Dayana Me despierto sola en mi cama, ni Dalia, ni Diego están cerca, en el caso de este último su olor si esta por toda la habitación, es una de las personas que ama perfumarse, y como ese aroma me fascina. Me toco mi vientre y mi bebe me da una patadita de buenos días, esa que me saca una sonrisa. Estoy cerca de traer a mi segundo bebe al mundo, falta menos de un mes, lo bueno que la tormenta ha desaparecido y ahora estamos tranquilos. Las personas que atentaron contra mi vida están presas, asumo que mi padre y Diego se encargaron de que tuvieran una sentencia extrema, aunque, a decir verdad, no me importa nada de ellos. La noticia que mi padre tenía que darnos era de que iba a ser padre de nuevo, su esposa estaba embarazada, algo que lo tenía al borde de la locura por la felicidad

