capitulo 6

1191 Palabras
Se levantó y fue al baño y cuando salió vi con pena como empezaba a vestirse, me recreé con cada prenda que se ponía mientras me miraba con coquetería sonriéndome. Cuando terminó, me dio un beso y me dijo «No hace falta que me acompañes» pero antes de salir de la habitación volvió sobre sus pasos se sentó a mi lado y me miró muy seria. —Esto no es problema mío, de hecho, ni se por qué lo voy a hacer, pero no te puedo dejar así, será que te tomado más cariño del que yo quisiera. Fui a decir algo, pero ella hizo un gesto con la mano pidiéndome que no la interrumpiera y la dejase continuar y me lo soltó como un trabucazo. —Samuel, tú no tienes ni idea de follar y seguro que ni de hacer el amor. No sabes comerte un coño en condiciones y no acaricias, estrujas, amasas la carne y eso puede resultar desagradable. Tú metes tu polla en un coño para correrte, no para que tu pareja disfrute y alcance el clímax. —¡Ah! ¿Pero hay diferentes formas de meter una polla en un coño? Me pregunté a mí mismo. Pues debía ser que sí. Me dejó con la boca abierta y más hundido que el Titanic. El primer polvo que echo, después de divorciarme, con un bellezón impresionante, mucho más joven que yo y fui incapaz de hacerla disfrutar. Y entonces una pregunta se hizo inmensa en mi cabeza. ¿Y si Emma me dijo lo que me dijo, porque era incapaz de darle placer? —Todavía no he terminado contigo, dijo Mia, todos los lunes y los jueves de 20 a 22.00 horas, te voy a enseñar todo lo que sé para hacer disfrutar a una mujer. No te voy a dejar que te corras en mi interior a no ser que seas capaz de hacerme llegar al orgasmo, así que ten siempre preservativos a mano y cuando terminemos nuestras clases espero que me invites a cenar, pero en tu casa, cocina para mí, ya sabes lo que me gusta. Volvió a darme un beso en los labios y se levantó para irse, antes me miró de nuevo y me lo dijo con una sonrisa. —Ya que sé que también voy a disfrutar mucho con esto, y que, de alguna manera, me incomodaría el que me pagases por tener sexo contigo, no te voy a cobrar nada, lo haré de forma altruista. Y lo hizo, vaya que lo hizo. Durante cinco meses todos los lunes y los jueves de 20 a 22.00 horas Mia venía a mi casa y me enseñaba como dar placer a una mujer, nunca había follado de esa manera y tan seguido, pero me encantaba porque lo que me enseñaba sentía que era bueno, bueno para mí y para ella. Incluso me enseñó a cocinar, a ser más creativo en la cocina y bueno siguiendo su criterio de nutricionista, no abusar de ciertos alimentos y dar prioridad a otros. También me dejó caer que tenía demasiado pelo, que era como un osito, y que si me depilaba por entero sería mucho más atractivo. No sé cómo me dejé liar, bueno si lo sé, si Mia se proponía algo lo conseguía. Unos meses después y unas cuantas sesiones laser y mi cuerpo lucia como el de un bebé y el caso es que no me disgustó el resultado y a Mia le fascinó..... ------------------- Pero todo en esta vida tiene un comienzo y un final y un lunes me lo dijo con una sonrisa en sus labios. —El jueves que viene no voy a poder venir, pero el viernes es tu "graduación" dijo Mia riéndose. Si como espero me harás tocar el cielo, no quiero preservativos, los odio y si lo haces de la manera que creo lo harás, te daré una sorpresa. Esperé ansioso el viernes y a las ocho de la tarde llamo Mia a mi puerta. Venia bellísima y a diferencia de esa primera nefasta vez en esta segunda puse en práctica todo lo que me había enseñado esa tremenda mujer. Antes de que mi polla abriese su coñito de nuevo, Mia ya había alcanzado dos orgasmos que la habían dejado agotada, pero cuando me la follé empezó a tener orgasmos uno detrás de otro hasta que me corrí en su interior y los dos explotamos en un orgasmo bestial que nos dejó tiritando de gusto. Se tumbó a mi lado y se abrazó a mí, nos recuperamos y Mia empezó a hacerme una de las mejores mamadas que creo que me han hecho en mi vida, y aunque me había corrido abundantemente notaba como mi orgasmo se avecinaba. Mia nunca me dejó correrme en su boca, así que le avisé que me iba a correr, sin decirme nada me sonrió y siguió chupando con fruición, ya a punto de correrme la avisé con la voz rota y ella agarró mi culo atrayéndome más hacia ella y exploté con mi polla encajada en su garganta. —Miaaaaaaa…Bufé su nombre mientras llenaba su boca. Para mí que era la primera vez que me corría en la boca de una mujer creo que fue un orgasmo como pocos había sentido viendo como Mia tragaba mi corrida mientras su mano me pajeaba suavemente y su lengua seguía haciendo diabluras sobre mi glande. Para cuando terminó no pude menos que besarla para demostrarle mi cariño aun teniendo restos de mi corrida en su boca. Eso creo que me excitó aún más y no dudé en devolverla el favor llevándola a límites de excitación inimaginables, estimulando partes de su cuerpo que sabía que eran sus puntos más erógenos para terminar comiéndole el coño como sabía que le gustaba a ella proporcionándole un orgasmo brutal. Pensé que esa era mi sorpresa, el que Mia me dejase correrme en su boca, pero mi sorpresa fue aún mayor. Mia me recuperó rápidamente con su boca y sus caricias y cuando mi v***a estaba a reventar se puso en cuatro mostrándome con descaro sus dos agujeritos, me miró excitada y me lo pidió con mimo. —Fóllame el culito cielo, rómpemelo. Si ya de por si follarme a esa belleza era lo más excitante que había vivido en muchos años, el que me pidiese que la rompiese el culo era lo más morboso que me estaba sucediendo, nunca había tenido sexo anal, aunque se lo propuse a mi exmujer, pero nunca aceptó y ahora, ahora tenía ante mí un culo que solo se veía en fotos de alguna revista o alguna película porno. No lo dudé, lamí, chupé y ensalivé bien ese orificio y ante los ruegos de Mia que la follase, dejó que mi polla entrase por su anito hasta que mis huevos rebotaron en su coñito. Fue una follada brutal y los dos estallamos en el mayor orgasmo que haya recordado hasta entonces. Su sorpresa fue esa, dejar que me corriese en todos sus orificios y creo que aprobé con matrícula porque Mia tuvo incontables orgasmos y yo acabé con mis huevos como ciruelas pasas, totalmente secos.
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