Capitulo 16

2947 Palabras
It’s show time Me levanto temprano con un objetivo en mente y después de darme una rica ducha bajo a desayunar. —Buenos días, mi gente linda. Mi papá y mi hermano fruncen el ceño y me miran cautelosos, pero es James el que habla, intentando saludarme, o eso creo. —¿Qué tienen de buenos? — Ay, para qué creo en santa si este odioso me sale con esas, pff. —Pues los tienen, mi querido y adorado virgencito. —James… —Padre… —Uy, qué están desayunando para no probarlo, digo para no intoxicarme con tanta frialdad. —¡Christian! —Padre, déjalo ser, en realidad él es así y así lo toleramos. —Gracias por el cumplido, hermano, pero ya, tengo algo que decirles. —No me vayas a salir con la misma que tu hermano. —¿Qué? ¡No! ¡Papá! —si, ya me exasperé— No es eso, señor O’Connor. Es que estuve pensando en lo que le pasó a James y se me ocurrió una idea después de ver el capítulo de Criminal minds. —¡No jodas, Chris! —¿Me estás revirando los ojos? ¿A mí? ¿A tu salvador? —Mejor explícate y dinos cuál es la idea loca que vino a tu mente. Comencé a plantearles mi idea y aunque ambos me miraron recelosos no les quedó de otra de asentir y darme el vamos. Además, contaba con el chismoso de Loren que hasta se había sentado a mi lado y daba ideas, mira que viejito se las sabía por libro, nos habló de una viejecita de apellido Marple que se dedicaba a eso su pueblo por donde el diablo perdió el poncho, en fin. Después de desayunar y con la venia de los dos J me fui a mi estudio, dejé los trabajos a un lado y tomé mi teléfono, era imperioso encontrar a mí contacto lo más rápido posible. —¿A qué se debe el honor de esta llamada? —Hola idiota, yo estoy bien. Gracias por preguntar. ¿cómo está mi ahijada? —Bien— dice en forma seca y ya sé que con esa frase lo había cagado, pero como me importa tres pepinos seguí con mi repertorio. —Eso es bueno, ya Louise debe de estar por cumplir años. —No me lo recuerdes y dime de una puta vez para qué me llamaste. —Está bien, está bien don idiota ¿Te acuerdas de Erin? —¿La putinovia de James?— me largué a reír por el apodo que le dio mi amigo y traté de ponerme serio. Esto era de vida o muerte. —La misma, te cuento lo que ha pasado, pues requiero de tus servicios. —Ni que yo fuera el prostituto. —No lo eres, pero estás a un tantito de serlo— le digo, mientras vuelvo a reír—, es por lo mismo requiero de cierta información y quién mejor que tú para conseguirla— lo escucho resoplar y juro que lo veo negar con su cabeza, pero luego de unos segundos me responde. —Si es por salvarle el culo a James, me sumo. —Gracias, hermano. Lo que necesito es… Le cuento mi plan al dedillo y sin escatimar detalles, él me escucha y cada cuanto me responde con un aja, ujum y por suerte le salen algunos sí. Digamos las cosas como son, Aaron Connelly no era un tipo de muchas palabras, pero cuando lo necesitábamos siempre estaba ahí, somos amigos desde niños y es casi como el tercer hermano, bueno más bien el hermano mayor porque era dos años más grande que James, pero eso a nadie le importa en estos momentos, él había dicho que sí. —Déjame hablar con los chicos y te tengo una respuesta en la tarde, no creo que me demore demasiado, esa chica tiene un re… putación que te la encargo. —Okey, espero tu llamada. Corto por fin y veo a Loren en el marco de la puerta con una bandeja de bocadillos y café. —Me imagino que escuchaste todo, todito. —Que conste que golpeé la puerta, pero estaba tan ensimismado en la llamada que no me quedó de otra que entrar y esperar a que terminara. —Sí, Loren. Mira cómo te creo. —Joven maestro. —Deja la bandeja y dame tus ideas.