Capítulo 34

1467 Palabras
Definitivamente la había cagado. —¿Quieres que te lleve al aeropuerto?—le pregunto a mi hermano, cuando sale derrotado de su habitación cargando su maleta. —No es necesario, primero iré al bar de Dominik y luego al aeropuerto. —¿Te emborracharás?— estoy preocupado por él, sé que quería salir corriendo tras de Vannah, pero las cosas no estaban para eso, no por el momento, pero su respuesta me tranquiliza. —No, idiota. Iré por Shannon, hoy le propondré lo que habíamos conversado. —Ah… Entonces, me quedo tranquilo y no te preocupes por la empresa, prometo hacer lo mejor de mí. —Más te vale y sobre todo llévate bien con Rocío. —De eso no te preocupes, hermano. Mi viborita y yo somos los mejores amigos del mundo mundial. —¿Mi vibo qué?—Ups, se me salió. Ahora arréglala, idiota. —Ya sabes, la víbora de cascabel, está total y completamente controlada, si ya parecemos siameses. —Ni se te ocurra molestarla, ella es una excelente asistente y quiero que permanezca con nosotros por mucho tiempo. «Yo también, hermano. Yo también» En eso tenía razón mi hermano, ya me estaba acostumbrando a ella y se me hacía fácil trabajar y aunque no discutíamos tanto como en un principio, a veces, solo a veces me gustaba hacer un drama de la nada. Salimos juntos de nuestro departamento y cada uno se fue en su propio auto. Esperaba que este tiempo fuera le ayudara a James a sanar y, de ser posible, olvidarse de su enamoramiento, pero las cosas no serían lo que esperaba y, como siempre, debí morderme la lengua y varias veces. Al llegar a la oficina, Rocío aún no aparece y eso me pone de peor humor, si ya estaba molesto por lo que había pasado con Vannah, que mi linda asistente no estuviera a la hora me había colocado en un estado de idiotez nivel dios. —¿Dónde mierda estás víbora del demonio? — Me quejé a la nada y los grillos me respondieron con su cri… cri… cri... Entré a mi oficina y me puse a revisar todos los documentos atrasados que me dejó mi hermano, era eso o colgarme de las paredes esperando a que la víbora de cascabel apareciera. Ya me estaba impacientando, pues no estaba mi café, no había reclamos inesperados, era tanta la paz y tranquilidad en esta oficina que me estaba asustando… Pasaba mediodía y nada que esa inconsiderada de que aparece, de verdad que se las está buscando conmigo, juro que la voy a. —Hola, Chris ¿Se puede? — ese era Thomas, que me saca de mis pensamientos asesinos y entraba como Pedro por su casa, pero eso era ¿no? —Ya estás dentro ¿Qué se te ofrece Scott? —Pues saber cómo anda James, hoy no le he visto por aquí. —Pues está como la mierda, pero lo solucionará y no va a estar por unas semanas, se ha ido a Dublín a cerrar algunos tratos antes de asumir como Ceo. —¿Y por qué mierda usted le dijo a Vannah que se había ido a trabajar allá y se quedaría definitivamente? — si, ya saben de quién se trata. —Eso a usted no le importa, señorita Arismendi. «Eso, dile que no es nadie y que no se meta en lo que no le importa, bien dicho» —Imbécil— masculla entre dientes y a mí me va a dar un viboracidio. «Respira, Chris, respira». —¿Qué? ¿Cómo me has llamado niñata?— grito furioso y estoy que me voy encima de ella para agarrarla de es cuellito delgado y largo que, uff… «Contrólate, Chris» —¡Paren ustedes dos! ¿De qué hablas Ro? No se supone que Vannah está hospitalizada ¿Por qué nadie me informó que despertó? —¿De qué mierda me perdí? ¿Hospitalizada? ¿Despertar? O sea, se veía como la mierda, pero no como que hubiese estado en coma u otra situación ¿o no? —¿De qué hablas Thomas? —Ahora sí me va a escuchar, señor zopenco—la víbora de cascabel se acerca a mí y me toma del cuello de la camisa, está a punto de enterrarme sus colmillos y yo todavía no entiendo ni