Katherine Teresa era muy buena mintiendo, buenísima de hecho, pero cometió un error al pedirle a Cookie y Rachel que fueran con ella. Podía ver en sus ojos lo obvio que era la situación: me llevarían a una fiesta de despedida. Devora y Cookie se quedaron atrás con la excusa de limpiar el excremento de Pirata cuando, seguramente, irían por un regalo o algo innecesariamente extravagante. Cuando me empujaban al auto me volteé a ver a Devora acomodada en el marco de la puerta y sonriendo, de seguro sabía lo que estaba por pasar. —Te estaré esperando. Me guiñó el ojo y acunó sus manos junto a su boca antes de responderme. —¡Te alcanzaré, nena! El camino fue terrorífico. Me vendaron los ojos hasta que llegamos a un espacio silencioso y al aire libre. Una vez que me quitaron el pañuelo de l

