Asa narrando:
Después de nuestro beso, la tensión entre nosotros se había intensificado. Luke me miró con una mezcla de deseo y cariño que me hizo sentir viva como nunca antes. Era como si todo lo que había pasado me preparara para ese momento, y no quería perder la oportunidad de entregarme a esta nueva experiencia.
— ¿Estás bien? — preguntó él, su voz suave y llena de preocupación, como si estuviera sintonizado con cada latido de mi corazón.
— Sí, estoy bien. — Respondí, tratando de sonar segura, pero la verdad era que mi mente estaba llena de pensamientos y emociones conflictivas. Deseaba esto, lo deseaba a él, pero una parte de mí seguía atrapada en el miedo a lo desconocido.
— Si no te sientes cómoda, podemos detenernos — dijo él, acercándose más, su aliento caliente tocando mi piel. El toque suave de su mano sobre la mía hacía que mi cuerpo respondiera de maneras que nunca había imaginado.
— No, yo quiero esto. — Afirmativa y decidida, las palabras salieron antes de que pudiera pensar. El deseo que sentía superaba cualquier vacilación.
Luke sonrió, y esa sonrisa iluminó la oscuridad de mi miedo.
Se acercó, y nuestros labios se encontraron de nuevo. El beso era más intenso esta vez, lleno de pasión y promesas no dichas. Me dejé llevar, sus brazos rodeándome mientras nuestros cuerpos se movían en perfecta sintonía. Era como si todo a nuestro alrededor desapareciera, y solo existiera ese momento.
Con cuidado, comenzó a guiarme hacia el sofá, donde nos sentamos juntos, las miradas fijas el uno en el otro. El espacio entre nosotros se hacía cada vez más pequeño, y la emoción flotaba en el aire. Luke deslizó su mano por mi brazo, y un calor recorrió mi cuerpo. La sensación era nueva y maravillosa, como si estuviese despertando a un mundo que siempre había estado esperándome.
La ansiedad aún estaba presente, pero ya no era opresiva. Era una mezcla de nerviosismo y expectativa.
Luke se inclinó, susurrando mi nombre, y la forma en que me llamaba parecía mágica. Me miró a los ojos, buscando mi consentimiento, y eso me hizo sentir segura. Sabía que respetaría mis límites, y eso me dio valor.
— Podemos ir despacio — sugirió él, y yo asentí, con una sonrisa tímida. Era reconfortante saber que éramos dos exploradores en este nuevo territorio.
Mientras nos besábamos, sus manos comenzaron a explorar mi cuerpo, tocando mi piel de manera suave y delicada. Cada toque era como una chispa, despertando algo dentro de mí que nunca supe que existía. Me entregué a la sensación, permitiendo que la pasión nos envolviese.
El tiempo parecía desacelerarse, y cada movimiento estaba lleno de significado. Luke se apartó por un momento, sus ojos profundos buscando los míos. El deseo reflejado en ellos me hizo sentir una ola de calor recorrer mi cuerpo. No sabía exactamente qué esperar, pero la conexión que compartíamos hacía todo más fácil.
Luke bajó la tirante de mi blusa dejando mi hombro al descubierto. Su dedo rozó mi clavícula marcada por ser un poco delgada. Pero en realidad, solo estaba contorneando un tatuaje que tengo en ese lugar, una rama de rosas.
— Hermosa... — dijo él mientras su dedo ascendía desde mi clavícula por mi cuello, hasta la nuca, donde dejó que sus dedos entraran en mi cabello y luego los sostuvo con fuerza, haciendo que mi cabeza se inclinara hacia atrás.
— Uuuh... — gemí suavemente, y el sonido que salió de mi boca parecía salir como fuego, y Luke era la gasolina.
En un momento estábamos sentados en el sofá y en el siguiente yo estaba acostada con Luke sobre mi cuerpo.
— No oses gemir así para mí, me haces querer follarte con fuerza, sin un ápice de pena. — dijo él susurrando en mi oído.
— Uuuh. — gemí nuevamente en su oído. — me decepcionaría si no hicieras eso.
Parece que logré quitarle la poca cordura que aún tenía y parecía estar aferrándose para mantenerla. Todo fue rápido, una bofetada en la cara y su mano en mi cuello, ahogándome, de una manera que nunca había experimentado antes.
¿Así es realmente como se es follada?
Sonreí, y luego mordí mi labio.
