Capítulo 6

1011 Palabras
Izi. ¡Por fin! Las clases han terminado y ahora que tengo tiempo me iré al apartamento, pediré comida y mientras tanto me quedaré encerrada, viendo una serie en Netflix, para luego ponerme al día en los trabajos que dejaron. Saliendo del salón de clases me dirijo hacia las escaleras para tomar mi camino. Sin querer uno que otro doy un fuerte bostezo y a la vez me suena mi estómago. Aaaahhh, es que tengo mucha hambre, hasta me estoy imaginando uno de los platillos que mi madre me preparaba. Resoplo al escuchar mi voz resonar como eco, solo espero que no sea el cretino, ese que se ha encargado de hacerme la vida imposible. ¡Mi primer día! No pensaba detenerme, pero al escuchar que es Tayler no dude en pensarlo, ese chico me cae bien y puede que sea un buen compañero de clase, dado que no busco amigos en esta vida. Lo que no me esperaba es que el chico me preguntara si deseo almorzar con él, aunque no sería almuerzo, dado que estamos pasados de las doce. Me quedo observándolo, en vista que su nerviosismo hace que no deje de hablar tan rápido. Al ver que no le contesto me dice que lo disculpe, ya que solo quería ser amable, dado que es mi primer día en la universidad y quería marcar la diferencia a todos los que me han tratado mal. —No todos somos iguales —sonrío al escuchar eso, y sin esperarlo salgo mal parqueada de todo, ya que me estoy comportando con él de la misma forma en la que el cretino se ha comportado conmigo. —Para nada, bueno, eso puede servir que me des un pequeño tour por la ciudad, ya que… —Extranjera, sabía que no eras de por aquí. —Ya, basta, mejor, vámonos porque tengo mucho apetito. Antes que el diablo lo sepa retomo el camino, no quiero que el cretino siga arruinando mi estadía en este lugar. —Oye, detente nueva… ¡Por Dios! ¿Será que no me dejarán ir a comer? —Que sucede Melissa —pregunta Tayler y le agradezco por eso, ya que ahora no tengo ganas de hablar con nadie más que la comida. —Es que necesitan a la nueva, sí, el profesor —insiste, volteo a ver quién es la chica, ya que no me queda de otra que ir nuevamente al salón—, tiene que ir y si quieres acompañarla no hay problema—encoge los hombros, esas fueron las últimas palabras de la chica rara. Ash, no me gusta etiquetar a las personas, pero esa chica pertenece a la clase de chicos que le gusta la soledad, y odian a los populares. Su estilo de ropa me confirma, el n***o es su favorito, y no es que sea horrible, lo digo porque es el estilo de la chica. Tayler me dice que debe ser un error y que me acompañará para asegurarse que no me desmaye en el camino. Le señalo la subida de las escaleras, él me regala una sonrisa. Waooo, este chico sí que sonríe demasiado. Ambos asentimos, apresuramos nuestros pasos, ya que es notoria el apetito que tenemos los dos. Él me dice que no recomienda ir a la cafetería de la universidad, dado que ahora debe estar llena. No tardamos mucho tiempo en subir las escaleras nuevamente y llegar a la puerta del salón. ¡Santo Cristo! ¡Qué carajo pasa aquí!, ¿qué es lo que mis ojos ven? No me muevo quedando perpleja. ¡No puedo respirar! Mi cuerpo y mi ser completo reaccionan ante lo ocurrido ahí dentro, momificándome en un parpadeo e inhalando y exhalando muy sensual e involuntariamente.  Me quedo boquiabierta al ver que la chica que me odia a muerte esta… Con ese vestido de escote abierto, dejando la imaginación de cualquiera; guapa y elegante, ¡más sexi que elegante...! Ella se encuentra postrada encima del escritorio con su culo muy firme, haciendo unos movimientos muy seductores y sensuales sobre la mesa, y él… ¡Cretino!, ¡Me he quedado corta al describir esa escena! Él disfruta manosearla tanto como a ella. Mi respiración se agita más al ver lo excitada que se siente la chica y que su cuerpo pide a grito que ese espécimen la castigue. De un momento a otro veo como él la coge del cuello con su mano izquierda mientras que la mano derecha se posa en sus senos voluptuosos, tocándola y apretándola. En un arrebató su mano baja hasta sus caderas deslizando ascendentemente el vestido de la chica y ella obedientemente solo lo observa con ojos de fuego, mordiéndose los labios, deseando que ese espécimen la destroce. Él comienza a devorar sus labios, para luego hacer un rico recorrido desde su cuello bajando a sus pechos mientras que con sus manos controla la situación dentro de las bragas de la chica, sin más preámbulos sus manos bajan en la entrepierna, abriendo más las piernas de la chica y dándose paso al sitio donde se deleitará con los jugos de la deseosa mujer. Ella se estremece al sentir esos labios atormentadores que de a poco a poco la recorren hasta llegar donde ella desea que el macho llegue. Mientras ella gime de placer, mi cuerpo tiembla de ser descubierta o de que me guste ver esta escena en primera fila. Cierro mis ojos, pero en un par de segundos los abro, ya que la curiosidad de seguir viendo me carcome. —Me puedes explicar qué haces aquí  —una mano se posa en mi hombro estrujándolo. Reprimo el grito del susto, automáticamente empiezo a palidecer, a sudar y deseando desaparecer. La persona que está detrás de mí me jala con fuerza del lugar de mi entretenimiento. —Es… es… es… que… —tartamudeo—. Solo he venido porque me han dicho que… Al diablo todo, es claro que es una trampa en la que caí redondita. Lo que ellos querían es que viera que esa chica es para él o viceversa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR