58 No estaba claro si había gritado a Nero que escapara o a Lorenzo, a quien había visto llegar de lejos, que se acercase con la mayor velocidad posible, pero el resultado fue el de que los dos lo interpretaron a su modo. Nero salió corriendo hasta detrás de los zigurats y el bombero salió en pos del hombre armado, pero casi al instante lo perdió de vista, ya fuera por la obscuridad o por la laberíntica disposición del vertedero. Llevaba una linterna, pero sólo logró encenderla cuando ya era demasiado tarde. Ahora bien, se dio cuenta de que había llegado a una zona desconocida para él, donde notó un olor acre en el aire, como si fuera un miasma químico. Apuntó la luz al azar y sólo consiguió ver la tipología de las bolsas, blancas con rótulos negros. Se acercó a leerlas, pero lo distrajo

