La Propuesta Indecente

1393 Palabras

El amanecer no trajo alivio. Las horas pasaron en un silencio asfixiante dentro de la mansión, como si las paredes estuvieran conteniendo la respiración antes de desplomarse. Esa mañana me quedé en mi habitación, evitando cualquier contacto, con la sensación de que cada centímetro de mi piel estaba siendo escaneado por las lentes ocultas de Joti. No comí. No podía tragar nada que viniera de esa cocina. El mensaje de Joti seguía quemando en la pantalla de mi teléfono, un recordatorio de que mi cuerpo ya no era mío, sino un escenario para sus fantasías. Mientras tanto, en el piso de abajo, la tensión entre ellos dos llegó a un punto de no retorno. Lo supe porque escuché la puerta del estudio cerrarse con una violencia que hizo vibrar el marco de la puerta de mi propia habitación. Joti no es

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