Con una sonrisa en los labios, habló con el hombre. Su nombre era Ludvig. Era sueco y estaba de paso por Alemania. Era perfecto. Le explicó que trabajaba para una empresa de automóviles y que estaba de viaje visitando varios países. A la una y veinte Ludvig ya le había mirado el pecho en varias ocasiones y a la una y media ella ya le había puesto una mano en la pierna. A las dos menos veinte el sueco ya se había insinuado y ______ le había hecho su caliente propuesta de un trío. A las dos menos diez, el sueco aceptó y a la una y cincuenta y dos, _____ abría la puerta de su habitación y, mirando a Lodwud, que sonrió al verla entrar, comentó: —Vamos, chicos..., quiero jugar. Tras dos calientes asaltos con aquellos dos hombres, todo terminó. ______ despidió al sueco, que se fue enc