mierda de lo que está sucediendo. —Ro… Para, necesitamos hablar como gente civilizada—grita Thomas, mientras me la quita de encima, pero ella no cede ni tantito en su agarre. —Pero es que este idiota no es nada de civilizado, Thomas. Le dijo cosas horribles a Vannah y la trató de lo peor, pero lo que más me indigna es que el otro idiota de los O’Connor estaba ahí y no hizo nada. —¡Mierda! Voy a llamar a Val—Thomas suelta a la víbora de cascabel y me deja a mi suerte, pero parece que ella se olvidó de querer matarme porque se acerca a él y le habla más calmadamente. —Tranquilo, Vannah estaba con ella, por suerte y no pasó nada, ya deben de estar de vuelta en el hospital. —Podrían dejar de hablar entre los dos y explicarme ¿qué mierda pasa? —Pasa, idiota que la hermana de Vannah está viva y mi amiga antes de entrar al operativo para su rescate sufrió un accidente en el club del señor Macallister—espeta molesta mi viborita lanzando chispas por los ojos. —Con que sí era un accidente lo que le había pasado— murmuro más para mí que para ellos, pero la víbora de cascabel no quiere parar por lo que sigue con su diatriba. —Pues claro que sufrió un accidente, la pobre estuvo sedada estas dos semanas para protegerla y proteger a …— se calla y cubre su boca y ahí es que me quedo de una pieza. —¿A quién más quiere proteger? ¡Rocío, suéltalo ya! —A su hermana— dice titubeando y yo no le creo absolutamente nada. —Les doy dos minutos para que me expliquen qué es lo que está pasando y no quiero mentiras ni objeción de antecedentes… Una hora después, estoy hecho una maraña de nervios, definitivamente la había cagado con mi cuñada. «Si, trata de arreglarlo ahora, Chris» Thomas nos cuenta todo lo que sucedido estas dos semanas, con lujo de detalles, la colaboración de Vannah y su hermana con el FBI y del tipo que tenía secuestrada a su hermana menor y cómo Vannah había sufrido un desmayo y se había caído de las escaleras en el club de Russell, ese era otro que me iba a escuchar por no haber dicho nada, porque mi actuar nace de eso, por culpa de la desinformación, si hubiera tenido toda esta información no me habría mandado el cagazo del siglo y los habría dejado hablar a esos dos. Mientras Thomas seguía contándonos todo, el teléfono de Ro empezó a sonar y se disculpó para contestar, no sé quién sería, pero por las caras que ponía no era nada bueno. —¡Deja de verla como un estúpido y límpiate la baba!—Thomas me lanza la caja de pañuelos desechables que hay en mi mesa y reacciono a penas para atajarla antes que me llegue a la cara. —¡Mierda, Thomas! Ya estoy lo suficientemente estresado pensando en todo lo que voy a tener que hacer para que mi cuñadita me perdone y tú me sales con esta estupidez. —Sí, claro. Es que todo gira a tu alrededor, O’Connor, ¿no ves la tremenda estupidez que hiciste? —Por supuesto que la veo, pero si nadie me dice nada ¿cómo querías que reaccionara? Tú no viste lo mal que quedó James por culpa de lo que le hizo Vannah, no lo tuviste que ir a buscar ebrio como piojo todas las noches o esperar cada noche que no le pasara algo malo. No, no lo viste—lo callo antes que quiera hablar—. Fue por eso que hice lo que hice hoy, por lo menos no me arrepiento de eso, de lo que sí me arrepiento es de haberlo detenido, puede que si no lo hubiese hecho las cosas serían distintas ahora. —Es que nunca piensas antes de hablar, Christian, ese es tu maldito problema— me dice mi viborita —, ahora tienes que lidiar no solo con que tu hermano se entere de la verdad, sino que también con cómo mierda le dirás a Vannah que la cagaste. Sí, definitivamente, la había cagado y de manera monumental. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
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