ñ, sé que no te quedarás callado. Y así, el viejo chismoso se sienta a mi lado y comienza por contarme lo que ha escuchado en el mercado. Mira la gente que sabe cosas de mi familia y de los que nos rodean. —Y por lo que me comentó la señora Eduviges. —¿Quién? —Eduviges, la de la pescadería. —Ah… entiendo ¿Qué te comentó ella? —Ah, sí. Ella me comentó que la nana de la señorita Erin le contó que llegó la semana pasada la medianoche ebria como una cuba y que tuvieron que llamar a un doctor para que le hiciera un lavado de estómago de lo mal que estaba. —Pero ¿Cómo se emborracha en su estado? —Eso mismo me pregunté yo, pues si tanto ansia amarrar al joven maestro James con un embarazo, no se está cuidando como es debido. —¿Y supiste cómo la trató su padre? —Él no tiene idea de lo qué pasó, justo andaba de viaje en Alemania por uno de sus centros comerciales. —Demasiado afortunada ¿no? —Absolutamente, Joven maestro— mi teléfono vibra y veo que es Aaron, por lo que contesto de inmediato. —¿Qué pasó? ¿Por qué llamaste tan rápido? No ha pasado ni una hora de que te colgué. —Hola, hermano, también estoy bien, te has vuelto a encontrar con tu ángel/fantasma—soltó una fuerte carcajada, mientras yo me mordía la lengua—¿Ves que molesta? —Idiota, vamos dinos que tienes. —¿Cómo que dinos? —A que no adivinas quien está a mi lado. —Hola Loren, no aguantaste el chisme ¿eh? —Hola Joven Connelly, es un gusto escucharle, ¿Sus padres? ¿Louise?—y ahí iba de nuevo el bufido, miré a Loren y él me guiñó el ojo y ambos soltamos una risita ahogada, para que el idiota no escuchara, obviamente. —Bueno ¿Quieren lo que les tengo? —¡Por supuesto! Dispara, hermano. —Tienes tu computadora a mano. —Me extraña la pregunta. —Entonces abre el archivo que te he enviado. Abro mi correo y el primer mensaje es de mi amigo, con un documento anexo, clickeo en él y lo que aparece en la pantalla nos deja boquiabierto. —Esta es parte de la lista de “amiguitos” que ha tenido Erin desde que está en Manchester, la chica es bastante fogosa por lo que verán. En mi pantalla se desplegaba una lista de a lo menos veinte personajes frente a nosotros. Sus nombres, apellidos y lo que hacen cada uno de los que han estado con ella poniéndole los cuernos a mi hermano, pero lo que me deja con la boca abierta es que dentro de la lista está Mateo. —De todos los que contacté, solo unos cuatro podrían declarar sin ningún problema, los otros por vergüenza y al saber de quién era novia prefieren mantenerse en el anonimato. —Pero, ¿cómo es eso que por vergüenza? —Simple, hermano. La chica se hace pasar por soltera, como nadie ve a James, salvo en clases o en la biblioteca jamás los conectaron como pareja. Así que imagínate la cara que pusieron varios al saber que posiblemente pueden ser futuros padres. —La muy perra… —¡Loren!— exclamamos los dos y yo lo miro con el rostro desencajado. —Perdón, pero se lo merece por fresca, no puedo creer que el señor James quiera que el joven maestro se una a esa cualquiera. —En eso te encuentro toda la razón, Loren, pero recuerda que nosotros hemos hecho lo mismo, por eso no la juzgo. Lo que me molesta es que quiera aprovecharse de la situación de su embarazo y obligar a mi amigo a casarse, pensando en lo caballero que es. —No lo había pensado así y tienes razón, en el corazón y en la entrepierna no se puede discutir. —Chris, si necesitas otra cosa me avisas, ahora voy saliendo de juerga y tú ya sabes. —Con globito, sino no hay fiesta, hermano. Aunque la verdad sería mejor que fueras a ver a tu hija. —Por ahora, no. Ella está bien en su internado y vendrá para las vacaciones, no voy a interrumpir sus estudios. Los dejo. Y sin más que decir nos cortó la llamada. —Ustedes, los muchachos