Capítulo 24

2197 Palabras
Mucha información en tan poco tiempo p1. ¿Qué mierda se había creído esa víbora de cascabel para hacerme la vida de cuadritos? Esa era la pregunta que rondaba en mi cabeza desde la discusión que tuvimos en la oficina y donde la muy hijita de su santa madre me había puesto mal con mi papá y mi hermano. Acabo de llegar a casa y estoy con la mierda hirviendo de solo pensar en que esa vib… Ella me está ganando esta partida, pero como que me llamo Christian “Sherlock” O’Connor que juro que no se saldrá con la suya. Me meto a la ducha y pienso en todos los escenarios en que puedo enfrentarme a ella y en cada uno buscaba la forma de salir victorioso. —¿Y si busco su información? Que sea amiga de la hija de Adam y la Esposa de Thomas no me asegura que sea una blanca paloma, sí eso será lo primero que voy a hacer. Algo en esa mujer me daba mala espina y no era por el solo hecho de ser española y parecerse a Macarena, había algo en su mirada que me provocaba desconfianza y más aún cuando se hacía la sor Teresa de Calcuta frente a papá y a James. Mascullando mi rabia voy a la cocina y me preparo unas palomitas, hoy era mi día de ver mi serie favorita y como no tenía nada más que hacer me instalé en la sala frente a la televisión. —¿Algún día estarás haciendo algo distinto con tu vida? —Por ahora no, estoy feliz con lo que hago— le digo, mientras juego con mis palomitas. —A propósito, ¿Qué te pasa con Rocío? De verdad hermano que es una molestia verlos discutiendo todos los días. —Es que ella me saca de mis cabales, hermano, no tiene respeto por nada ni por nadie— respondo molesto, pero el muy idiota de mi hermano se está riendo de mí. —Creo que te equivocas, hermanito, con el único que es así es contigo. —Es que a papá todo el mundo lo respeta y a ti no te pescan ni en bajada, ya te tiene del meñique esa españolita. —Lo que yo creo es que esa chica te gusta. —Ay, por favor, James eso no es cierto— ¿Cómo se le ocurre tamaña estupidez? Es que ahora el cielo se caía y era acabo de mundo con la tamaña tontería que estaba diciendo mi hermano. Estoy por seguir mi discurso con los motivos del por qué no me gusta para nada esa mujer cuando la puerta se abre y entran Jex con Dani en brazos y mí papá con Sarita. Las cosas se habían puesto gris oscuro y no entendía ni mierda, pero me hice cargo de mi pequeña sobrinita, mientras ellos esperaban a los hermanos de Thomas. —Ya mi chiquita, no llores más. Tu mami va a estar bien— la arrullo en mis brazos tratando de calmar su llanto y ella lo único que hace es agarrarme la camiseta más fuerte. Cuando Sarita se duerme la acomodo en mi cama y le presto mi osito de peluche el cual abraza sin despertarse. Tomo mi mantita y la cubro bien para luego colocar varios cojines a su alrededor. Salgo de la habitación y veo a papá con James hablando y me acerco a ellos. —¿Me pueden decir que está pasando? —Hijo, la verdad es que Dani y Sarita están en peligro, el mal nacido que les hizo tanto daño a Dani y a su madre está en Nueva York y por lo que nos hemos enterado sabe del paradero de tu prima. —Mierda y ¿cómo no lo supieron antes? —En realidad estábamos enterados de su presencia, pero no que se había contactado con ella. —¿Cómo? ¿Dani habló con ese ser nefasto?