El reconocimiento

1942 Palabras
Luan —Muchas gracias, muchas gracias. Decía al pasar por aquella alfombra hacia el gran salón donde sería yo galardonado por mi participación en la fabricación de autos híbridos, estudié ingeniería mecánica y me especialicé en ciencias materiales lo que me permitió abrirme paso en dos mundos diferentes, pero más allá de todos esos logros, ¿qué valor tenía esto para mí? ¿mucho? Mucho, sí, esa sería la respuesta que muchos estarían esperando y por supuesto que tenía mucho valor, había trabajado muy duro para ser quien era, pero ¿qué importancia tenía si no tenía con quién compartirlo? Mis padres nunca estaban presentes por la demanda que ejercía sus trabajos y la única que lograba sacar un espacio en su agenda para mí era mi hermana Marisel, que, aunque era cuatro años menor que yo parecía que siempre trataba de cuidarme. —Veo que hoy luces mucho mejor. —¡viniste! Abracé a mi hermana alzándola en mis brazos, tenía unos tres meses de no verla y no porque no hubiese querido, al contrario, pero, los proyecto que estaba llevando acabo me hicieron tener que salir de la cuidad por varias semanas para luego convertirse en meses. —No podría faltar. —¿papá y mamá? Saca la tableta. —Aquí. Al menos esta vez podrían verme recibir tal premio. —Hola hijo, luces bien. Era mamá sonriendo, me pregunté cuándo fue la última vez que la vi sonreír en persona y no recordé, tampoco recordé hacía cuánto no los veía frente a frente. —Felicidades hijo, estamos orgullosos de ti. Al menos algo bueno había hecho para merecer su orgullo, aunque eso no quitaba aquel dolor de siempre permanecer solo. —Muchas gracias. Algunas personas se acercaban a mí, lo que aproveché para ignorar a mis padres, no era que no los amara, sino que no podía sostener una conversación con ellos sin permanecer en silencio, nunca fuimos buenos para hablar. —Señor Swanson, unas preguntas por favor. —Claro. Respondí, ya estaba acostumbrado a recibir esta clase de atención, no sabía cuanta fama había adquirido en los últimos años, tampoco importaba, me veía así mismo como un millonario desafortunado y es que, podía tenerlo todo y eso se desvanecía cada vez que llegaba a mi casa y me veía completamente solo en eso ochocientos sesenta y cinco metros cuadrados que me rodeaban. —Este ha sido el año más importante en su carrera ¿vienen otros proyectos que puedas compartir con nosotros? —Siempre trato de enfocarme en un proyecto a la vez, por el momento estamos finiquitando este, veremos en los próximos meses que no trae. —Muchos jóvenes lo admiran ¿qué mensaje tiene para ellos? —Fácil, no importa la posición en donde se encuentren, si sus objetivos son claros la meta es de ustedes. —Es un mensaje tierno, y para finalizar, ¿cómo se encuentra su vida personal? —Si a novia se refiere, en este momento estoy tranquilo, mantengo mi cabeza siempre concentrada en lo que realmente me satisface por el momento, no estoy interesado en una relación por el momento. —Muchas gracias Luan Swanson. Me alejé de ella y mi hermana me alcanzó tomándome de la mano. —Muy bonita entrevista, solo fallaste en la mentira que dijiste de no querer una relación. —Sabes lo que pienso de ello, no quiero chicas por allí atrás del dinero que me ha dejado la nasa. Sonaba un poco vacilón mis palabras al decirlas en medio de una risa, pero en verdad quería conocer a alguien especial de quién enamorarme, hacía ya poco mas de dos años desde que mi ex me terminó, desde allí prometí quedarme quieto hasta conocer a aquella mujer que me hiciera perderme en sus ojos. —Hablando de dinero, ¿qué pasó en Inglaterra?, me llamaste alterado y entre tus palabras rápidas y la mala señal de mi celular no te entendí. Tuve en viaje a Inglaterra para conocer un innovador Software que prometía mucho a gran escala, al principio tenía mucho interés en adquirirlo y terminar de desarrollarlo, llámalo intuición o como quieras, pero terminé rechazando la oferta y eso provocó que me amenazaran con destruir mi carrera. —Ya está solucionado —mentí para no preocuparla —es cuestión de días para llegar a un acuerdo —mentí nuevamente. —Sería bueno que adquieras seguridad, te haces muy accesible al publico y recuerda lo que ha sucedido antes Luan. —Ya estoy en eso también, gracias por tener en cuenta mi seguridad, es valioso para mí que te preocupes de esa manera. —No digas babosadas y ten, pide una cita, son los mejores de la cuidad, no por nada la empresa se ha mantenido a pesar de los años. Guardé aquella tarjeta que llevaba por nombre Olsen Security servicies y su número de teléfono, me aseguré de guardarle en la bolsa de mi saco pues todo lo que guardaba en las bolsas de mis pantalones terminaban desapareciendo. —Debemos sentarnos en nuestra mesa. Siempre se reservaba una mesa para mi familia y en su mayoría terminaba sentándome con algunos colegas para disimular mi soledad, pero hoy estaba emocionado de no ser así, tenía con quien sentarme y platicar de todo lo que pudiese acontecer durante el evento. —No está tan mal decorado —señaló el lugar con su dedo índice —podría estar