—¡¡Que cabrón!! Exclamó Lucia, que manera de follarme el culo, mañana me voy a acordar de ti al sentarme, pero lo quiero repetir.
—Tranquila cariño que con las ganas que te tengo te vas a hartar de polla.
Descansamos durante unos minutos los dos abrazados hasta que nos fuimos a la ducha. Fue inevitable que nos volviésemos a excitar y con el agua cayendo por nuestros cuerpos volvimos a follar. Esa niña alcanzó dos orgasmos más hasta que desbordé su coñito con mi corrida. Cuando nos secamos, fuimos a tomar ese postre que había dejado encima de la mesa, recogimos y nos fuimos a la cama. Durante dos días follamos como condenados, como si no hubiese un mañana, mis corridas anegaron su boca su culo y su coño, costaba no enamorarse de esa niña y ella demostraba lo que era más que evidente, se había colgado de mí.
El domingo por la noche se despidió de mi con tristeza. Se abrazó a mí y noté su llanto suave mientras acariciaba su cabeza. La aparté de mí y levanté su carita para que me mirase, estaba preciosa.
—No te haces una idea de lo que te voy a echar de menos hasta que vuelva a verte. Me dijo Lucia con la voz quebrada.
—Cielo, la semana que viene nos volvemos a ver, te lo aseguro. Dije convencido.
Ella me miró con cariño, me volvió a besar y se fue. Esa es la última vez que volví a saber de ella, ya no la volví a ver más. Al día siguiente cuando la llamé salió un mensaje diciéndome que ese número de teléfono no existía, lo intenté durante un par de días con el mismo resultado. En la página de contactos donde la vi por primera vez, ya no estaba ella anunciada. Intenté buscarla por f*******: e i********: con idénticos resultados, literalmente se la había tragado la tierra.
Sabia o más bien intuía que no le había pasado nada grave, que el problema era yo, y su comportamiento de las últimas semanas totalmente dependiente de mí y comportándose como si fuésemos pareja me lo confirmaba. La eché de menos como pensé que no lo haría y eso me sumió en una gran tristeza. El viernes recibí una carta certificada, era de ella.
"Querido Arturo, sé que ahora estarás preocupado intentando ponerte en contacto conmigo o haciendo lo imposible por encontrarme sin conseguirlo, te ruego que dejes de hacerlo y no malgastes tu tiempo ahora mismo me encuentro muy, muy lejos de ti.
Cuando me metí en el mundo de la prostitución no fue por gusto. Se que nunca he querido hablar de mí en nuestros encuentros, aunque me has preguntado. Provengo de una familia muy humilde y con escasos recursos económicos. Lo único que mis padres me dieron fue mucho amor, la belleza que poseo, además de inteligencia y buena memoria. Quería estudiar una carrera, pero mis padres no podían hacer frente a una matrícula muy cara y a mi estancia en las ciudades donde había universidades.
Lo pensé durante meses, sopesando los pros y los contras hasta que me lié la manta a la cabeza, hice mis maletas y me vine a la ciudad. Pensé que no me atrevería a hacerlo, pero lo hice, el primero fue horrible y me sentí muy sucia, pero con 500€ en mi bolsillo. Supe adaptarme y subsistir, vaciar mi mente cuando iba a ver a algún cliente, desconectar, por decirlo de alguna manera. Mi cuenta corriente subía como la espuma y pude permitirme el lujo de pagarme la matricula en una universidad privada, mis sueños empezaban a cumplirse.
-----'''''''---''''''---------''-'''-'''-'''-'--'--
.En mi profesión siempre conoces a otras chicas, chicas con las que congenias, aunque siempre las ves como la competencia y no intentas encariñarte con ellas por si de la noche a la mañana las tienes que "despellejar" por robarte a un cliente, aunque las que nos conocíamos teníamos una especie de "código de honor" y nos respetábamos. De entre esas chicas había una que me tomó un cariño especial, bueno y yo también a ella, y me dio un consejo:
«Vas a follar con muchos hombres. La mayoría de ellos nos ven como un recipiente con tetas donde depositar su esperma, no hay cariño ni empatía, solo es una necesidad fisiológica que ellos deben de solucionar; unos se masturbarán y otros se permitirán el lujo de pagarte para que te dejes follar. Pero de vez en cuando hay un hombre que brilla con luz propia, te deslumbra y conseguirá quedar contigo más veces…huye de él. Cuando te quieras dar cuenta estas enganchada y lo tratarás como si fuese tu pareja y entonces empezarás a perder dinero incluso a tener cargo de conciencia por follar con otros hombres, aunque él nunca dejará de verte como lo que eres, una puta»
Y eso me ocurrió contigo, brillabas de una manera que era imposible dejar de mirar. Me acuerdo de esa primera vez que estuvimos juntos, tu estúpida apuesta y esos dos orgasmos intensos que me arrancaste y que me hizo perder la apuesta y una hora de mi tiempo, pero gané lo más maravilloso que había sentido…correrme con la polla de un hombre en mi interior. Los cinco orgasmos de ese día siempre los tendré grabados en mi memoria, me hiciste explotar, tocar el cielo y sentirme extrañamente muy a gusto contigo porque encima me mimabas…eras tan diferente al resto.
No me olvidé de ti, y cuando volviste a llamar anulé una cita por estar contigo y el resto, bueno el resto ya lo sabes, me he enamorado de ti como si fuese una adolescente. Durante los dos últimos meses mi vida eras tú, no quería estar con nadie más. Si por mi hubiese sido me hubiese ido a vivir contigo, te necesitaba a todas horas, pero tanto tú como yo sabemos que era una locura. Se que tú también sentías algo por mí, nadie se entrega de la manera que tú lo hacías cuando estábamos juntos. Estoy segura de que me amabas como yo te amaba a ti, si no, no es posible gozar tanto con una persona, pero todo estaba en nuestra contra. Lo que yo soy y sobre todo la diferencia de edad a la larga sabes que eso nos habría destruido…alguno de los dos tenía que poner fin a esto.
Durante el último mes intenté estar el mayor tiempo posible a tu lado, no dejar de sentirte y disfrutar como nunca lo había hecho. El pasado fin de semana que pasé contigo fue mi "despedida" de ti, aunque tú no lo supieses. Quería saber lo que era pasar dos días contigo sin separarnos y fue algo fantástico, brutal, maravilloso que me hizo enamorarme aun más de ti.
El domingo cuando salí de tu casa, no deje de llorar. Llamé a mi compañía y di de baja mi número de teléfono móvil. Cuando llegué a mi casa borré todos los datos de contacto de la página donde me anunciaba y me puse a hacer las maletas, ya había quedado con mi casera que esa era la última noche que pasaba allí…al día siguiente a las siete de la mañana me montaba en un avión para llevarme lejos de ti y empezar de nuevo.