Capítulo 20

2460 Palabras
Un Sherlock sorprendido. —¿Están listos?— preguntó papá, mientras tomaba mi café en la cocina junto a mi hermano. Ya tenía una buena cantidad de pistas para cerrar mi caso y darle una oportunidad a lo que nos pedía papá. Sabía que Dani estaba en serios problemas con inmigración y por eso se había casado con el idiota de Lester. Sabía que los Scott la estaban protegiendo y eso era bueno ¿no? También sabía que nuestro tío fue feliz, mientras estuvo vivo, pero lo que no sabía era el porqué de su forma de sacarnos de su vida. Otra cosa a sumar a mi investigación, porque si bien es cierto que conocía todas estas cosas, era todo de manera superficial y como dije, este almuerzo podría ser revelador. Dejo la taza de café y comienzo a tronar mis dedos, esto era una maravilla, poder utilizar mis dotes detectivescos era entretenido y a la vez excitante. —Esto será genial, quiero saber todo sobre nuestra pequeña. —No seas insistente, te lo pido, Christian. Adam y su familia han sido quienes la han cuidado y ya ves cómo reacciona Thomas cada vez que ustedes se acercan a ella. —Eso es raro ¿no? ¿Será que está enamorado de ella? — quiero saber lo que conoce mi papá, porque estoy seguro que nos oculta cosas, pero responde de inmediato a la defensiva. —¡Por supuesto que no! Por lo que me contó Adam, ellos son muy cercanos, casi como hermanos y Thomas es demasiado sobre protector con las mujeres de la familia. —Su esposo no se queda atrás, si lo hubieras visto— era hora de que se me abriera la bocota, upsi… —¿Qué hiciste Chris? —Nada, solo se me olvidó contarles que lo conocí cuando fui a dejarla al jardín de infantes, el tipo casi me mata con la mirada mostrándome los colmillos por como la traté al entregarle unos documentos que se le quedaron en el auto. —Menos mal, no quiero más problemas para Daniela y su hija, pero ya está bueno, mejor nos vamos. No quiero llegar tarde. Por lo que nos contó papá esta barbacoa era una tradición impuesta por Blue, la esposa de Adam y como éramos los nuevos nos incluyeron. Llegamos a la zona de los Hamptons y debo decir que todo se veía espectacular, pero al ver la casa de los Scott me quedé con la boca abierta. —Fiu, este lugar es precioso. —Ni que lo digas, hermano. Ambos nos maravillamos por la arquitectura del lugar y la combinación perfecta entre lo moderno y lo antiguo. En la puerta nos espera una señora que nos conduce hacia el patio trasero, mientras caminamos por el lugar termino de apreciar todo. James está obnubilado con los detalles y yo fascinado por las obras de arte y ahora caigo en cuenta de algo. En la sala está una foto en tamaño de cuadro y veo que debe ser en la que se basó el artista para el mural del edificio de Scott y asociados. —Así que esta es la familia Scott— musito quedo, notando a Adam y Thomas entre los presentes. Papá me saca de mis pensamientos, por lo que dejo la fotografía y sigo mi camino, para ver a mi padre saludando a la mujer que abrazaba a Adam en la foto, definitivamente es la esposa. —Es todo un gusto por fin conocerla señora Scott— saluda papá a la esposa de Adam y no puedo negar que el viejo tiene buen gusto, pero se ve que es celoso porque pone cara de limón agrio por lo que acaba de decirle papá a su esposa. —No te pongas meloso, mi querido amigo, tus encantos lánzalos hacia otro lado. —Ay amor, es solo un acto de caballerosidad ¿Cierto señor O’Connor? —Llámame James, por favor. —Por supuesto y estos dos jóvenes son… —Oh, perdón querida Blue, te presento a mis hijos James Jr. Y el Christian. —Un gusto señora Scott, Adam— saluda James Jr. Y yo coloco mi cara de niño bueno asintiendo. —El gusto es todo mío, pero por favor pasen, la mayoría de los invitados ya ha llegado. Que mujer más amorosa, ya me cayó bien. Nos abrimos paso entre la gente y juro que hay muchas miradas que nos están juzgando y creo que hasta asesinado en este momento, sobre todo las de Thomas y la del tipejo, pero que se jodan. Esta semana, en mi plan maestro por tener a nuestra prima cerca, había incitado a James para que lograra que Thomas nos dejara a Dani como asistente, pero él había salido un hueso duro de roer y en cada ocasión