de ahora son tan frívolos. —Éramos, mi querido Loren o por lo menos yo, ya sabes que ahora soy un angelito y James es más virgen que la tabla del cero y no pongas esa cara porque lo sabes muy bien. Ahora, déjame que quiero seguir indagando en la lista que nos envió Aaron. —Voy por más café y algo que comer, tenemos un largo día. —Okey. Seguí leyendo la lista y comencé a llamar a las supuestas víctimas del engaño de la putinovia y todos señalaban lo mismo, la chica se presentaba en el bar y después de unas cuantas copitas todo era un festín de lujuria, aunque al único que no llamé era a ese ser nefasto. —Ay Erincita, me saco el sombrero contigo, la hiciste de oro, pero por desgracia no contabas con esta mente brillante que te descubriera. —O por su amigo que movió cielo, mar y tierra buscando las pruebas. —No me quites el logro que a mí se me ocurrió llamarlo. —Señora Stella, espero y siga cuidando a sus angelitos desde el cielo, que yo no creo que dure mucho. —¡Loren! Una vez que terminamos mi súper informe se lo mostré a mi hermano y si, se le cayó la cara como a Loren, lo más divertido es que no era porque estuviera despechado, sino porque le molestaba que la putinovia se aprovechara del apellido de su padre para tener a medio mundo en sus manos. —Bueno, con esto será mejor que los citemos y hablemos claramente, papá — dice mi hermano y me sonríe agradecido—. Si no fuera por Chris puede que nunca nos hubiésemos enterado de lo que hace ella a mis espaldas y dudo mucho que su papi no lo sepa. —Entiendo que lo de ella sea molesto para ti, por su relación lo digo— mi hermano revira los ojos y yo me aguanto la carcajada—, pero de verdad que no puedo creerlo de Cadwell. —Te lo dije papá, caras vemos… —Pues, al mal paso, darle prisa, los citaré para mañana. Y el gran día había llegado, estábamos tomando desayuno con mi hermano y creo que su ánimo estaba por las nubes, pues no hallaba la hora de la llegada de la putinovia embarazada, por lo que me atrevo a preguntarle. —Hermano ¿Y si no es cierto lo del embarazo y lo hizo solo para tratar de amarrarte? —De ser así, más caro lo va a pagar, a mí nadie me embauca de esa manera, nadie la saca barata metiéndose con un O’Connor. —Eres tan cuadrado, hermano, por lo menos debiste follártela hasta las orejas, antes para después desecharla como la puta que es. —Ni loco, Erin ha pasado por mas vergas que Manchester y Dublín juntos, la posibilidad de que tenga una ETS no me la quita nadie. —Asco… —¿Asco dices, hermanito? Si tú andas por las mismas, no hay v****a en todo Dublín que no hayas probado. —Eso era antes, mi querido hermano, ahora soy un verdadero monje tibetano—digo mostrando mi sonrisa perfecta. —¿Y a qué se debe tu estado de contemplación, Chris? —A que estoy aburrido del sexo por sexo, creo que por fin ya llené mi cuota personal y ahora buscaré a mi alma gemela— se acerca aa mí y toca mi frente ¿Qué se cree? —Hermano, estás mal, tienes fiebre. —¡Deja de toquetearme, idiota! ¡Te estoy diciendo la verdad! —Está bien, te creo hermanito, ahora preparémonos para el show. —¡Eso!— trueno mis dedos y cada uno va a prepararse. Y como si se tratara de la novela de mediodía, llega la putinovia con su padre a nuestra casa, mientras nosotros estamos bebiendo whisky y conversando de cualquier cosa menos de ellos. Al verlos entrar me doy cuenta que Erin viene enfundada en un vestidito, de diseñador no lo niego, pero que le queda como tres tallas mas pequeño. ¿Qué papi no ve que su hija parece una puti? Loren después de hacerlos pasar nos mira y guiña un ojo, ay como amaba a este viejo. —John, es bueno que hayan venido— mi padre le ofrece su mano, la que recibe a regañadientes pues tiene su vista fija en mi hermano. —Gracias por la invitación, querido amigo y a ti te quería ver proyecto de hombre. —¡Padre, por favor!