63

438 Palabras

63 Uno de los dos hombres estaba diciendo que no se podía descargar aún, el légamo no lo tragaría todo: era un riesgo. El otro lo minimizaba y estaba buscando algo para demostrar lo contrario. El primero, el de la voz ronca, se lamentaba de todo el camino hecho para llegar a aquel lugar tan horrible. El otro replicaba que habrían podido tirarlo todo en una carretera secundaria a lo largo del recorrido y nadie lo habría advertido. Iac hizo una seña a Lira para que lo siguiera aún más cerca, pero a éste no le hacía gracia precisamente esa idea. En ese momento el hombre de la voz ronca había cogido una varita de madera bastante larga y se acercaba sin la menor cautela a la parte de la pútrida que aún seguía virgen. Era un magma marrón e indistinto, una podredumbre en parte grumosa y a trecho

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR