Capítulo 1, ¿Un futuro ya planeado?
El amor es un sentimiento, al que ella sabía que no estaba destinada, su familia la odiaba, su mente seguía recordando la conversación que escuchó, — Ya tengo el candidato perfecto, es un viejo amigo que necesita entrar a nuestro círculo social, nos dará una buena suma de dinero por ella.
El sonido de una fuerte cachetada la sacó de sus pensamientos, en la sala de la familia Phillips, una joven de tez blanca y cabello castaño lloraba arrodillada en el suelo, acariciando su mejilla tras recibir el fuerte impacto por parte de su padre.
—Lo único que tenías que hacer es encargarte de los quehaceres de la casa, ¿por qué demonios te empecinas en desobedecer mis órdenes y las de tu madre?
—¡Ella no es mi madre! — respondió de un grito Lucia, la cual seguía en el piso llorando, por su piel blanca, se podía ver claramente la marca del impacto en su mejilla.
—Esa mujer te ha criado desde niña, no te permito que la insultes— Lucia pudo ver como su padre, un hombre mayor, rubio y con algunas canas, tomaba impulso para volver a pegarle, al colocar su otra mejilla vio como una media sonrisa salía de los labios de Carla, su madrastra, la cual observaba todo desde una esquina de la sala. Sin esperar más, cerró los ojos para recibir el impacto que pronto llegó y la tumbó al piso. —Levántate malagradecida y pídele disculpas a tu madre— Lucia no sabía qué hacer, cualquier cosa que dijera o hiciera, su padre la respondería con golpes, como siempre lo hacía.
—Cariño, es mejor que te calmes, piensa en tu salud— dijo Carla acercándose a su esposo con un vaso de Whiskey — recuerda que hoy tienes un compromiso, así que déjame esto a mí— dijo acariciando su espalda y mirándolo de forma ingenua, eso junto a su belleza hacía que Steven accediera a cualquier petición de su esposa.
—Tienes razón querida, encárgate de esta, porque yo no sé si pueda controlarme, deséame suerte, me voy —Steve, recogió su chaqueta, tomó la bebida alcohólica que le dio su esposa de un solo trago y salió mirando con decepción a su hija.
Lucia se incorporó para quedar frente a su madrastra, la cual era una mujer Trigueña, más alta que su hijastra, de pelo largo y tinturado en un balayage rubio, delgada, 13 años menor que su padre y muy hábil para manipularlo.
Días después de que su madre muriera, su padre llevó a Carla a la casa, junto a ella llegó una niña de 3 años a la cual presentaron como su hermana, no recuerda el funeral de su madre, pero si los maltratos que recibió desde el primer día por parte de su madrastra.
Al quedar frente a Lucia, la mirada de Carla cambió, solo reflejaba odio, negó con la cabeza y después la miró con indiferencia—Solo haz lo que se te pide, y así no evitamos estos malos ratos, prepara la comida, ya es hora de cenar — le dijo la mujer imponente, mientras revisaba su perfecta manicura.
Lucía sabía que no tendría más opción que obedecer, si no lo hacía, llamaría a los empleados y la volvieran a encerrar, como lo hacían en repetidas ocasiones, ella a escondidas había terminado sus estudios básicos, tomo curso de idiomas y estaba tomando cursos en línea de cocina, la cual era su pasión, hoy tenía una entrevista de trabajo que le consiguió la única amiga que aún tenía, Amber, pero lamentablemente su media hermana la descubrió y por eso su padre estaba histérico.
Lo mejor que puede hacer es volver a permanecer invisible en la casa, era un arte que dominaba muy bien, mientras encontraba el momento preciso para poder escapar, pensó dirigiéndose a la cocina, uno de sus lugares favoritos, en donde casi nunca entraban para humillarla o maltratarla, además amaba cocinar.
Al entrar al lugar, vio a su nana, el único aliado que tenía, —Déjame ponerte hielo en la cara mi niña— dijo la mujer mayor al verla entrar con sus mejillas rojas e hinchadas mientras se dirigía a la nevera.
