Adler y su veneno.
Y ahí estábamos los cuatro sentados en mi oficina, yo por supuesto jugando con mi hermosa sobrina que me ha dicho chico dindo y me ha pedido upa ¿Hay algo mejor en esta vida?
Pues sí, ver la cara de esas dos, mientras Dani revisa los datos y la víbora de cascabel la mira atentamente, porque obvio a mí no me mira, no es capaz de hacerlo porque lo único que quiere es hacerme mierda en estos momentos.
—Yo no veo ningún error en las estadísticas, Señor O’Connor, más bien he captado un error en sus indicaciones.
—¿Lo notaste, Dani? Fue por eso mismo que fui donde el señor James y le pedí ayuda y me dijo que tenía razón, que le parecía extraña la situación pues el mismo se había encargado de hacer esas estadísticas la semana pasada y me entregó esa copia que está ahí para redactar el documento que le adjunté y que este señorito ni siquiera lo ha visto.
¡Hija de la gran puta! ¡Fue a ver a mi papá y me ha descubierto!
Esto será más difícil de hacer, la castaña me ha pillado con las manos en la masa y se está vanagloriando.
La miro de reojo y veo como una sonrisa macabra se planta en sus labios y está a punto de hablar.
—¿Se puede?— y ese es mi hermano que entra a la oficina y me salva de este pequeño problemita de faldas.
—Pasa, pasa, hermano, mira que dulzura de señorita que acabo de conocer— me concentro en la hermosa princesa que tengo en los brazos y sigo omitiendo a la cascabel que sisea molesta porque no puede hablar—. Mira Sarita, este es mi hermano James.
—Pues, qué bella es usted señorita Sara, es un gusto conocerle— le dice mi hermano, mientras ella se pone todo colorada y ríe.
—A propósito, Gracias Rocío por ver el error de este idiota, las matemáticas nunca fueron su fortaleza y eso que es ingeniero.
—¿De… de qué hablas, hermano?
—De las estadísticas que le pediste a Rocío, mi papá me pidió que te regañara por haberte equivocado y pedido algo a la señorita Arismendi que no tenía ni pies ni cabeza.
Definitivamente, mi hermano no me ayuda en nada, Joder. Ahora la muy víbora de cascabel se debe estar riendo internamente y haciendo un bailecito, sus ojos me lo dicen, pero hay algo que me deja boquiabierto.
¡¿Está mirando a mi hermano como un pedazo de carne?! ¿De qué me estoy perdiendo aquí? ¿Cómo es posible que la víbora se fijara en mi hermano? Vamos, es guapo y todo pero ¡Yo soy mucho más guapo! Y a mi me ha mirado como… como un idiota, sobre todo al saberse vencedora en este round.
—Hermano, era para probar si ella nos servía — si claro, da tus pataleos de ahogado, aunque no es malo. Sí, Chris es la mejor solución porque veo a mi primita con mi hermano que me ven de reojo y a la víbora de cascabel que ahora volvió a su actitud de superioridad—, pero bueno ¿A qué has venido, James?
—Tengo algunas cosas que contarte, pero veo que estás ocupado con estas bellas damas.
—No se preocupe, señor O’Connor, nosotras con Sarita ya nos vamos, aún tengo algunas cosas que resolver con mi jefe y si ya todo está solucionando no me precisan aquí.
Mi prima se levanta y estira los brazos a la pequeñita que se niega a salir de los míos y con James nos reímos a carcajadas.
—Mi pequeña Sidhe (hada) prometo que para la próxima vez que vengas te tendré un regalito si ahora te vas con tu mami— le digo a Sarita y ella abre sus ojitos ilusionados.
—¿Una muneca?
—Pues una muñeca será, Sidhe.
—Señor O’Connor, eso no es necesario.
Yo niego con mi cabeza y le hablo a la pequeña que con eso, la pequeña se va a los brazos de mi prima después de darme muchos besitos.
Dani, sale con Sarita y la víbora de cascabel aún sigue esperando no se qué.
—Rocío, nos puedes dejar solos, este tema que debo hablar con mi hermano no tiene nada que ver con trabajo.
