigirse a él.
—Despídete hijo, porque nunca más la vamos a volver a ver —dijo Mario con su voz entrecortada.
—Adiós mamá, siempre llegué a imaginar que ibas a estar conmigo por el resto de mi vida tal y como me lo prometiste, no pude decirte lo feliz que me hiciste al compartir tanto tiempo conmigo.
»Disfrutaba pasar las tardes jugando contigo, el amor que me brindaste fue tan grande que nadie podrá igualar aquello que me hacía sentir, ahora estoy completamente seguro que nunca en mi vida podré encontrar a alguien tan maravilloso como lo fuiste tú conmigo.
»Rompiste tu promesa, ahora me tendré que quedar solo todos los días mientras que papá sale a trabajar, pero sé que donde quiera que estés aún me sigues amando igual o más de lo que lo solías hacer.
»Te prometo que voy a cuidar muy bien de tus flores, haré que el jardín reluzca tanto como tú solías hacerlo; prometo que las tardes de postres y juegos no van a volver a suceder debido a tu ausencia.
»Te amo con todas mis fuerzas, eres la mejor mamá del mundo y yo he sido muy afortunado al haber podido compartir con alguien como tú, juro que nunca voy a olvidar tu sonrisa, ni tampoco tus palabras de aliento —aquel pequeño rompe en llanto tu padre lo abraza con todas sus fuerzas.
—Adiós Sofía, gracias por haberme brindado tantos momentos felices, me hiciste el hombre más feliz del mundo con tu compañía, además de haberme regalado un excelente hijo.
Por más que se esfuerza Mario no puede pronunciar más palabra alguna, tan solo levanta su mano e indica que cubran el cofre.
Cada vez que arrojan tierra sobre aquel cofre Mario se encuentra cada vez más lleno de odio, rencor y fuertes ansias por acabar a su enemigo.
A pesar de que se encontraban en guerra, en repetidas ocasiones Mario se cruzaba con la familia de Santino, pero nunca tuvo las más mínimas intenciones en hacerles daño, lo cual iba a cambiar a partir de los hechos atroces que se atrevieron a hacerle.
Una hora más tarde los hombres de Mario ya se encuentran listos para marcharse, Nico regresa con ellos ofreciendo ramos de flores, Mario asintió las cuales las colocaron sobre la tumba de una buena mujer.
Al terminar aquel fuerte momento se dirigen todos a las camionetas, por motivos de seguridad su pequeño hijo se dirige en una camioneta diferente a la que usa Mario, quien se encuentra protegiendo al pequeño es Nico.
Yendo de camino Mario recuesta la espalda en la silla, lamentando lo sucedido debido a que unas cuantas horas atrás se sentía el hombre más completo y feliz del mundo, ahora simplemente ir a un hombre destrozado el vacío.
La ausencia de aquella mujer le da la certeza a Mario que provocará un fuerte dolor en su pequeño hijo, a partir de ahora serán solo ellos dos.
Desde muy pequeño Salvatore ha tenido la ausencia de su padre, ya que siempre salía a tempranas horas y regresaba tardes horas de la noche, así era su día a día sin importar la fecha que fuera.
Ahora tendría que tratar de lidiar con sus compromisos y al mismo tiempo tratar de dedicarle tiempo a su hijo, lo cual no simplemente era difícil para Mario, sino que también imposible.
Se encontraba en guerra y no podía darse el lujo de arriesgar la vida de su pequeño permitiéndole ir a la escuela cómo lo solía hacer tiempo atrás, a partir de ahora iba a recibir educación en casa.
A pesar de que tenía hombres de su más entera confianza tal como Nico, en el fondo sabía perfectamente que su hijo más que seguridad necesitaba compañía.
Mario exhaló con fuerza, luego llevó su mano hasta el bolsillo tomando su teléfono móvil y de inmediato se puso en contacto con Nico.
—Señor —respondió él mientras observaba a Salvatore.
—Nico necesito que el día de mañana encuentres con prioridad a una niñera para mi hijo, antes de ello debes investigarla muy bien no puedes cometer el más mínimo error, con ello sabes a quién me estoy refiriendo.
»Además no importa lo que se deba pagar, lo único que necesito es que aquella mujer deberá permanecer en casa las veinticuatro horas los trescientos sesenta y cinco días del año, año tras año se deberá quedar en la casa, por nada del mundo estará autorizada a salir.
»Su estadía a mi servicio será de por vida, pero no la vas a poner al tanto de mis verdaderas intenciones, simplemente dile que tendrá que quedarse por un tiempo internada en la casa.
»Una vez encuentres a la apropiada, le haces la oferta sin darle oportunidad de rehusarse, dado el caso que aquella mujer no acepte, ofrécele una exagerada suma de dinero todo por conseguir que ingrese a la casa por sus propios medios —ordena Mario y luego termina la llamada.
Los hombres de Mario saben que se vendrán tiempos difíciles, el terrible suceso con la esposa del jefe conllevarán a que Mario actúe más demente de lo que lo suele hacer de costumbre.
