Capítulo 17

1629 Palabras
Welcome to the jungle. —Chris, mejor será que te expliques ahora, porque me están llamando de la oficina de relaciones públicas. —Upsi, pero que conste que lo hice por un bien superior, bueno, ni tanto, solo un poquito. —¡Chris! —Joven maestro, es mejor que se los diga, ya lleva un millón de reproducciones. —¿Reprodu qué? Nada, estoy frito, muerto y bien enterrado, que sufra mi futura descendencia ¡Mierda, no tendré descendencia! —¡Habla, Christian! —Bueno, lo que pasa es que… —Sin rodeos O’Connor— masculla papá y yo que pensaba que hacerlo por las r************* sería entretenido. —¡Ya qué! El show de la loca de Erin ha salido por mi i********: y como dice Loren el metiche ya lleva más de un millón de reproducciones. Lo siento, pero juro que es por una buena causa y todas sus caras están pixeladas y sus nombres con ese pitito que suena cuando alguien dice un improperio. —Pero ¿no pensaste que alguien puede descubrirlo? —La app que uso es indetectable, mira si hasta te ves más joven, papá — le muestro el vídeo que se está haciendo más que viral y mi papá esta rojo… no, mejor dicho ¿Verde? ¡Mierda! ¡Ahora está morado!—. Papá, por favor respira y quédate conmigo. Es lo que se me ocurre decir, cuando escucho las csrcajadas de James, ¡Ay, dios mío! ¡Volví loco a mi hermano! —Esto… es… demasiado… jocoso. Chris, te amo hermano, pero si que las cagaste y con C mayúscula, pero te perdono porque me estoy divirtiendo de lo lindo. Todo eso que está así, salvo los pitidos ¿es lo que dije? —Te salió bonito ¿no? —¡Es que lo veo y no me lo creo! —¿Qué pasó, Loren? —¡No aparezco en ninguna parte del video! Y ahí reacciona mi papá y se larga a reír, es tanto el escándalo que hace que le salen sus cerdirisas, ¡Diablos! Había olvidados sus oink, oink. —¡Me voy a orinar! Ah, me duele la barriga. —¿Cuál barriga?— preguntamos al mismo tiempo con James, porque seamos honestos mi papá para estar por casi los mil años como Matusalén se mantiene como el vino, a veces y lo comparo con el actor del Mentalista ¡Es igualito! Salvo por el pelo es alto, de ojos claros como el cielo y esa sonrisa ladina baja bragas que nosotros no sacamos porque nos parecemos más a mamá. —Bueno ¿Qué les parece si los invito a almorzar? —Eso sería genial, señor. —Y ya se subió al carro de la victoria — río, mientras Loren me mira feito, pero él lo sabe, me encanta molestarlo. —Vamos todos, pero deberás avisarle a la señora Dina que no comeremos acá. —¡No es justo!— sale refunfuñando nuestro viejo mayordomo y los tres no soportamos la risa. Después de todos eventos, todo fue paz y tranquilidad, bueno ni tanta paz, ni tanta tranquilidad porque me tocó terminar la carrera y justo hoy estamos en el salón de honor del Edificio Jenklin para recibir nuestros títulos. ¿Y adivinen quién dará el discursos a los nuevos egresados? Pues, sí. Están en lo cierto, este papucho. Ya, ya… se preguntarán por qué yo ¿no? Es simple, terminé por lejos siendo el mejor de la generación. —Tan hermoso que te ves con toga y birrete — dice Aaron, mientras me arregla el cuello. —No tanto como tú, mi vida. Te ves fenomenal en ese traje de tres piezas. —Ridículos. —¡Hey! Deja que nos demostremos nuestro amor ¿ cierto cariño? —Por supuesto, dulzura. —Puaj, que asco, mejor me voy a sentar con papá y Loren. Ah, a propósito ¿Alguno de ustedes dos tiene pañuelos? —¿Para qué sería? —Para qué más va a ser, idiota, para Lauren que está llorando como María Magdalena por su niño. —Ese pobre viejo, por fin se podrá jubilar de ustedes. —¡No!