—Por supuesto, señor O’Connor y gracias por darse cuenta de la pequeña jugarreta de su hermano. Ah y señor O’Connor.
—¿Sí?— contestamos los dos y ella suelta una risita y se sonroja.
—Perdón, le decía al señor Christian, señor O’Connor.
—Oh…
—Como decía, señor O’Connor. No necesita probar mi valía, tengo años de experiencia trabajando en estadísticas y presupuestos. No soy una simple secretaria asistente.
—Gracias, Rocío y por mi parte puedes llamarme James, así no nos confundimos.
«Pir mi pirti pidis llimirmi Jimis» ¡Idiota!
La víbora se vuelve a colocar roja como tomate maduro y le sonríe al idiota de mi hermano, mientras se despide de nosotros y nos deja solos.
—No soy una simple secretaria, mis cojones. Ella no me gusta, quiero a Dani con nosotros.
—Déjate de hablar tanta estupidez ¿Cómo se te ocurrió la genial idea de hacerle una trampa? Ya te has dado cuenta que los Scott la tienen en alta estima y nosotros somos los recién llegados.
Debes ser mas discreto, hermano y si las cosas van bien puede que sea más fácil que Dani nos reconozca como familia.
—¿Y eso?
—Algo le he escuchado a papá, pero todavía no es nada en concreto, por ahora no pierdas el tiempo con discusiones espurias y abócate a lo que vinimos.
Después de eso, James me cuenta algunas cosas sobre lo que está pasando con mi prima y antes de salir hacia la construcción me vuelve a regañar por mi actitud y me hace prometer que no lo volveré a hacer y se lo prometo, obvio con los dedos de los pies cruzados.
Me quedo solo y aún me da vueltas en la cabeza la mirada de la víbora de cascabel hacia mi hermano ¿Qué le habrá visto?
—Deja de hacerte embrollos en la cabeza— me reclamo—, por ahora has ganado señorita Adler, pero solo por ahora…
Adler 1 – Holmes 0
Los siguientes días son un ir y venir entre el trabajo y la construcción, muchas de mis reuniones son por video conferencia debido a que dejé a Aaron con la mayor parte del trabajo de campo, pero los clientes aún piden por mí y, así, el día de hoy estoy trabajando con Aaron revisando unos planos cuando se me ocurre otra genial idea.
—¿Qué está pasando por esa cabecita loca?— me pregunta mi amigo.
—Nada, o más bien todo, es que necesito sacarme una espinita que tengo clavada.
—¿Quién es la víctima?
—La nueva asistente que nos impusieron los Scott.
—¿Rocío? Pero si ella es un verdadero encanto, esa chica es un diamante en bruto, las veces que nos hemos reunido con ella y tu papá la chica se desenvuelve como pez en el agua.
—Ya veo que hasta a ti te ha lavado el cerebro—bufo molesto.
—No es eso, idiota. Es que a diferencia tuya yo sí sé distinguir entre el trabajo y lo personal y estoy casi seguro que esa chica te revoluciona las hormonas dormidas que tienes ahí.
El muy idiota me indica mi entrepierna y juro que estoy que lo mato, si no fuera porque tiene toda la razón, desde que conocí a la víbora de cascabel he necesitado de unas duchitas de agua bien fría y mis ejercicios de respiración, pero no lo aduzco a ella, sino que a la falta de meter a mi amigo en algún lugarcito calentito y húmedo.
—Deja de soñar despierto que me das asco, O’Connor y concéntrate en los valores para el puente de Medows, no quiero que se caiga con la primera tormenta que haya acá.
—Idiota.
—Calenturiento, pero estoy feliz por ti, pensé que jamás se te volvería a parar y debo decir que Rocío es una buena candidata para desvirgarte de nuevo.
—Señor O’ …
Sí, anoten en mi epitafio…
“Aquí yace Christian O’Connor Petersen, adorado hijo y hermano, sin descendencia conocida (gracias a dios) amante del Yoga kundalini y de las series de misterio y policiacas, fue encontrado muerto en su oficina provisoria, la causa… Una asistente con cara furiosa que le plantó sus colmillos cargados de veneno al escuchar que ella era un buen prospecto de follada”
—¡Joder! ¡Hijo de la reverenda puta! ¿Qué te crees intento de galán de pacotilla? ¡Anda a chuparle la v***a a otro y a mi no me jodas los ovarios! ¡Renuncio!—Brama colérica en su perfecto español que ella parece que no sabe que yo sé y sale de mi oficina, pero como a mí no me dejan con la última palabra salgo tras ella y la enfrento.