—No te preocupes nana, solo quiero cocinar, es lo que mejor sé hacer y me distrae de este infierno.
—Pero hija, necesitas cuidarte, ¿cómo te presentarás a una entrevista con esa cara?
—Pero si te ven cocinando, tendrás problemas otra vez.
—No te preocupes por mí, solo preocúpate por tu cara, ella no entrará, no le gusta que su ropa huela a comida— dijo pasándole una toalla con hielo, la cual Lucia tomó mientras se sentaba en una de las sillas de la cocina.
—Amber me llamo, mañana tienes otra entrevista, en las oficinas principales de AL Capital, ¿por qué ahora tienes tanta prisa?, pensé que querías inscribirte en un curso de cocina mejor.
Su nana no sabía por qué estaba apresurando sus planes, y menos lo que sus padres tenían pensado para su futuro.
—Escuche una conversación, se trata de mi futuro y tengo que escapar, y esta vez tratar de que no me lo impidan— y así empezó a contarle lo que escuchó entre Carla y su media hermana Aitana.
Recuerdo
Al terminar sus tareas, se dirigió a su habitación, cuando escuchó voces en el estudio, se acercó en silencio para entender mejor y pudo ver que Aitana estaba hablando con su madre, sobre sus futuros planes, en lo que ella estaba también incluida.
—¿Estás segura de que el hijo de ese importante empresario aceptara casarse conmigo?
—Claro que si hija, tu papá tiene una deuda enorme con él, y la mejor manera de cancelarla es casándose contigo y adquiriendo parte de la empresa, así que esa asociación nos beneficiará, ya moví todos los hilos, además es muy guapo.
Las dos mujeres hablaban emocionadas al ver una revista, Lucia supuso que estaban viendo la foto del hombre del cual estaban hablando.
—¿Y qué pasa si no se quiere casar conmigo?, dijiste que su familia solicitó a la hija mayor y aunque no lo queramos, esa mosca muerta es la hija mayor de papá.
—No te preocupes por pequeñeces, tú eres mejor y más hermosa que esa, además nadie sabe de su existencia, pero para evitarnos problemas con ella, ya tengo el candidato perfecto, es un viejo amigo que necesita entrar a nuestro círculo social, así que después de tu boda y de por fin ser parte de una de las mejores familias del país, nos dará una buena suma de dinero por ella y la presentaremos como tu hermana, la cual llegó al país, para después volver a desaparecer.
Lucia solo escuchaba, sin mostrar ninguna expresión, al ver que las mujeres empezaron a idealizar la boda y vestidos perfectos, se dirigió a su habitación para sacar todo el dolor que tenía aferrada a su almohada.
Fin del recuerdo
En el otro extremo de la ciudad, y en una de las zonas más exclusivas, estaba Samuel, un hombre joven, inexpresivo, su piel blanca aparentaba su ser frío como el hielo, CEO de una de las cadenas de restaurantes y hoteles más importantes del país.
Estaba discutiendo con su padre, con respecto a la selección de su futura esposa, él sabía que tarde o temprano le exigirán casarse y aunque no creía en el amor, sabía que por las apariencias ante la sociedad tenía que hacerlo, pensaba que lo mejor sería escoger a una amiga que conocía, puesto que también pertenecía a una buena familia y el matrimonio los beneficiaría, solo se lo había comentado a su madre, ya que esperaba tener la opción de no contraer nupcias con nadie.
—Sé que me tengo que casar por las apariencias, ¿pero no consideras que lo mejor sea que yo escoja a mi futura esposa?
—El padre me debe mucho dinero, además hay una propiedad que quiero comprar, pero él no la quiere vender y le está dando una pésima utilización, tú tendrás una linda esposa de buena familia, aunque no tan rica e importante como nosotros, y yo recupere parte del dinero que él me debe con esa propiedad.
—Qué bonita familia tenemos, Nuestros padres nos ven como mercancía.
—Sé que se ve mal, pero así es nuestro círculo social, tu madre y yo también nos casamos con un matrimonio arreglado, ya llevamos más de 30 años juntos y nos amamos, dale una oportunidad, es todo lo que pido.