— reclamamos con James. —Eso si que no, a ese viejo lo conservamos en el mejor whisky y lo guardamos bajo siete llaves, pero que no se va a jubilar, se los aseguró. —Está bien, bebé del mayordomo, mejor será que me vaya con este idiota y nos instalemos en nuestros puesto. Tomé mi discurso y me puse a releerlo, ¿estaba nervioso? Naaaa, más que eso, estaba aterrado. Con el pasar de los minutos, me llamaron al igual que todos mis compañeros para recibir mi diploma y juro que Loren gritaba como vieja histérica desde su asiento, pero la sonrisa de papá y verlo que se limpiaba una lágrima me conmovió. Al subir al estrado miré a toda la audiencia y juro, de verdad que juro que vi a mi ángel/fantasma entre la audiencia. Tragué fuerte y dejé el papel encima del estrado y comencé a hablar. —Hoy, iba a decirles que en este momento éramos los mas afortunados por haber por fin terminado con las clases de cálculo y estructura, pero al diablo con eso. En este momento lo que quiero decirles es que nunca se dejen flaquear por las cosas que les sucedan, la vida siempre nos traerá nuevos desafíos y nos caeremos más de una vez. Una vez alguien me dijo reacciona imbécil, tienes todo en la vida para ser una persona de bien y lo único que haces es autodestruirte, que lástima me das. Anda, ve y súbete a tu maldito auto y de paso cae por un barranco, le harías un bien a la humanidad y la verdad fue una cachetada a mi estúpida vida de locura. Pues hoy le digo a esa persona. Gracias. Gracias, por volverme aa realidad, donde quiera que estés. Gracias a mi familia, a los maestros y a cada uno de ustedes por ser parte de esto. Compañeros, no me queda más que decirles, felicidades egresados de la carrera de Ingeniería Civil de Oxford, sé que el destino nos tiene preparado un maravilloso futuro. Los vítores y aplausos no se hicieron esperar. Volví a mirar a ese sitio, pero ya no estaba, como pude y entre medio de todo el algarabío corrí para ver si la encontraba, pero nada. —Debió haber sido mi imaginación… Unas semanas después, mi papá viajó a Nueva York, se había empecinado en trasladar nuestra sede a Estados Unidos y como tenía buenos amigos ahí, fue a cerrar algunos tratos. Estoy revisando unos planos para el puente que vamos a construir en una de las ciudades aledañas a Dublín, por fin había encontrado mi sitio y me encantaba lo que hacía. Loren seguía cuidándonos como sus bebés, pues James había decidido quedarse y solo volver para la defensa de su doctorado. Ya no estaba solo y menos perdido como en ese tiempo en que me pilló mi ángel/fantasma y sentía que todo lo que hiciera era para mejor. En eso escucho el teléfono y veo que es papá el que me llama… —Hola, papá. —¡La encontré, Christian, la encontré! Necesito que viajen ya a Nueva York, su prima está frente a mis ojos y aún no me lo puedo creer— me dice papá y a mí se me cae la cara de la impresión. —Pero papá ¿Estás seguro que es ella? No sea que nos pase lo de la otra vez con ese investigador. —¡Qué no! Te lo aseguro, Christian, es ella. Deja que te envíe una foto y me entenderás. A los pocos segundos de cortar la llamada, llega un mensaje de w******p y abro la imagen y lo que aparece en mi pantalla me deja de una pieza. —¡Me cago en dios!— salgo como poseído de mi estudio y corro al de mi hermano, abro la puerta sin pedir permiso y mi hermano me ve con cara de odio porque lo he interrumpido. —¿Qué quieres Christian? —¡Hermano, la encontraron! Mi hermano soltó lo que estaba haciendo y me quitó el teléfono de las manos. —E… Es ella… —Se parece mucho a mamá y papá está absolutamente seguro de que es ella—Mi teléfono vuelve a sonar y es papá el que llama—. Estamos con James, te pongo en el altavoz. —Chicos, de verdad que es ella, Adam me ha confirmado si nombre y es la hija de Leonel y saben lo más loco, es que pudimos haberla visto cuándo estuvimos en Chile. —¿Y ella sabe de nosotros?— pregunta James y yo afirmo como si papá nos estuviera viendo. —Aún no tengo toda la información, chicos, pero prometo que cuando lleguen les contaré todo lo que me digan. —Pues comienza a ver vuelos con Loren que yo voy a preparar las maletas. —Perfecto, los espero. Y así, dos días después estamos llegando al JF. Kennedy, con nuestras maletas y el sueño de por fin conocer a nuestra prima. —¡Rocío!— escucho la voz de alguien llamar y como si fuera in deja vú escucho esa voz que me parece conocida. —¡Dana, Tommy!— miro hacia todos lados y nada, el lugar está repleto de personas. —¡Chris! ¡Hermano! Ya nos está esperando el chófer. —Sí, sí, ya voy… Tomo la manilla de mi maleta y aspiro el aire Neoyorkino. —Welcome to the jungle, Chris O'Connor. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
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