—Ah no, maldita víbora de cascabel, eso si que no te lo voy a permitir, bruja descarada y calienta sopas ¡Yo, te despido!
—Ya paren de discutir ustedes dos, parecen dos pubertos con ganas de follarse hasta por las orejas—¿WTF? ¡Primita ese vocabulario! No sé si reír o enojarme más, pero parece que la víbora también se ha sorprendido.
—¡Dani!
—Ay, perdón, pero es que ya es demasiado. Ustedes dos me tienen hasta la coronilla con sus escándalos, no llevan ni una semana trabajando juntos y lo único que hacen es gritar en medio de la oficina, haciendo que nuestro maravilloso ambiente laboral se vaya a la mierda.
—¿Qué sucede aquí?— Mierda, lo que me faltaba, mí papá.
—Nada, padre. Es sólo que la señorita Arismendi no es capaz de entender una simple orden—fue lo único que se me ocurrió. Sí, mi cerebro se desconectó de una.
—¡Eso no es cierto, gilipollas! Y con todo el respeto de usted señor O’Connor, le informo que ya no seguiré trabajando para este energúmeno que tiene por hijo.
—Ah, claro. ¿Será porque ya te despedí?
—No, bendito gandul, es porque yo renuncié primero.
—A ver ustedes dos, ni usted señorita Arismendi va a renunciar, ni tú Christian tienen la facultad de despedirla, el único que manda aquí soy yo. Así que pónganse de acuerde de una puta vez que no me temblará la mano para hacerlos entrar en razón.
—¡Pero, papá!— hago un mohín, tratando de convencer a mi papá y parece que nada funciona, mientras veo a mi prima y “su maridito “ muy cómplices cuchicheando.
—Papá nada, ya se los dije, o se ponen de acuerdo o se atienen a las consecuencias, suficiente tengo con todos los problemas que…
—Señor O’Connor — lo detiene el bendito yerno del año— recuerde que tenemos que ver eso en la construcción.
—Tienes razón, te espero en el estacionamiento y ustedes dos ya están advertidos.
—Vamos Lester, ya no tenemos más que hacer aquí, deja que esos dos solucionen sus problemas— Odio como ese Thomas trata a mi prima, es tan meloso.
Mi papá nos deja junto al nuevo yerno del año y Thomas con Dani que se están aguantando de la risa y la otra víbora de cascabel me mira con cara de pocos amigos.
—¡Ya cállate, Scott!— es lo único que se me ocurre decir, definitivamente mi cerebro se desconectó, así que después de eso me voy furioso a mi oficina y lanzo un portazo de esos que desencajan las puertas.
Una carcajada se escucha a lo lejos y ahí me doy por notificado de que mi querido amigo sigue conectado.
—¿Gilipollas?, ¿Gandul?, ¿chúpale la v***a a otro? ¡Diablos, amigo! Amé ese rosario.
—No me hinches las pelotas, Connelly, ya bastante tengo con esa niñata que para peor ahora tiene la venia de mi papá.
—Definitivamente estás frito, amigo.
Corto la llamada con ese otro idiota y me doy vueltas en mi silla.
—Esta víbora de cascabel no me las va a ganar.
Eso lo sé, aunque por este momento esté en ventaja.
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Este es el último capítulo del alo y me quiero detener para desearles una maravillosa noche vieja y un próspero año nuevo a cada una de ustedes.
Deseo que este 2025 venga colmado de buenas cosas, salud, prosperidad, amor y bendiciones.
Que todo lo viejo y malo se queme con los rayos de un nuevo día y que sus deseos e intenciones se hagan realidad.
Las requiero y espero que el próximo año nos sigamos divirtiendo con estas locas historias.
Disfruten de la vida, que es hermosa y maravillosa.
Amen y dejen que las amen.
Feliz 2025 y nos vemos el 2 de enero.
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