Capitulo 19

1582 Palabras
Buenas noches mi preciosa mafiosa Saber que los exámenes de Nicco están bien y que su estado es propicio para su operación me quitó un peso de encima. No me inmiscuí en la conversación que tenía Val con Gia, la dejé que fuera con ella a su consulta y vieran los pormenores de todo, ya hablaría con Val para que me mantuviera al tanto de todo. Tenía que darle su espacio, si Gia me hacía participe de todo también era un gran paso en lo que quería construir con ella y Nicco. Eso era lo mejor. Una vez que me cercioré de que Nicco comió su desayuno me fui a mi consulta, hoy sería otro día pesado en el hospital. Atendí a cada uno de mis pacientes, pero de vez en cuando miraba hacia la puerta esperando. Algo que no sucedió sino hasta tarde en la noche. —Doctor, ya me voy. La mamá de Nicco acaba de llegar y me ha pedido verlo. —Gracias, Ágnes. Te puedes retirar y dile a la señorita Piaggio que pase por favor. —Sí, doctor y buenas noches. —Que descanses, Ágnes y dale mis saludos a tus hijos. —Se los daré. Ágnes salió de la consulta y a los pocos segundos una Gia con grandes bolsas en los ojos entró. —Te ves de la patada— digo sonriendo. —Tú tampoco lo haces nada mal ¿Te has visto en el espejo? — rio bajito y se sentó frente a mí con una bolsa del restaurante — ¿Comiste? —Si, mamá. Me comí toda la comida que me mandaste, hasta Bruno me robó uno de esos ricos panes de ajo. —¡Oye! Eso no se vale, que su mujer lo alimente— solté una sonora carcajada y ella me siguió, mientras colocaba los potes de pasta en mi escritorio. —Ah… eso será difícil. La comida y Bruno son como imanes, se atraen mutuamente y nunca he entendido como le hace para saber dónde hay comida, pero el llega. Además, con Hanna embarazada, se escuda en que tiene antojos, pero creo que eso lo hace de puro nene de mamá, no me la compro tan fácil. Volvimos a reír y mientras el olor de la pasta a la carbonara inundaba el ambiente nos miramos fijamente. Quería preguntarle cómo le fue, pero estaba siendo paciente y no quería molestarla. Hasta que ella habló. —Val ha decidido operar a Nicco la próxima semana. —¿Estás bien con eso? ¿Cómo te sientes? —Preocupada y aliviada a la vez. Sé y entendí que Val es una gran doctora y el doctor Cicarelli será su ayudante en la operación. Así que pondré en sus manos a mi bebé. —Ellos son los mejores— digo calmo— me han salvado la vida dos veces y no hay mejor equipo que ellos. —Lo dices por tus trasplantes. —Por eso y porque, en un momento de mi vida, estuve al borde de la muerte por culpa de un accidente automovilístico y el corazón de mi hermana falló. Aunque también estuvo Ethan en esa operación, mis tres amigos hicieron un trabajo de relojería que me mantuvo lo suficientemente estable para mi segundo trasplante. —¿Por eso esas cicatrices que tienes en los brazos y la espalda? —Eres una buena observadora— digo en tono coqueto y ella se levanta de la silla y se acerca a mi, apoyándose en mi escritorio. —Debo decir que tuve un poco de tiempo para verlas. Acerqué mi mano a su cadera y comencé a hacer círculos alrededor, su ronroneo me cautivaba y también despertaba esa necesidad de tenerla sólo para mí. Eché mi silla más atrás y abrí mis piernas para que ella se parara frente a ellas, se acomodó entre mis piernas y comenzó a delinear mi rostro, ambos suspirábamos por las sensaciones que nos abordaban, solo eran caricias las que nos dábamos, pero con eso no bastaba. Se agachó y topó nuestras frentes y con una sonrisa seductora me atrajo a ella y me besó. Sentía como su lengua pedía acceso a mi boca y yo gustoso le dí la entrada. La senté en mi pierna derecha y puse una de mis manos en su espalda baja y la otra se dedicó a darle placer a esos pechos benditos que había devorado la noche anterior. —La puerta quedó abierta — me dice en un susurro volviendo a besar mis labios. —No creo que venga nadie, mi turno ya terminó y mi asistente se fue después de darte el pase, así que lo más probable es que crean que ya me fui a casa— volví a besar y ahora fui un poco atrevido y mordí su labio inferior. —Cuidado, me