que teníamos para pedirle ayuda se mostraba renuente. Era por esa razón que, aunque lo hubiera sacado de mi lista de sospechosos, aún había una espinita clavada en mi quisquilloso corazón. En un momento, vi como mi prima era llamada por una señora mayor y ella asentía para salir hacía dentro de la casa, sin que nadie lo notara seguí sus pasos hasta la cocina y esperé tranquilo que hiciera sus movimientos, estaba extasiado, ella se movía con la misma delicadeza que lo hacía mamá. Y de la nada le hablé… —Veo que esta familia es bastante grande y te has acoplado muy bien a ella. —Pues sí, ellos han sido maravillosos conmigo y Sarita— dice encogiéndose de hombros y tomando la bandeja— ¡Auch! Está caliente. —Déjame que te ayude — mis manos rozaron las de ella y la vi dudosa, algo había sentido, pues se sonrojó. —No te preocupes, O’Connor, yo puedo ayudar a mi esposa— ¿En qué momento llegó? —No es molestia, además ya tengo la bandeja en mis manos, Lester. ¿Vamos afuera? —Vamos, cariño—dice el tipejo, con la ira cargada en su tono —¿estás lista? —Sí cariño. Llegamos y ya todos están instalados en la mesa, me sumo a ellos dejando la bandeja y quedo junto mi hermano. «Qué lindo justo frente a ellos, vamos a seguir picando» —Y dime Dani ¿Cómo es estar casada?—primer movimiento, James me pega por debajo de la mesa y papá me mira feo. —Pues bien, es maravilloso, estamos en nuestra luna de miel— dice sonrojada. —Eso es bueno ¿no?— idiota, James no sabe como interrogar, reviro los ojos y sigo con mi plan. —¿Me puedes pasar la sal Daniela?—segundo movimiento y surtió efecto, el tipejo se puso verde de celos. —Jex, ¿me pasas el aderezo?—se me cae la cara al ver a Alma Di Rossi, es que es más hermosa en vivo y en directo. —¿Eh?—sí, el tipejo no me ha quitado la vista de encima. —El aderezo, muñequito de pastel, ese que está frente a tu nariz. —Oh, sí, perdón. Toma Amijefa. —Gracias mi ex guardaespaldas favorito. —Así que eras guardaespaldas — pregunta James, por fin algo bueno se le ocurrió al idiota. —Así, es— responde el otro. —¿Y tuviste algún problema? ¿ Te dieron de baja o algo por estilo? Que te dicen mi ex. —No, para nada. Es solo que desde que nos casamos con Dani decidí dejar todo eso atrás y trabajar detrás de un escritorio— Mmm, interesante, tomo nota mental. —Así es, señor O’Connor, Jex ahora trabaja directamente conmigo y mi cuñada. —¿Tú eres la actriz de lo que queda de nuestros días? ¡ASS!—digo para distender el ambiente. —Buena memoria ¿Christian? —Así, es. Soy tu fan número uno. Es una lástima que te hayas retirado. —No lo digas muy alto que papá se puede enojar. Algunas risitas de las mujeres liberan el aire que estaba de cortarse con un cuchillo. —Y ustedes son médicos ¿no? ¿cómo fue que se conocieron?— Eso, Chris. Sigamos indagando. —Tanta pregunta, los abogados están por allá y creo que ustedes le hacen a la construcción no al derecho. —Perdón si los ofendí con mis preguntas, pero como somos nuevos en el país a los únicos que conocemos son a Thomas y Dani, era solo para tener un tema de conversación—eso, claro y conciso. —Estás perdonado, lo siento, pero no estamos acostumbrados a los interrogatorios por placer. —Di eso por ti hermanita, te recuerdo las veces que hemos ido a tribunales por culpa de idiotas que se meten en nuestras vidas—¿Qué?. —No me refería a eso, Alma. —Lo sé, solo que esta conversación me recordó esos tiempos. —A propósito — interviene Thomas— les hemos conseguido asistente para que no sigan molestando más. —¿En serio? Gracias por prestarnos a Daniela, ella… —No, no, no James. Ya te dije que no te cedería a Daniela— se inclina un poco y le hace un ademán a una chica que no había visto—Rocío… —Dígame señor Scott— ¿por qué se me hace tan familiar esa voz? Me doy la vuelta y mis ojos se expanden, es que se parece mucho a ella. —Ellos son los clientes de los que te hablé. —Ah, hola señores O’Connor, será un placer trabajar con ustedes mientras mis jefas terminan de instalar su oficina. —No era precisamente lo que queríamos, pero… —Si no les gusta que sea yo, ni modo señor Scott, no tengo porqué estarles rogando, al parecer no necesitan una asistente y solo están