—digo encolerizado y mi hermano me hace bajar la voz. —Ella no lo sabía, es solo que creía estar hablando con otra persona y se mantuvo en contacto con él por mensajes de texto. —Y ahora al enterarse de que esa persona está muerta pues se desmayó. A propósito chicos, ella ya sabe de nosotros. —O sea que se enteró de todo el día de hoy—afirmo— ¿Cómo no iba a terminar así la pobre? Es que ustedes son muy brutos. —No se lo dijimos porque quisiéramos, es que necesitábamos resguardarla y ahí ella nos contó que mantenía contacto con su doctor y con Jex nos quedamos de una pieza al saber que ese desgraciado era el que le escribía. —No estoy entendiendo, primero se entera que es una de nosotros y después de que el tipejo ese sabe dónde está. —Así es, hermanito— en eso se escucha el celular de mi hermano y el se aleja unos segundos—. Era Russell, para pedirme algo— y se va al despacho demasiado nervioso. Algo me está ocultando mi hermano, de eso estoy seguro, pero ya me lo diría. A los pocos minutos escucho el llantito de Sarita y salgo disparado a mi habitación, me acerco a ella y comienzo a arrullarla como lo hacía mi mamá, aunque aún me daba vueltas en la cabeza todo lo que estaba sucediendo ella era mi objetivo en estos momentos. Había dejado la puerta abierta y el murmullo de más personas se escuchaba a lo lejos, pero el cansancio me venció y me quedé dormido junto a mi Sidhe. Despierto temprano, cuando unas manitas me hacen cosquillas en mi barba. —Buenos días mi Sidhe. —Hola chico dindo, teno hamble. —Deja que nos lavemos las manos y esa carita bella y yo te preparo los mejores pancakes del mundo mundial. —¡Shi! —La llevé a mi baño y me preocupé de que hiciera sus necesidades y luego asearla, ella se veía tan tranquila como si nada de lo que hubiera pasado el día de ayer la afectara, salimos de mi habitación y nos encontramos con nuestra familia, mi Sidhe se soltó de mis brazos para ir a los de mi prima mientras la besaba con amor. Después de que mi querida y oficialmente prima nos agradece por todo lo que estamos haciendo por ella, papá pide comida y como yo soy el chef de la casa, tengo una pequeña reyerta con Dani que no creía en mis dotes culinarias. —A ver prueba— le extiendo un trozo de pancake con miel de maple y ella lo saborea como si estuviera en un concurso de cocina. —Wow, Chris ¡Te quedó delicioso! —Y eso que no has probado mi lasaña de verduras. —¿Con salsa bechamel?—dice, mientras sus ojitos se expanden. —Bechamel y de tomates, me queda de rechuparse los dedos. —Creo que no será tan malo quedarme aquí. —Pues lleva esto a la mesa y llama a todos a desayunar, saca la leche y sírvele un vaso a la pequeña Sidhe y otro para mí. —Desde ayer quería preguntarte que significa Sidhe. —Ah, bueno mi querida Dani, Sidhe significa Hada en irlandés y ella eso es lo que hace sentir cada vez que la veo. —Aww que lindo, me encanta. Nos sentamos todos a la mesa y mientras desayunamos le contamos algunas cosas de nosotros y de cómo papá la había buscado por cielo, mar y tierra. Cuando terminamos de desayunar James y Jex lavaron la loza y nos preparamos para ir a la oficina, aunque no entendía para qué, lo que sí me emocionó de sobre manera fue ver el contingente de personas que nos estaban custodiando, es que parecía el servicio secreto a nuestra orden. En nuestro auto, James me cuenta que él y Jex entrarán de encubiertos en la operación para pillar a esos delincuentes y por dios, que me perdonen pero me dio una rabia descomunal el no ser yo el que esté en esa situación. ¡Yo era el indicado! Y aunque James me encontró la razón las cartas ya estaban echadas y me las tendría que bancar. Al llegar al edificio de Scott y asociados subimos hasta el último piso, uno que no sabía que existiera y ¡Diablos era un maldito penthouse! Cuando entramos nos encontramos con toda la familia Scott y Sarita me abandonó por las hijas de la hermana de Thomas, cosa que no me gustó mucho, pero me aguanté al ver lo bien que se llevaba con esos niños, pero como no todo en la vida es miel sobre hojuelas apareció la víbora de cascabel haciéndome