Capítulo 2, ¿Seguirán con sus planes para la boda?

1636 Palabras
—¿Estás segura de que Carla te va a vender a ese hombre? — Sé que es capaz, tengo que huir de aquí antes de que pase— Lucia hablaba con su amiga por videollamada, ella tenía una tablet escondida, ese pequeño aparato le ayudó a cumplir sus sueños, su hermana lo desecho por no ser de marca, así que junto a su nana se apresuró para tomarlo, ya que lo botaron, ¿quién lo echara de menos? —Amiga sabes que cuentas conmigo, esta vez seamos más inteligente para poder salir victoriosas— Amber y Lucía se conocieron desde niñas, eran vecinas, pero con la llegada de su madrastra la confinaron a su soledad, pero sin importar nada, Amber siempre lograba acompañarla y ayudarla en todo, aunque trato de que sus padres sacaran a su amiga de ese infierno, el dinero y manipulación de los Phillips fue mayor. —Lo sé y gracias por apoyarme, hablamos luego, ya es hora de ponerme a hacer mis quehaceres. —Vale mi cenicienta— le decía de broma, ya que tal cual como ese personaje tenía una madrastra y dos hermanas malvadas— nos vemos en la tarde, mientras la nana te cubre con la compra de víveres, iremos a esa entrevista— La única opción para salir era comprar los víveres, como Juliet, su nana era mayor, ella la tenía que acompañarla, por suerte el chofer que las llevaría la apreciaba, así que la cubrirá para poder ir a buscar un trabajo, sabía que tenía que volver a casa, porque si la descubren, sus padres irían a hacer un escándalo, a llamarla ladrona, por más que trato de irse por los medios legales, su madrastra siempre convencía a los demás de que ella era solo una empleada resentida. Su día empieza muy temprano, tenía que preparar el desayuno para su padre y madrastra, que salían a trabajar, o más bien manipular algún buen negocio u oportunidad de ganar algún juego o apuesta, su medio hermana pequeña, Grace, también salía temprano a estudiar, ya que tiene 16 años. Aitana nada más se levantaba a las 10 de la mañana, desde que dejó la preparatoria no estudio más, no quería estresarse por pequeñeces, decía, así que a esa hora tenía que estar también su desayuno preparado, adicional tenía que encargarse de limpiar y arreglar toda la casa, una tarea extenuante para ella y su nana. Lucia brillaba preparando sus platillos, era lo que más le agradaba, sus ojos grises se iluminaban, su nana la elogió por las delicias que preparaba, aunque su familia ni se inmutaba. Al llegar la tarde, y de acuerdo a lo planeado, ingreso a en un enorme edificio con sus papeles al día, guardados cuidadosamente en una carpeta, que trataba de no apretar demasiado, ya que estaba muy nerviosa, llevaba un conjunto sencillo y oscuro, un poco grande, ya que su amiga se lo había prestado, como tenía el tiempo justo, se dirigió al ascensor, pero al ver que este cerraba sus puertas, corrió con la esperanza que alguien la esperará, y así fue, tres caballeros la vieron y oprimieron el botón para detenerlo y que ella pudiera entrar. —Gracias— dijo Lucia al ingresar, pero debido a su belleza, los hombres no paraban de mirarla, el pequeño ascensor estaba lleno, pero solo podía sentir como los tres individuos que la rodeaban, la miraban de una forma obscena. Al salir del ascensor, en el piso de recursos humanos, se sintió más tranquila, llego a la sala, se anunció y espero que la llamaran, había varias personas en espera para la entrevista, ya que había varias vacantes disponibles, pero como la empresa era conocida por ser una de las mejores en cuanto a restaurantes y hoteles, su sueño era con el tiempo poder tener la oportunidad de presentar sus platillos. El ascensor siguió su curso, en la parte de atrás estaba el CEO de la empresa, pudo notar como maliciosamente sus empleados observaban a una joven que acababa de bajarse, aunque no la pudo ver muy bien, le pareció una actitud inapropiada, y más porque esos hombres tienen la edad para ser sus padres, camino frente del ascensor y oprimió el botón para detenerlo, el hombre dirigió su mirada oscura a sus empleados, su altura y la forma como sus trajes de dos piezas se ajustaban perfectamente a él, hacía que los demás se sintieran inferiores, los tres empleados quedaron pasmados ante su presencia. Su asistente sabía lo que estaba pensando su jefe, así que intervino. —En esta empresa hay reglas, y no es propia la manera tan obscena en que veían a esa joven, no querrán perder su trabajo. Los tres hombres mayores le desviaron la mirada y asintieron, el ascensor volvió a tomar su curso y ellos se bajaron en el próximo piso, Samuel se quedó debido a que el piso de