—Eso se le llama marcar territorio, te acaba de jugar sucio, ella se ha encargado de que te quede claro que él es para ella —Tayler susurra cerca de mi oído.
—¡Nada que disculpe!—grita eufórica—. Nueva, te gusta el chisme, te gusta ver a una pareja follar.
Pero que le sucede a este imbécil, como me puede decir que si me gusta ver a dos personas follar. ¡Pretende que soy como ellos!
—Para esa gracia mejor vería porno, ya que ahí si lo hacen con gusto y placer —espeto, lo empujo para que se aleje de mí—. Ni que ellos fuesen la gran cosa, no me jodas, mejores cosas he visto.
Uno, dos y no fue necesario el tercero cuando aparece la manada de amigos del cretino. Esto se está saliendo de control, solo espero que…
—¿Qué diablo sucede aquí? —cierro mis ojos al escuchar esa voz detrás de mí.
Pero que diablo me está sucediendo, porque este hombre me odia o porque el mundo quiere que regrese donde he escapado buscando algo de paz mental, pero lastimosamente todo lo que hay aquí es mucho para mí, no creo estar preparada para ser una cretina igual que ellos.
—Sucede que la nueva se estaba lanzando todo lo que tenías con Mía —el infeliz me delata.
De reojo volteo a ver a Tayler, el chico se ha molestado, puedo notar como su cuerpo se tensa y como empuña sus manos. Dios mío, no quiero discusiones y menos dentro de la universidad.
—¡Eso es cierto! —el imbécil pide una explicación, y no le bastó que le diera la espalda, dado que de repente siento como posa su mano en mi brazo y hace que de medio giro para verle.
—Puedes decirle a tu novia que me deje en paz, ya que le ha encargado a una de sus amigas que me diga que tú y ella son la pareja del año —mi pecho sube y baja, no quiero agachar mi cabeza, no le daré gusto a ninguno de los que están a mi alrededor y menos a esa estúpida.
Pensó que le saldría bien la jugada, a mí me vale un pepino si quiere ser la mujer de ese cretino. No me interesa.
—¡Mía! —sin quitar su mano de mi brazo voltea a ver a su amante—, quiero que te vayas, lo de nosotros ya se terminó—dice de golpe, disimulo un poco porque las palabras del cretino son demasiadas secas y fuertes.
—Pero…
—¡Pero nada! Diablos, entiende de una vez por todas —alza la voz, y cuando tenía intenciones de brindarle una cachetada para bajarle sus sumos, puede que esa chica sea una víbora, pero ninguna mujer se merece esta humillación—, tú vendrás conmigo, y… Tayler, gracias por cuidarla, pero te puedes ir o mejor quédate, como quieras—mis ojos van directos a los de Tayler, necesito que me ayude, que no se quede con los brazos cruzados.
—Lo siento, Izi —baja la mirada y solo ese me bastó para enfurecer.
El cretino hace un movimiento inesperado, suelta su mano de mi brazo para llevarla a mi cintura.
—Pero que te sucede estúpido, quien te crees que eres, no soy ninguna puta y menos nada de ti, así que suéltame infeliz —y la fiera que llevo dentro la dejo salir en par de segundos.
—Te dije que eres mía, no pretenderás que te felicitaría porque me estás engañando con uno de los becados, amor, debes tener malos momentos, pero no malos gustos.
Ahora comprendo por qué él se ha ido, no quiere perder su beca.
—Bueno, gritaré todo lo que sea posible, me encargaré que te prohíba acercarte a mí, ya has pasado todos los límites, demasiado he dejado pasar.
—Si no quieres que ese feo pierda su beca harás lo que yo te diga y te pediré que me acompañes a la cena de mis padres.
—Oh, ¿es una cita?
—Como quieras llamarla primor, solo que no quiero ir solo, piénsalo bien, te daré unos minutos y mientras llegamos al estacionamiento me puedes decir sí o no.
—Eso es injusto, porque no llevas a tú…
—Quiero llevarte a ti, recuerda que todo depende de la beca de ese…
—¿Quién me dice que no eres un violador?
—Me ves con rostro de… Ya, no le des rodeo y mejor piénsalo.
Ash, no sé por qué me siento pésima con todo lo que este cretino está diciendo, eh, sinceramente no quiero que Tayler pierdas su beca, bueno eso si es cierto lo que dice el cretino, aunque pueda ser cierto porque el cobarde de Tayler no me ayudo y prefirió escapar como un cobarde.
Edmon.
***
Tengo que controlarme y disimular la ansiedad que me cargo por ver la manzana del caos, ya que no tengo nada con esa chica y ni lo pienso tener. Sacudo mi cuerpo y alejo todo pensamiento inoportuno que pueda hacer que pierda el control, también tengo que tener presente que ella tiene su carácter.
Llegando a casa de mis padres estaciono el auto, volteo a ver a la rubia, ya que ella ha aceptado venir conmigo.
Primera que vez que hago esto, no voy a negar que todo fue solo un impulso del que no tenía planeado. La primera culpable de todo es Mía, y le advertí que no se metiera con la rubia, aunque tengo que ver el lado bueno, ya que si la rubia no hubiese aparecido no la hubiese traído aquí.
La propuesta de venir aquí fue con puras amenazas, es que no tenía de otra que hacer que ella viniese conmigo. Además, Tayler me agradecerá porque me encargaré que tengo un año más de beca.
—Porque presiento que estoy cometiendo un error —dice ella intentando ver la casa desde la ventana del auto—, eres un maldito chantajista y eso no me agrada.
Con lo poco que converso con ella me doy cuenta de que no puedo dejar de verla y sorprenderme de sus expresiones. Es altanera, lo puedo comprender.
Desabrocho el cinturón de seguridad, salgo del auto y antes que ella salga rodeo el auto con la intención de ayudarla, buscándome que ella me dijera, ¡supuestamente caballeroso! Niego con la cabeza, no sé qué tengo en la cabeza, ¿Por qué la he invitado? Ella me odia y mucho, mis padres lo notarán a leguas.
Extiendo mi mano hacia ella, ofreciéndosela para que continuemos, me sorprendo porque ella lo acepta, me gusta este lado de ella, aprovecharé el momento porque no sé por cuanto será.
—¿Te gusta? —pregunto, entrando a casa de mis padres.