pasar el mal rato al escuchar como los niños iban tras de ella como si fuera el flautista de Hamelin. Es que la muy bruja los hechizó con la idea de tomar helado y todos cayeron en su embrujo, pero no se lo dejaría pasar y aunque la conversación se estaba poniendo buena los dejé a ellos en eso, ya me enteraría con mi hermano de los pasos a seguir. Hice un ademán a James y seguí a la víbora, claro que la seguí, la vida de mi pequeña Sidhe estaba en juego y ni loco la dejaría con ella sola. —¿No que no le gustaba el helado? —Nunca dije eso, sírveme. —Mira hijo de… —Compórtate, Rocío, estamos frente a niños— le digo acercándome peligrosamente a ella para quedar frente a frente y por primera vez bajo su altanería y me sirvió un pocillo con helado—¿Y la crema? —Oh, perdón —dice haciéndose la inocente, mientras vierte la bendita crema en mi pocillo, cuestión que se vio tan sexi que hizo que cierta parte de mi cuerpo de despertara. —¡Diablos! —No diga malas palabras frente a los niños, señor O’Connor—pasa el dedo por la crema de mi helado y luego se chupa los dedos para darse la vuelta y largarse a reír a carcajadas. —Víbora… —Engendro… —¿Qué pasa aquí?— pregunta Blue, entrando a la cocina. —Nada querida señora Blue, es que estábamos sirviéndole helado a los niños. —Que amable de tu parte, Ro. Gracias por apoyarnos. Blue sale de la cocina, después de haberle dado un abrazo a la víbora esa y a mí una palmadita en el hombro. Seguimos por un rato, junto a los niños y cuando ya se habían comido todo su helado volvimos a la sala, al parecer ya estaba todo coordinado y yo me lo había perdido por estar de chaperón de mi pequeña, pero ya qué, sería James el que haría el trabajo sucio y yo me quedaría en la oficina para terminar algunos asuntos importantes. Papá me pidió que me fuera con Adam y Thomas, así que me despedí de mi hermano y mi ahora proclamado cuñado, le di un sonoro beso a Sarita y seguimos nuestro camino a la oficina. —Sabes Christian, esto que está pasando sé que puede ser fuerte para ti, lo es para todos, pero ten fe que todo saldrá bien—me dice Thomas y yo no entiendo ni mierda, pero no se lo haría saber. —Confío en mi hermano y en Jex, de eso sí que estoy seguro. —¿Te gustaría conocer nuestra sala de operaciones? —¿Tienen algo así aquí?—pregunto incrédulo. —Oh, por supuesto, ven sígueme. Nos adentramos por los pasillos de la oficina y llegamos a la zona donde yo creía que habían solo salas de reuniones, pero me quedé corto al abrirse las puertas de ese lugar. —¡Madre santa! ¡Esto está de lujo! —Cierto ¿no? Esta es la sala de operaciones donde se hace la magia, aquí hemos descubierto asesinos, redes de tráfico de drogas y un sinfín de delincuentes que hemos puesto tras las rejas. —Pero ¿cómo no me di cuenta? —Será porque estás más preocupado de una chica española que te tiene medio loquito. —¡¿Qué?! ¡No! ¿Por qué todo el mundo piensa lo mismo? —Será porque eres demasiado notorio, Christian y los años de bagaje me lo dicen, pero te voy a dar un consejo y espero que te lo tomes a bien. Rocío es una muy buena amiga, una chica esforzada y muy inteligente que estuvo en los peores momentos de mi mujer, en esos que no pude estar yo y por eso la aprecio mucho. —Pues puede ser que estuviera por conveniencia ¿no?—digo un tanto molesto por la situación. —En eso te equivocas, pero creo que mejor te cuento mi historia y puede que ahí lo entiendas. Aprovecho de dedicarle este capítulo a una de las primeras integrantes del chat que le dio vida a la secretaria favorita de todos. !Feliz cumpleaños querida Gypsia! 🥳🥳🥳 ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
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