News
Llego a casa, como todos los días, bebiendo mi café con leche de avena, cuando Loren me mira con cara de pocos amigos.
—Yo no hice nada, Loren. No me mires así.
—No fue usted, joven maestro. Esta vez fue su hermano.
—Mi hermano ¿Qué?— Loren se acerca a mí y comienza a hablar bajito.
—La verdad es que no se mucho de lo que pasa, pero el señor Cadwell llegó hace media hora y con su hija.
—¡A la v***a! Apuesto a que mi hermano por fin le dio corte a eso que no tiene pies ni cabezas.
—No lo sé, joven maestro, al parecer la señorita está…
—¿Está qué?— no termino de poder escuchar a Loren cuando mi teléfono suena y una sonrisa traviesa se planta en mis labios —¡Hola hermanito lindo, qué gusto escuchar tu respiración entrecortada tras la línea! ¿Qué estás haciendo pilluelo?— los gruñidos de don James O’Connor Jr. Me sacan una risita y dios me siento en el cielo de los revanchistas, por fin le tocaba ser a él el objeto de los dramas de papá.
—¿Dónde está papá?—Uy, está enojadito el caballero.
—En una junta con el padre de Erin y debo decir que está bastante molesto ¿Qué hiciste ahora, hermanito?—corto, preciso y conciso, diligente ¿no?
—Nada que te importe—¿me está gruñendo?—, pásale el teléfono. Necesito hablar con él.
—Eres un fastidio, hermanito. A propósito, la loca de tu novia también está aquí— no me ve hace seis meses y el muy idiota se da de mandón, era el momento de hacerlo sufrir el doble.
—¡Mierda!—nunca le había escuchado tantos improperios a mi hermano en mis hermosos veintiocho años, es que me imaginaba su cara y me reía, pero tenía que hacer que viniera y pronto porque lo que se escuchaba al otro lado de la puerta era del terror.
—Sí, mierda hermanito ¿Qué le hiciste para que llore tanto como lo está haciendo ahora? ¿No me digas que eres un abusador, hermanito?
—¡¿Qué?!¡No! ¡Ya cállate, pendejo! ¿Sabes qué? No me des con mi padre, iré hoy mismo para allá.
—Uy, me quedaré en casa entonces, esto se pondrá buenísimo.
—Idiota.
—Nos vemos, hermanito ¿Hermanito? ¡James! El muy desgraciado me cortó, ya me va a escuchar. Loren, despégate de mí oído, viejo chismoso.
—Lo siento, joven maestro, pero aunque no quisiera los gritos del Joven maestro James se escuchan hasta la conchinchina.
Ambos soltamos una carcajada por las ocurrencias de nuestro querido mayordomo cuándo vemos salir a una acongojada Erin, con sus lágrimas de cocodrilo y a unos serios Cadwell y obvio mi papá con ese porte de vino añejo que se trae encima.
—Ten por seguro que mi hijo va a respoder, Cadwell.
—Eso espero, James no solo por nuestra amistad y sobre todo por la construcción del nuevo centro comercial.
—Todo tiene una razón de ser, amigo, pero necesito saber la versión de mi hijo.
—Espero tu llamada.
Los Cadwell salen como si nuestra casa fuera la cueva del mismisimo dios del Averno y veo como mi papá se devuelve a su despacho y se echa en su silla con la cara entre sus manos.
—Este James ¿Por qué? Si era el más tranquilo de los dos y viene con esta estupidez.
—Papá…
—No quiero hablar, Christian. Loren, necesito ubicar a mi hijo.
—De inmediato, señor.
Como mi papá no quiere hablar conmigo me voy a la cocina y me preparo una pequeña merienda, como con la señora Dina y luego lavo lo que utilicé y me voy a mi habitación.
Leo un rato la última novela de Perez Reverte y me dan las diez de la noche.
Al parecer no hay noticias de mi hermano, pruebo llamándolo y su teléfono aparece apagado, nada que hacer, tendremos que esperar a que aparezca el pendejo ese.
—Ya quiero saber qué pasó aquí — me refriego las manos y salgo de mi habitación, es momento de ver mi serie en Disney, estoy terminando la última temporada de criminal minds y quiero saber si atrapan a ese desgraciado.