—ay, por favor, denle un Oscar, ya me convenció. —Padre ni que nada— le espeta y luego se dirige a mi hermano furioso—, usaste a mi hermosa hija, la preñaste y ahora no te quieres hacer cargo de tu propio hijo, eres una vergüenza para tu familia. Si tu madre lo viera — le grita un envalentonado Cadwell a mi hermano, mientras mi padre empuña las manos y yo sigo bebiendo de mi copa para encubrir mi sonrisa, Si cree que alguno de nosotros será menos por hablar de mamá está más que equivocado, creo que iré por palomitas. —John, relájate, si los he invitado es porque debemos discutir para buscar una solución a este problema. —Ya sabes cual es la solución, James ¿Para cuándo fijamos fecha de la boda? Y espero que sea pronto, mi hija no puede aparecer con una barriga siendo madre soltera antes de la ceremonia. —Eso no será necesario señor Cadwell — dice de lo más tranquilo mi hermano, levantándose de su asiento— ¿no es cierto, Erin? —¿De…de qué estás hablando James? —Que, ahora que estoy aquí espero que les digas la verdad a tu padre y al mío. —¿La… la verdad? —Así es, querida, la pura y santa verdad ¿o quieres que yo lo haga por ti? —¡La verdad es que espero un hijo tuyo!— ¿Les conté que estoy grabando todo en vivo y en directo para nuestros auditores? Pues al parecer nadie se ha dado cuenta. —No quería llegar a esto, pero me has orillado, Erin— dice mi hermano lanzándole al ciejo Cadwell el folder que preparamos con Lauren —Ahí en ese expediente están todos los prospectos de yernos que debe buscar, señor Cadwell, cada uno de ellos puede demostrar fehacientemente que ha sido amante de su hija, mientras supuestamente estaba comprometida conmigo. Con el único que la respetó y jamás osó tomarla antes de estar casados, pero como su hija es una puta libertina creyó que podría embaucarnos a todos y obligarme a contraer matrimonio con ella—¡Bravo! Y el Oscar es para… James O’Connor. —¡Papi, eso no es cierto, yo… yo te lo juro que el hijo que espero es de él!—qué mujer más buena para llorar, me estoy asustando ¿De dónde saca tanta lágrima? —¡Ya cállate, Erin! ¿Hasta cuándo ibas a mentirnos? —a miércale y de verdad que el viejo no sabía nada de nada— . A mentirme a mí que soy tu padre, el que te lo ha dado todo. ¿No te da vergüenza hacerme esto frente mi mejor amigo? —John, por favor tranquilízate, no era eso lo que precisamente queríamos— dice mi padre, deteniendo la mano de su amigo que iba directo a la mejilla de Erin. —Eso mismo era lo que yo quería padre—tan lindo que se ve mi hermano vomitando toda esa verborrea—, desenmascararlos, pero veo que usted señor Cadwell no tenía idea de todo esto y me disculpo por pensar mal de usted. —El que tiene que ofrecer disculpas soy yo, James. Y tú, maldita sabandija ve diciéndome quién es el maldito que te preñó por que si no. —¡No estoy embarazada! ¿WTF? Esa si que no me la esperaba. Sin mediar más palabras que un lo siento del viejo Cadwell, argumentando que los negocios no tienen bada que ver con la vergüenza que ha pasado y el tirón de orejas para la pequeña niña, ambos se retiran y mi hermano se lanza sobre el sofá. —¡Qué mujer tan descarada! —¡Ay, papá! Ser un O’Connor es señal de prestigio y prosperidad y lo sabes, lo siento si los negocios con ese viejo se empañaron por esto. —Aunque el lo dejó claro, no sé si sigamos trabajando con él. —Y esperen a ver lo que les pasará. —¿A qué te refieres? —Nada, hermanito, ya lo verás. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
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