—¡Estúpida!, ¿Qué hiciste?
—No sé de qué hablas— respondió Lucia al recibir los golpes de su madrastra, que con cuidado los repartía por su cuerpo, menos en el rostro, ya que para su esposo, él era el único que le brindaba tales castigos.
—No te hagas la inocente, ¿de dónde conoces a los Paterson?
—No sé quiénes son, no salgo de aquí, ¿Cómo quieres que los conozca?
Carla estaba histérica antes las negativas de Lucia, ella debía saber sobre sus planes o de lo contrario, ¿Cómo Lauren sabía de la existencia de su hijastra?
—¡Maldita zorra! — Carla tomó una imagen de vidrio de la biblioteca, pero no alcanzó a golpearla cuando Grace la detuvo.
—Mamá, ten cuidado, si la matas o la hieres gravemente, estaremos en problemas— ella observó a su hija y trató de calmarse, respiro hondo, como no le sacaría nada a su hijastra, buscaría hasta debajo de las piedras para encontrar respuestas.
—Niñas, revisen las habitaciones de Juliet y Lucia, yo revisaré la cocina, algo están ocultando.
La Tablet y el dinero, fue lo único que pensó Lucia, aunque ella no tenía mucho, su nana había conseguido algunos ahorros que la primera señora Philips tenía guardados, y solo los utilizo para las necesidades que su padre no quería cubrir, estos le habían ayudado para sus estudios y aunque no era mucho, era lo único que tenía para su manutención en caso de que pudiera escapar.
Las tres mujeres destrozaron cada una de las habitaciones y la cocina, Carla estaba histérica al no encontrar nada, así que tendría otro plan, no saldría de casa y la vigilaría como halcón, no dejaría que sus planes se arruinaran.
—¿Estás bien? — preguntó la mujer mayor al ver como Lucia arreglaba la cocina con dificultad, ya que su cuerpo dolía.
—Si nana, ¿y tú?, ¿no encontraron nada?
—No hija, alcance a esconder las cosas en el jardín, aquí están— Juliet le paso una bolsa con los objetos que, por instinto oculto, era lo mínimo que podía hacer, puesto que no podía defenderla.
—Gracias nana, si consigo este trabajo, debo buscar la forma para desaparecer y que no me encuentren, pero también tú te tienes que ir, no quiero que te hagan daño.
—No te angusties hija, si logras por fin esconderte, y apenas me asegure que estás bien, dejaré esta casa, solo me he quedado aquí por ti.
Lucia abrazo a la mujer que la había criado, solamente esperaba por fin retribuir cada esfuerzo que había hecho.
Al día siguiente, Juliet aplicó un ungüento a cada golpe que sufrió Lucia, a pesar de estar adolorida, tenía que seguir cumpliendo con sus deberes, su madrastra se levantó junto a su padre, pero esta vez no salido de casa, la vigilaba de cerca, “cómo saldré mañana, necesito ese trabajo”, pensaba la joven mientras seguía con los quehaceres de la casa.
A media mañana, se levantó Aitana, bajo en ropa de dormir, ya que no tenía ánimos de nada por los acontecimientos del día anterior, Lucia le sirvió el desayuno en el comedor, mientras Carla se acercaba para reprender a su hija porque no se había arreglado.
—Ve y arréglate, en cualquier momento puede llamar tu padre para que hablemos con los Paterson, y mira como estas.
Aitana, solo encogió los hombros y al ver que Lucia traía una jarra de jugo, aprovechó para empujar el recipiente, el cual cayó al piso, rompiéndose en pedazos y ensuciando las ropas de las dos hermanas.
—¡Eres una inútil!, esta pijama es de seda, no tienes idea de cuánto cuesta, alza los pedazos y limpia, ¡zorra! —Lucia miraba sin expresión a Aitana mientras se agachaba a alzar los pedazos, Juliet llegó a prisa para limpiar el piso, pero Carla la detuvo, en ese momento sonó el timbre.
—Deja que ella limpie su desastre, abre la puerta, debe ser la encomienda que estoy esperando.
Juliet asintió y obedeció, despues de eso no se escuchó nada más, solo el sonido de la puerta abrirse y unos tacones acercarse lentamente al comedor, las tres mujeres voltearon a mirar y al darse cuenta de quién era, tanto Aitana como Carla quedaron perplejas, sin nada que decir por unos segundos.
—Señora Paterson— por fin reacciono Carla— no la esperábamos, pido disculpas por mi hija, ha estado enferma, por eso no se ha arreglado aún— Aitana se tapaba con la bata como podía y trataba de arreglarse el cabello, para verse presentable.