molestando— definitivamente no se parece tanto a ella, Maca siempre fue muy dulce, hasta que me hizo lo que me hizo. —Oh, no, por el contrario, señorita… —Arismendi, Rocío Arismendi— con eso me queda claro que no es ella, no tiene el mismo apellido, así que me recompongo y trato de arreglar las cosas, definitivamente debo hacer algo con mi cabeza, no puede ser posible que cada vez que vea una castaña con ese acento tan marcado piense que sea ella. —El gusto es nuestro ¿Cierto James? —Si, por supuesto, será un gusto trabajar con usted señorita Arismendi. —Señores O’Connor, una pregunta ¿Son así de hijos de puta en la vida real? Y no me malinterpreten, pero siento que cada vez que abren esas boquitas que dios les dio es para molestar a alguno de los presentes. ¿Les gusta ser tan insoportablemente metiches? ¿nacieron así o fue producto de su crianza?— la hermosa chica de cabello morado nos mira con cautela, aunque su lengua viperina pone de los pelos a mi hermano y yo me ahogo con el trago que había dado y le lanzo todo el contenido en la cara a James. «Mas tarde me va a matar» —Mira cabecita de algodón de azúcar, no te permito…— ay dios mío, a la que va a matar es a esa chica, se ha levantado de su silla y se acerca a ella, por suerte Thomas lo detiene. —¡James, no te permito que vengas a insultar a nadie en mi casa! —¡Pero si es ella la que me ha insultado, Thomas! —Si las palabras que le acabo de decir le han ofendido, le ofrezco disculpas, señor O’Connor, pero usted verá, desde que llegaron a la casa de mis amigos lo único que han hecho es ser unos impertinentes, no sé si será defecto de nacimiento o una tara de la infancia, pero como lo habrá notado acá todos somos buenos amigos y no tendemos a molestar a la gente cuando somos atacados como lo ha hecho usted por el color de mi cabello. —Eres muy insidiosa mujer, no querrás saber lo que pasa si te metes conmigo. —Uy, mira como me tiemblan las piernas. Señor, perdóname por todos mis pecados, prometo ser un buen niño, comerme toda la comida y no volver a follar por amor al arte. Pero qué cosas digo, si soy un hombre renovado y al que tienen que eliminar es James que las agarró con esta chica y viceversa. —¡Niños! ¿Qué pasa aquí?—Aleluya, nos salvamos. —Nada, nada, mamá, solo un conflicto de intereses ¿Cierto James?— dice Thomas mirando James que bufa como toro embravecido. —Así es, solo una diferencia entre la señorita y yo. —Ah… ¿Es verdad Savannah?— ¿será que todas estás españolas son medio brujas? —Nada del otro mundo, Blue. Es sólo que los señores O’Connor son un poquito metiches y debo decir que me sentí un poquito incómoda, pero ya vez, todo solucionado. —Me parece, a propósito, te iba decir que el color de tu cabello me encanta, ya el rosa chicle estaba muy trillado. Ambas comienzan una conversación sobre estilo y peinado y yo ya he perdido el interés, me enfoco en la castaña que me mira extrañada y cuando nota mi mirada sobre ella la quita y se pone a hablar con mi prima y con Alma. La chica de cabello morado vuelve a hablar de Daniela y Alma Alaba la comida de mi prima, pero nuestra chiquita es tan humilde que se sonroja. —No me puedo llevar todo el crédito, Jex también hizo su parte del trabajo. —De algo que valga que me hayas levantado a las cinco de la mañana ¿no? Risitas cómplices y besitos robados, creo que el tipejo sí está enamorado de Dani o lo aparenta muy bien. Después de toda esa conversación incómoda, de comentar lo delicioso que ha estado todo y que mi hermano haya que tenido que ir a la construcción nos despedimos de esta familia. Muchas cosas quedaron en claro después de este almuerzo. La primera es que los Scott son buenas personas y quieren mucho a mi prima. La segunda es que el tal Jex está enamorado hasta las patas de mi prima, pero siento que ella no está del todo segura. La tercera es que después de muchos años vi a mi papá relajado y disfrutando con sus amigos de antaño y eso es bastante bueno. Y la última y no menor es que definitivamente tengo que hacer algo para sacarme a las castañas de mi sistema, sobre todo sabiendo que esa chica va a trabajar con nosotros. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR