Capitulo 149

4588 Palabras

Desesperada, no soltó una lágrima delante de nadie y cuando el avión quedó vacío, caminó con decisión hacia el despacho del comandante Lodwud. Éste, al verla entrar, vio su gesto y, enterado de las malas noticias, no dijo nada. Firmó los papeles que ella dejó sobre su mesa y cuando vio que la joven se metía el bolígrafo en el bolsillo superior de su mono caqui, mirándola preguntó: —¿Hoy no cierras el pestillo de la puerta? Sin ganas de sexo, sólo de escaparse y olvidarse de lo ocurrido, respondió: —No. Él se levantó, caminó hasta ella y, sin tocarla, murmuró: —¿Pasas la noche conmigo? —No. En cuanto pueda, salgo para Múnich. El dolor y la rabia que vio en sus ojos lo hizo insistir: —Atrásalo hasta mañana. ______ lo miró. Realmente, el comandante James Lodwud era un hombre m

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