Lauren caminaba lentamente por el lugar, de una forma elegante, pero a la vez sombría, observaba cada detalle, vio a Lucia y la reconoció de inmediato, era una joven hermosa, la cual se encontraba limpiando el piso, su estilizada cara se veía opacada por unas ojeras muy pronunciadas, que hicieron que Lauren sintiera tristeza y a la vez ira, pero pudo reprimir esas emociones, no quería que Carla se diera cuenta.
—¿Cómo te llamas muchacha? — preguntó Lauren.
—Ella es solo una empleada—respondió Carla mientras se ponía en medio de las dos mujeres— si ya acabaste vete y prepara un té para nuestra invitada.
—No estoy hablando con usted, estoy hablando con ella, muchacha ¿acaso no tienes boca, o no sabes hablar?
Lucia se incorporó, sus dedos tenían cortes por los pedazos de cristal que había recogido, eso puso aún más enfadada a Lauren — Buenos días señora, mi nombre es Lucia, pido disculpas, pero tuve un accidente y estaba limpiando el piso— “Justo como pensé”, se dijo mentalmente Lauren, “ella es una señorita hermosa y educada”.
—Así que tú eres Lucia, hija de Steven y Katherine Philips—Lucia no sabía que decir, como ella sabía quién era y lo que más le causaba duda es cómo sabía el nombre de su madre.
—No señora Paterson, está equivocada, ella es solo una empleada.
—¿Seguimos con las mentiras señora Phillips?, tengo el poder para saber todo de esta familia, así que me ofende cada vez que cree que soy una ignorante.
—No es mi intención, pero...
—Pero nada, Lucia ven, quiero hablar contigo— sin decir más salido, Carla y Aitana trataron de hablar, pero con una mirada Lauren las callo, Lucia creía entender lo que estaba pasando, estaba asustada, no conocía a la señora Paterson, pero sentía que, si salía, le arruinaría el día a su madrastra, aunque temía por las consecuencias, no tenía nada que perder.
Lauren camino por el jardín, se detuvo en la reja de la entrada esperando por la joven que venía detrás de ella, le indico que la siguiera hasta el coche donde el chofer las esperaba, les abrió la puerta para que las dos mujeres ingresaran, el hombre se quedó afuera vigilando, mientras se acercaba Carla, a lo cual él le indico que no podía estar junto al auto.
—Lucia, me alegra conocerte —dijo Lauren al cerrarse la puerta — solo quiero que hablemos, ya que veo que estás nerviosa.
—La verdad sí, es… raro que alguien sepa de mi existencia, aunque aún mantengo el apellido, ante la gente soy una empleada, de nombre Lucia.
—Yo sé muchas cosas de esta familia, y creo saber por lo que estás pasando, así que te tengo una propuesta.
—Señora, yo…
—Descuida, solo déjame hablar —Lucía asintió y se acomodó un poco más tranquila para escuchar la propuesta — Las dos tenemos algo en común, las dos necesitamos algo, yo necesito algo que tiene tu familia y tú necesitas salir de esta casa, y por lo que se lo has intentado varias veces sin éxito alguno, ¿o me equivoco?
Lucia la miró asombrada, ¿Cómo sabía que había intentado escaparse sin éxito?, solo pudo asentir, al parecer la mujer investigó a fondo.
—Te quiero proponer un trato, que aceptes casarte con mi hijo…
—Perdón señora, no quiero ofenderla, pero…
Lauren no la dejo terminar, sostuvo sus frías y lastimadas manos entre las suyas, suspiro al verlas maltratadas y también a ver el cansancio que reflejaba en sus ojos la hermosa joven— déjame terminar, solamente quiero que me escuches, el matrimonio sería por unos pocos años, 2 o 3, con el apoyo de mi familia, podrás salir y encaminar tu vida, y yo podré recuperar un terreno que tu padre posee, el cual es muy importante para mí.
—Señora, la verdad no creo que sea la mujer adecuada para su hijo.
—¿Quién dice eso?, solo piénsalo, sé que mi hijo es un hombre respetuoso, así que no sufrirás, este trato nos beneficiara a las dos.
—La verdad no sé qué …
Lauren tomó un mechón de cabello de la joven, y lo acomodó en su cabellera, pero al hacer eso vio como Lucia se timbró, y supo que aún la maltrataban— querida solo piénsalo, las dos ganaremos con este trato.