Sí anteriormente su estado de ánimo era bastante difícil de sobrellevar, todos en especialmente Nico estaban completamente seguros que a partir de ahora el hecho de estar a las órdenes de Mario iba a ser una completa tortura.
La caravana se detiene en el interior de la casa, la cual se encuentra ubicada en el costado norte de la ciudad, la cual es bastante amplia clasificada como un lugar indestructible.
Mario baja de la camioneta introdujo sus manos en los bolsillos tenso la mandíbula mientras respiraba profundamente; luego levantó su mirada al cielo cuestionando por su mala suerte de haber perdido aquella persona tan importante.
—Hola papá, nunca había estado solo en la camioneta, y con ello no me refiero a la compañía física, preferiblemente a partir de ahora quiero viajar contigo —Mario de inmediato baja su fría mirada y la fija en la de su pequeño hijo.
—Lo siento hijo, pero las cosas no podrán hacerse a tu antojo, así que por tu bien y el mío, espero que siga las instrucciones al pie de la letra; no podemos arriesgarnos a ir los dos en el mismo vehículo, eres demasiado pequeño para que logres entender la magnitud del problema.
»Solo de una vez te dejo claro que si a mí me llega a suceder algo serás tú quién deberá tomar las riendas de todos los negocios; para ello vas a recibir la mejor educación en casa, así que no quiero que salgas de aquí sin mi consentimiento.
—Pero papá —interrumpió aquel pequeño, de inmediato Nico abrió sus ojos quedando sorprendidos por la valentía del hijo del jefe—. Disfruto ir a clases, en especial porque allí comparto con mis amiguitos.
»No quiero quedarme en este lugar encerrado como si fuera un mueble, aquí no hay con quién jugar, la única persona que se preocupaba por mí y me dedicaba tiempo sabes perfectamente dónde ha quedado —ante las palabras de su hijo, Mario tensa su mandíbula y da unos cuantos pasos hacia él.
Su carácter fuerte ante los demás provoca temor, y más porque es un hombre alto, fuerte, con su cuerpo tatuado y las cicatrices que hay en él son tantas que cada una tiene una larga historia.
—A partir de ahora tus momentos felices que pasabas junto a tu madre han quedado atrás, tengo bastantes asuntos por atender, los cuales podría darles la espalda todo para quedarme a tu lado día tras día, pero lo único que te estaría causando sería un fuerte daño.
»Necesito que forjes en tu interior un hombre indestructible, si creces como un hombre débil no vas a lograr sobrevivir en esta vida de alimañas con largos colmillos y feroces garras.
»De momento te vas a sentir solo, pero siempre voy a estar a tu lado protegiéndote como un feroz León protege a sus crías, pero necesito que pongas de tu parte —habla Mario con su pequeño mientras coloca su mano sobre su hombro.
—No quiero pertenecer a ese mundo de alimañas y animales salvajes, quiero llegar a ser un hombre diferente a lo que tú eres, quiero que me respeten por lo que soy y no me tengan temor por lo que tú eres.
»¿Acaso crees que las personas hacen lo que tú dices por qué te respetan o porque te temen?, a pesar de que soy un pequeño tengo muy claro que lo que tú haces no está nada bien.
»De cierta manera has sido tú el culpable de la muerte de mamá —ante aquellas palabras de inmediato Mario enfurece bastante; tensó la mandíbula mientras que Nico y los demás que se encontraban presentes llegaron a imaginar lo peor.
—Vete a tu cuarto, y obedece mis órdenes para que no tengas que presenciar aquel animal salvaje que hay en mi interior, lamento ser la peor persona del mundo para tí, pero tú eres lo que más aprecio y amo.
Salvatore lleva su mirada de pies a cabeza en el cuerpo de su padre, no pronunció más palabra alguna simplemente se da vuelta y se aleja dando pasos cortos.
De inmediato Mario giró su cuerpo y fijó la mirada en Nico, el de inmediato entendió que debía ir tras de su hijo. La mirada de Mario es bastante triste, llena de odio y rencor, además de haber perdido a la persona que hacía que su corazón no fuera tan cruel, había perdido el amor que sentía su pequeño hijo hacia él.
Luego de aquellas palabras que cruzó con su hijo Mario se dirigió al despacho de su casa; a pesar de que contaba con tantas personas a su servicio tomó un espejo, una botella de alcohol, una navaja y se sentó en su cómoda silla.
Retira la camisa quedando su musculoso cuerpo al descubierto, destapa la botella de alcohol y riega sobre su brazo. El dolor es bastante por ende estira su mano y toma una botella de whisky, da unos cuantos sorbos y continúa con el procedimiento.
Al cabo de unos cuantos minutos más tarde ha logrado retirar con mucho esfuerzo los proyectiles que aún se encontraban en su brazo.
Tomó una venda y cubrió sus heridas, el dolor era tan fuerte pero aún así no lograba superar el de su corazón por la pérdida de su esposa.
Continúe bebiendo directamente de la botella sin control alguno hasta tardes horas de la noche, el cansancio y el alcohol ayudó que lograra conciliar el sueño.