presidencia era el último del edificio, a su lado quedó Ian, su asistente y una mujer, Gina, una trigueña despampanante, con cabello Rubio tinturado, amiga de la infancia y con la que él pensaba casarse si fuera obligado a hacerlo, nunca le dijo sus intenciones, pero gracias a ella, todos en la empresa la veían como la próxima señora Paterson, —No crees que exageraste Samuel, ella tenía una vestimenta muy corriente, por eso ellos la miraron así. —No importa. Gina solo asintió, sabía que no podía contradecirlo, ella estaba haciendo sus pasantías en la empresa de Samuel, ya que no quería tener preferencias en la empresa de su familia; o eso era lo que decía. En ese mismo momento, en uno de los Clubes más importantes de la ciudad, estaba entrando Carla junto a dos rubias hermosas, de tez blanca y actitud de superioridad, uno empleado les indicaba la sala privada en donde las estaban esperando. —Buenas tardes, Señora Paterson—Saludó muy cortésmente Carla, al igual que sus hijas, Lauren las observó detenidamente, para después indicarles con un gesto que podían sentarse. —De acuerdo a su solicitud vine con mis dos hijas—Lauren solo observaba como Carla las presentaba y les brindaba una gran lista de aptitudes, y aclaraba que ellas dos eran las únicas señoritas Phillips. —Espero que con el resultado de esta reunión las dos quedemos satisfechas y así poder organizar el matrimonio con Aitana. Lauren tomó la taza en frente a ella, elegantemente terminó su té, al dejar la taza de nuevo en su sitio miró muy detenidamente a Carla, la cual sintió un escalofrío al encontrarse con aquellos ojos penetrantes. —Veo que no me hice entender, mi deseo era poder ver hoy a las tres señoritas Phillips. —Creo que hay un error, como le indique— Lauren no la dejó terminar y con un gesto la mandó callar. —Si vamos a relacionarnos, ¿No pensó que los investigaría?, sé que hay una hermana mayor, y deseo conocerla, de lo contrario, mi esposo tendrá que considerar este matrimonio para el pago total de la deuda. Carla empezó a sentirse nerviosa, no esperaba que ella supiera de la existencia de Lucia, nadie la relacionada con la familia, sino como una empleada y ya—Señora Paterson, le aclaro que… —No necesito que me aclare— dijo mientras se levantaba de la mesa— si empezamos con esta clase de mentiras nuestra familia no está dispuesta a relacionarse con ustedes Lauren se dirigió a la puerta, pero antes de que pudiera salir, Carla la detuvo, tenía que actuar rápido, necesitaba esa función, no solo por el dinero, sino por el status que las subiría a la posición que ella deseaba. —Me disculpo, en efecto hay una hija mayor, que es del primer matrimonio de mi esposo, pero es una chica rebelde, maliciosa, así que Steven no tiene relación con ella, y por eso se encuentra en el extranjero, no es una candidata apta para su hijo, créame, la conozco mejor que nadie, por esta razón no está aquí hoy. Lauren volteó a verla, su mirada oscura y penetrante hacía que Carla y sus hijas se sintieran nerviosas — Soy buena juzgando a la gente, y con lo que paso hoy, me doy una idea de la clase de personas son, hablaré con mi esposo y le informaremos nuestra decisión. Sin decir más, Lauren salió dejando a las tres mujeres solas, Carla estaba histérica, estaba por tumbar la vajilla de la mesa, pero Grace la detuvo. —Recuerda donde estamos madre, además la porcelana es costosa. —Mamá, me prometiste que yo me casaría con Samuel, ¿cómo diablos saben de la existencia de esa estúpida? —Déjame pensar qué podemos hacer, no podemos darle dinero, sería una gran pérdida, por eso se planteó este matrimonio, tenemos que idear algo para que nuestros planes no cambien. Esa noche Lucia estaba contenta, pasó la primera etapa de la entrevista, gracias a que sabía italiano y francés, tenía que ir en dos días para una prueba más y así definir si era candidata para ocupar uno de los puestos. Estaba en la cocina tarareando una canción mientras preparaba algunos alimentos, cuando de repente entró Aitana, la sostuvo del cabello y con ayuda de Grace la sacó arrastrando de la cocina, la llevaron al estudio donde esperaba Carla. —¡Suéltala, ella no ha hecho nada! — gritó Juliet. —No te metas anciana, o quieres también recibir tu merecido por sapa. —Nana, tranquila, todo estará bien— la pobre mujer vio cómo se cerraba la puerta, pero no podía hacer nada, si lo hacía le pegarían o peor aún la sacarían de la casa y Lucia se quedaría sola y eso no lo permitiría, así que solo pudo aguantar sus lágrimas y esperar que no saliera muy lastimada.
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