— Perversa. — dijo él, mordiendo mi labio antes de colocar su dedo en mi boca, lo chupé con ansia, incitándolo aún más. — Quítate la ropa y ponte en cuatro.
No lo pidió, lo ordenó. Y yo, como una buena sumisa y deseosa de tener lo que él dijo que iba a hacer, rápidamente obedecí.
— Manos atrás. — dijo él, yo ya estaba en cuatro sobre el sofá. Así que lo hice. — buena chica.
Él hablaba mientras ataba mis manos con su cinturón.
Una fuerte bofetada fue dada sobre mi trasero, y el dolor, en lugar de incomodar, me hizo querer más, mucho más.
La ropa de Luke fue retirada de su cuerpo, pero no pude mirar, la posición me lo impedía.
— Ahora voy a hacer lo que siempre he querido hacer desde el momento en que te vi. No sabes cuánto me interesaste, Asa. — dijo él deslizando su m*****o duro por mi entrada, sin penetrarme. — Puedo parecer un pervertido, lo siento, pero no sabes cuántas veces me dejaste duro mientras estábamos en las sesiones de terapia y tuve que tocarte. No sabes cuántas veces tuve que usar la mano para resolver un problema que causaste. Y ahora... estoy aquí, haré que cada segundo valga la pena.
— No podría esperar menos que eso. — dije mientras movía el trasero, pidiendo por lo que él tenía y que ansiaba sentir rápidamente dentro de mí, cumpliendo todo lo que prometió.
— Tranquila, amor. Tenemos mucho tiempo, y te aviso, no me satisfago rápidamente. — dice él.
— Qué bien, porque yo tampoco. — dije antes de sentir toda su extensión dentro de mí sin aviso.
¿Cuántos centímetros tenía? Eso no debería considerarse un tamaño normal.
[...]
Después de muchas horas sudando de la mejor manera posible, estábamos en mi habitación, bien acurrucados en mi cama.
Lo miré, él sonrió. Mi corazón se aceleró, fue algo que apenas podía describir, pero que sentía en cada fibra de mi ser.
— ¿Quieres quedarte aquí? — pregunté, un poco dudosa, pero con la esperanza creciendo dentro de mí. — ¿dormir... conmigo?
Luke arqueó una ceja, un brillo travieso en su mirada.
— No necesitas invitarme dos veces. — respondió él, su voz suave y tranquila, como una brisa fría en un atardecer. El corazón me dio un vuelco en el pecho, y no pude contener una sonrisa.
Se acercó, sus brazos envolvieron mi cuerpo como si estuvieran hechos a medida para mí. El calor de su presencia era reconfortante, y me acurruqué en su pecho, sintiendo el ritmo calmado de su corazón. El mundo allá afuera parecía distante, y en ese momento, lo único que importaba éramos nosotros dos.
Los minutos se convirtieron en horas mientras permanecíamos allí, intercambiando caricias. Nuestros dedos se entrelazaron, como si no hubiera espacio para nada más entre nosotros además de esa conexión. La química que se había formado entre nosotros era palpable, una energía que pulsaba.
— Siempre has sido tan fácil de conversar... — comentó Luke, sus ojos fijos en los míos, como si estuviera intentando descifrar cada pensamiento que pasaba por mi cabeza.
Él tenía algo diferente ahora, algo que había guardado solo para sí mismo.
— Y tú eres tan fácil de querer. — respondí, sintiendo la sinceridad en cada palabra. Era verdad. Desde el primer momento en que nos encontramos, había algo especial.
Él sonrió nuevamente.
— Algunas personas no dirían eso de mí, al contrario. — dice él, ahora sus pensamientos parecían distantes.
— ¿Quién no te querría? Eres dulce y... una buena persona. — dije tocando su mejilla con mi mano, acariciando suavemente.
Él no dijo que no y no sonrió, solo me besó en la frente y rápidamente cambió de tema. Estaba escondiendo algo, pero decidí no insistir en el asunto.
La conversación fluyó naturalmente y me fui permitiendo abrirme más, compartiendo sueños, miedos y memorias que nunca pensé que revelaría a alguien tan rápidamente.
Él me escuchó atentamente, su mirada nunca se apartaba de la mía. Había una profundidad en ese momento que me hacía sentir que éramos más que dos jóvenes buscando compañía.
Las horas pasaron, y la fatiga comenzó a alcanzar me. Luke lo notó, llevando suavemente un mechón de cabello detrás de mi oreja.
— ¿Quieres dormir? — preguntó, su voz suave como un susurro.