dejarás sin labio. —Puedo dejarte sin aliento, si quieres — dije en un tono sugerente y ella volvió a reír en mis labios. —Eres un seductor innato. —Solo contigo, mi bella mafiosa. Mientras jugábamos este pequeño juego de seducción me levanté con el ella y la senté en mi escritorio. Su pecho subía y bajaba rápidamente y los movimientos de mi m*****o por querer salir y entrar en ella me estaban volviendo loco. Subí su suéter y lo saqué por su cabeza, para dejar esos dos montes que pedían mi atención, los besé por sobre la tela y dulces gemidos salieron por eesa boca hinchada de tanto beso que nos habíamos dado. Colé una de mis manos por entremedio de su pantalón y al llegar a su dulce v****a me maravillé al sentirla tan húmeda. —Ah… ricitos— se quejó con un suspiro cuando dos de mis dedos se abrieron pasos entre sus pliegues. —Déjame hacerte disfrutar, preciosa. Seguí con mi juego en su suave humedad y ataqué sus pechos con desesperación. Ella no se quedó quieta y comenzó a abrir mi bata y después mi camisa, para luego dejarla s sobre mis hombros. Gruñí al sentir sus manos tibias en mi pecho. Levantó mi cara y volvió a besarme con necesidad, mientras yo no dejaba de darle placer. Cuando su orgasmo la invadió, su grito fue acallado nuevamente por mi boca, la levanté un poco y delicadamente le saqué el pantalón y, bajo su atenta mirada, me bajé los míos, tomé un condón de la gaveta de mi escritorio y a duras penas lo coloqué en mi ya dolorosa erección. Sus ojos extasiados no dejaban de mirarme hacer cada movimiento y cuando ya estuve listo volví a abrir sus piernas y me de una sola estocada me adentré en su dulce humedad. —Oh, Gia. Me encantas. —Y tú a mí ricitos, ah, sí, muévete así, por favor… Nuestros gemidos se escuchaban en toda la habitación y el que alguien pudiera entrar lo hacía más excitante para mí. No le quise decir lo contrario para no preocuparla y no quisiera seguir adelante, se sentía tan bien estar así. Cuando sus paredes comenzaron a aprisionar mi m*****o, sabía que estaba a punto de correrse, comencé a moverme más rápido y posé una de mis manos en su clítoris, haciendo presión. —¡Nathan!— mi nombre en sus labios, después de su orgasmo fue miel para mis oídos y con un gruñido que salió de lo más profundo de mi ser llegué al orgasmo casi al mismo tiempo que ella. Su imagen, con el cabello alborotado y sus mejillas sonrojadas hizo que mi corazón volviera a palpitar más fuerte y tuve que tomar grandes bocanadas de aire para bajar mis palpitaciones. Estaba extasiado. —¿Estás bien?— preguntó un poco preocupada. —Estoy más que bien, desde hoy este será mi lugar favorito. Soltó una risita entre jadeos y al separarnos la llevé a mi baño personal donde nos aseamos un poco del desastre que habíamos hecho. Cuando estuvimos listos, volvimos a mi escritorio y miramos la comida. —Creo que ya se enfrió. —Podemos calentarla ¿En tu casa o en la mía? —No que vives con más personas. —Ah, cierto, entonces será en tu casa. Ordenamos todo y nos fuimos, no sin antes pasar a ver a Nicco, que ya dormía plácidamente. Ambos le dimos un beso y lo dejamos a cargo de la enfermera y del guardia que lo custodiaba. Esa era una de las cosas que quiero preguntarle a Gia, pero ya sería el momento. Nos subimos a mi auto y de la mano en todo el trayecto, fuimos conversando de lo que le había dicho Val. Ahora, estaba seguro que todo saldría bien. Yo estaría ahí para ellos si Gia me lo permitía y aunque no lo hiciera, Nicco estaba en mi ranking junto con ella como el número uno. Llegamos a su casa y sin pensar en comer volvimos a amarnos y unir nuestros cuerpos, en esa danza tan maravillosa que nos llevó a ser uno solo. Estaba seguro, yo amaba a esa mujer como nunca lo había hecho en mi vida. —Buenas noches mi mafiosa— le susurré al oído. —Que descanses ricitos. Y claro que iba a descansar, estaba en los brazos de la mujer a la que le había entregado este corazón que, aunque no fuera mío, latía a cada segundo por ella. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2408069042692
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