Adam le entregó a su hijo la cadena de restaurantes y hoteles para que la manejara, aunque aún no se alejaba por completo de los negocios.
Samuel se retiró sin decir más con una sonrisa irónica a su habitación, no alcanzó a cambiarse, cuando tocaron a la puerta.
—Hijo ¿puedo pasar?
Para Samuel su madre era la mujer más relevante en su vida, siempre lo había apoyado en sus decisiones, era amable, dedicada a su hogar, y siempre sabía aconsejar a su hijo sabiamente.
—Pasa Madre.
—Hijo, te traje esta bebida para que puedas descansar mejor.
—Gracias— El joven la recibió y empezó a beberla sentado al borde de la cama, su madre también se sentó, ya que quería hablar con él, su mirada estaba fija en Samuel, buscando las palabras para que él entendiera lo importante de ese matrimonio.
—Hijo, conozco a esa familia, y la verdad es que de sus tres hijas la única que vale la pena es la mayor, sé que para ti esto es absurdo porque tenías otros planes, pero en verdad quiero que aceptes el compromiso.
—Pensé que no estarías de acuerdo con este matrimonio madre— Samuel que bebía la infusión sin mirar a su madre, era un joven delgado, pero al mismo tiempo acuerpado, sus ojos miel miraron a su madre después de tomar el último sorbo de la bebida que le había traído.
—Sí, pero eso era antes, mira, sé que no es propio, pero puedes casarte con ella por algunos años, 2 o 3 y después divorciarte, en verdad me ayudarías mucho, ya que la propiedad que tu padre quiere recuperar pertenecía a mi familia, y es muy importante para mí.
—Entiendo — Samuel era testigo del amor que se profesaban sus padres y tenía muy claro que él no estaba destinado para ese sentimiento.
—Solo te pido que lo consideres y que me dejes encargarme de todo, sé que para ti este tema es estresante, tú solo tendrás que llegar el día de la boda y dar el sí, ¿me ayudarías?
Samuel no podía decirle que no a su madre, aunque para él un divorcio sería una pérdida económica, ya que como mínimo tendría que darle una pensión a su exesposa, confiaba en que su madre encontraría a la candidata ideal, que no fuera conflictiva y ocasionará problemas.
Después de la conversación, Lauren se dirigió a su habitación, su esposo la estaba esperando sentado en la cama leyendo un libro, apenas la vio entrar, dejó lo que estaba haciendo y estiró la mano para que su esposa se acercara, aunque ya tenía 50 años, para él era la mujer más hermosa.
—¿Acepto el matrimonio?
—Sí, le dije que el terreno pertenecía a mi familia, pero no quise contarle más, es mejor que por ahora no sepa nada, solo quiero ayudar.
—Sabes que he tratado de comprar esa propiedad para que pueda volver a florecer, como era tu sueño, este arreglo es nuestra mejor oportunidad, aunque no sé si Samuel nos perdone por ocultar tus verdaderas intenciones.
—Sé que entenderá, solamente tenemos que poner a esa familia en su lugar y lograr que el matrimonio con la nuera que escogimos sede y no traten de interferir, ellos son muy mezquinos y manipuladores—Lauren bajó su mirada con tristeza e impotencia.
Adam tomó con sus dedos la cara de su esposa para que lo mirara, su piel blanca y sus ojos miel, hacen que el aún se perdiera en su hermosura—sé que podrás lidiar con ellos, te conozco muy bien y aunque eres una mujer sencilla y noble, con tus enemigos eres implacable.
Lauren le sonrió y le dio un beso a su esposo, rodeo su cuello con sus brazos y juntó su frente con la de él, ella lo amaba y se alegraba de que la conociera a la perfección — sí, hemos pasado por mucho, pero gracias a tu apoyo pude superar todo y enfrentar los obstáculos que tuve en el camino—a pesar de que ellos se casaron sin conocerse, su amor creció en poco tiempo, se aman a pesar de los años y han sido una de las parejas más estables y queridas de la sociedad.