Voy bajando las escaleras cuando escucho los gritos que provienen del despacho de papá.
—Pero ¿de qué diablos estás hablando, padre?
—¿No era de eso de lo que me querías hablar?
—Padre, no sé qué te dijo Erin, pero ese hijo que lleva en su vientre no es mío y ahora entiendo muchas cosas— ¿WTF? ¿Esa arpía está embarazada?
—¿De qué hablas Junior?
—¡Qué yo no me he acostado con esa puta barata, padre!— de eso puedo dar fe yo, será mejor que entre y ayude a mi hermano, pero los nuevos gritos de mi padre me detienen.
—Esto es una broma de mal gusto, Junior. Deja de decir estupideces.
—No es ninguna broma y mucho menos una estupidez lo que te estoy diciendo, padre, es más, estoy seguro que ese bastardo que lleva en su vientre no es mío.
—Pero si llevan casi un año juntos, esto no puede ser cierto.
—Pues lo es padre y gracias a dios que la tecnología ha avanzado en estos tiempos ¿Cuántos meses dice tener?
—A penas un mes de embarazo y nos dijo a John y a mí que la habías echado de tu casa cuando te lo contó— «me muero» Mi hermano es mi nuevo protagonista favorito, esta de novela su dramón.
—Erin es una maldita arpía que creyó que tenía todo fríamente calculado, padre. Se debe haber embarazado de uno de sus tantos amantes que tiene y por eso trató de meterse en mi cama, ya era tan asfixiante la situación que la última vez la eché de mi departamento y ella me advirtió que se las pagaría— ahora estoy pegado a la puerta escuchando porque ambos han bajado la voz.
—Mierda, por qué hablan tan bajo.
—Es que al parecer nos deben haber escuchado.
—Loren, juro que un día de estos me vas a provocar a un infarto.
—Haga silencio que siguen hablando.
Ambos callamos y volvemos a escuchar a papá.
—Pero John es mi amigo. No puedo creer que ambos lo hayan tramado. Somos socios desde que ustedes eran niños y por eso decidimos que un compromiso entre ustedes era la mejor forma de unirnos. Recuerda que Erin siempre estuvo enamorada de ti.
—Caras vemos, corazones no sabemos, padre. Pero me gustaría comprobar con hechos todo lo que te estoy diciendo, hagamos como que me mandaste a llamar para enrielarme y descubramos que traman padre e hija.
—Si de verdad me estás diciendo todo esto es porque es cierto.
Hijo, te creeré y por lo mismo haré lo que me pides, palabra de O’Connor. A propósito, te tengo buenas noticias de la hija de tu tío Leonel.
Sentimos pasos y como si fuéramos dos locos me voy a sentar al sofá y Lauren comienza a mover el plumero en los cuadros de la sala.
—Me imagino que ambos escucharon todo detrás de esa puerta ¿no?
—¡Papá! Me extraña, tú sabes que no somos así. Hola hermanito, te estuve llamando.
—Sí, claro y yo me llamo Segismundo.
—Pues no estás herrado, recuerda que es tu segundo nombre papá.
—¡Señor! ¿Qué he hecho para merecer esto?
—Ve a rezar diez ave María y cinco padres nuestro papá, te aseguro que te sentirás mejor.
—Dios, mejor me voy a dormir, mañana hablaremos los tres.
Papá sube por las escalas y cuando lo vemos desaparecer me animo a hablar.
—Mierda, James esa loca sí que te las hizo.
—Te juro que lo que dice no es cierto.
—Y te creo, me imagino que sigues tan virginal como la virgen María.
—Idiota— un cojín volador me llega en pleno rostro precioso que tengo y no aguanto y me lanzo contra el agresor.
—Pendejo— ambos jugueteamos cono cuando éramos niños.
—Jóvenes, compórtense.
—No queremos...— decimos al mismo tiempo y volvemos a reír como cuando éramos niños.
Después de reir un rato, James me cuenta lo que hizo Erin en Manchester y obvio que le creo a mi hermano, no tengo porqué no creerle, así que me pongo a su disposición para desenmascarar a esa bruja.
.------------------------------
Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing
Todos los derechos reservados.
Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692