— Sí, pero... solo si te quedas aquí conmigo, ¿prometes no salir cuando me duerma? — pregunté, un poco tímida.
Él asintió.
Nos acomodamos en la cama, y pronto nuestros cuerpos se encontraron de nuevo, como si siempre hubieran estado hechos para encajar. Su calor me envolvió, y me dejé llevar, cerrando los ojos y permitiendo que la tranquilidad de la noche nos rodeara.
[...]
Desperté envuelta en una suave penumbra, la luz de la mañana filtrándose a través de las cortinas. Mi mirada estaba fija en Luke, que dormía tranquilamente a mi lado. Sus rasgos relajados y la expresión tranquila en su rostro eran como un refugio. La forma en que su respiración rítmica se mezclaba con el silencio de la habitación me hacía sentir una paz inexplicable.
Me quedé allí, admirando cada detalle de él. La ligera sonrisa que parecía surgir involuntariamente en sus labios, la forma en que algunos mechones de cabello desordenados caían sobre su frente, como si fueran sombras jugando en su cara. Era increíble cómo, incluso en un momento tan banal como despertarse por la mañana, mi corazón se aceleraba al verlo allí, tan cerca, tan perfecto.
Cuando finalmente comenzó a moverse, sus ojos se abrieron lentamente y se encontraron con los míos. Era como si el tiempo se hubiera detenido. Una sonrisa brotó en su rostro y, por un momento, todo el mundo a nuestro alrededor desapareció.
— Buenos días, hermosa. — murmuró él, la voz ronca del sueño sonando como música para mí.
Sonreí, sintiendo que mis mejillas se sonrojaban. La atmósfera estaba cargada de dulzura, como un día soleado después de una noche de lluvia. Se acercó, y nuestros labios se encontraron en un beso suave y apasionado. El espacio entre nosotros parecía electrificado, como si cada toque fuera una invitación a perderse el uno en el otro.
Sin embargo, esa magia fue interrumpida bruscamente cuando el celular de Luke comenzó a sonar, el sonido agudo resonando como un intruso en nuestro momento. Él se alejó inmediatamente, y la expresión en su rostro se oscureció de manera casi imperceptible, pero yo lo noté. La mirada que antes estaba llena de ternura ahora tenía una sombra de misterio.
— Lo siento, necesito responder esto. — dijo él, levantándose de la cama sin preocuparse por la desnudez. Lo observé, con una mezcla de curiosidad y preocupación a medida que se alejaba para contestar la llamada. La manera en que miraba el celular, la postura rígida, todo parecía indicar que algo estaba mal.
Me quedé allí, paralizada, observando mientras se alejaba. Luke parecía tan distante ahora, como si una pared invisible se hubiera levantado entre nosotros. Después de unos minutos, él se volvió hacia mí nuevamente.
— Es un imprevisto. — dijo, la voz de nuevo suave, pero sus ojos llevaban un peso que no podía descifrar. — Necesito irme.
— Ah... está bien. — respondí, tratando de ocultar la decepción que comenzaba a brotar dentro de mí. El clima romántico que habíamos construido se desvanecía a cada instante.
Se acercó y, con una delicadeza que me hizo olvidar temporalmente todo, me dio un beso suave en los labios.
— Eres hermosa cuando despiertas. — susurró él, y por un segundo, el mundo volvió a tener sentido. Sonreí, aunque una parte de mí quería preguntarle sobre lo que realmente estaba sucediendo. Pero era difícil pensar en algo más cuando él estaba tan cerca.
Luke comenzó a vestirse, y la escena me hizo sentir una mezcla de deseo y tristeza. Él parecía tan seguro de sí mismo, y me perdí en la imagen de él poniéndose la camiseta que dejaba sus músculos definidos a la vista. La realidad de que él estaba a punto de salir se estableció lentamente, como una sombra que no podía ser ignorada.
Tan pronto como terminó de vestirse, una expresión de determinación tomó cuenta de su rostro.
— Te prometo que nos veremos más tarde. — dijo, y antes de que pudiera responder, me dio un último beso, dejando sus labios tocar los míos con la suavidad de una pluma.
Y entonces, salió, cerrando la puerta con un ligero clic.
Me quedé allí, sola en la cama, una sonrisa tonta en los labios, pero con una sensación de inquietud creciendo dentro de mí. Su presencia había sido como una brisa suave en un día caluroso: refrescante y acogedora, pero al mismo tiempo efímera.