mejor, pero bueno, lo importante es el premio, ¿verdad?, o al menos para mí lo es, de este lugar quien más sobresale eres tú y el único que en realidad me importa. —No sé, solo soy un invitado más, no sé que habrá en el itinerario del evento, no lo leí, tampoco me importó leerlo, digo, todos los eventos llevan la misma estructura, no hay nada innovador. —Muy observador, has aprendido muy bien hermanito, pero cierto, nada que pueda sorprender. Con mi hermana podía hablar de todo y por todo, teníamos platica para largo, era como tener un disco rayado en nuestros cerebros, siempre había un tema de conversación aun si eso tenía que ver con algún chisme, que a mí no me llamaba la atención, pero me divertía comentado lo que ella me decía. —Buenas noches damas y caballeros. Era el conductor del evento, un hombre mediana edad, con una voz gruesa. Las personas comenzaron a acomodarse en sus respectivos lugares y prestar atención a como transcurría dicho evento. —Hoy es una noche muy especial, hoy en nombre de la academia de ingenieros queremos darle el reconocimiento por su gran labor y gran participación, así como en la creación y el desarrollo de futuros medios de transporte que prometen ser el futuro de nuestras generaciones, un aplauso para Luan Swanson. Comenzaron a aplaudir a mi alrededor, acomodé mi saco antes de ponerme en pie y subir al estrado, como tal no habría un premió, con suerte algún titulo que colgar en la pared de mi casa con los demás colgando. —Muchas gracias, es un honor para mí compartir este reconocimiento con todos ustedes, en especial con mi familia, eh, para mí es un placer contribuir no solo al servicio de la humanidad sino también con el medio ambiente y los recursos que nos ofrecen. Ese discurso me lo había leído tan solo unos años antes de comenzar la universidad, fue el discurso que salió en un periódico por la inauguración de un restaurante, me dije ese mismo día que algún día yo lo recitaría también y sería el orgullo de muchos y con ello, posiblemente, la maldición de otros. Bajé de aquel estrado en medio de fotografías, mi hermana me esperaba con sus brazos abiertos llena de orgullo, miré la tableta y mis padres ya habían finalizado la llamada, sabía que al llegar a casa no recibiría tan solo una llamada de ellos, seguía siendo lo mismo con ellos y no había algo que pudiésemos hacer al respecto, al menos uno de nosotros dos si tenía el cariño de ellos y no era yo, era mi hermana. —Que felicidad Luan, te mereces esto y más, eres increíble, el mejor de todos, créeme que ni en un millón de años se encontrará alguien mejor que tú, eres mi orgullo hermano. —Eres muy amable, me haces muy dichoso con tus palabras. Y, aunque lo era, no podía dejar de lado el rechazo que mis padres me hacían sentir, lo hicieron desde niño y lo seguían haciendo, solo que, a pesar que me dolía, me obligaba a no sentirme humillado por ellos. Al finalizar la ceremonia me fui a casa en mi auto, en media autopista me detuve a un costado y recosté mi cuerpo en el asiento, dejé que mis lagrimas salieran recordando mi triste niñez. Era un adulto con todo lo que me prometí de niño, había sacado a mis padres de la pobreza, les había dado un hogar donde vivir, comida y ropa que jamás en sus vidas iban a poder comprar, pero ellos, ellos solo seguían ignorándome, creí que haciendo todo eso por ellos recuperaría su amor, aquel que aun recuerdo haber recibido por su parte. Limpié aquellas lagrimas y seguí el camino a casa, al llegar, tal como lo era desde que vivía solo; estaba vacía, esbocé una risa y caminé por una copa de vodka que cambié por una botella de vino. Gritaba como un niño, intentaba no sentirme solo en la enorme casa, pero pronto salió mis únicos mejores amigos. —¡eso campeón! Era mi perro, un husky siberiano de color n***o con matices blancos y de ojos celestes. —¡mi hermosa princesa! Allí venía la bebé de la casa y no era por su tamaño, claro que no, era también un husky siberiano de pelaje café y blanco, tenía sus ojos de diferentes colores, uno celeste y otro café, perfecta ante mis ojos. —¿me extrañaron? Dejé de lado la copa de vino para jugar con ellos, era la única salida que tenía a mi soledad, hasta que volviera a recordarla. —Vamos a dormir. Les dije y me siguieron hasta la cama, allí nos acostamos los tres viendo una película en Netflix hasta quedarme completamente dormido. Unas lenguas sobre mi rostro me despertaron, tan solo eran las dos de la mañana, sentía un pequeño dolor estomacal y recordé que no había almorzado, una ensalada de frutas no caería mal a pesar de lo avanzado que estaba la noche. —¿tienes hambre? Les pregunté a ambos, ladraron y comenzaron a saltar sobre mí. —Vamos. Dije riendo. Ellos eran los únicos que me hacían reír a carcajadas, de allí más nadie, había perdido a mis amigos después de la universidad, desde entonces estaba casi siempre solo. Les di un poco de comer a Campeón y a Princesa, me senté con mi taza llena de frutas y yogurt en la mesa del comedor e imaginaba una mujer saliendo de allí llamándome amor, luego imaginé si eso pasa en realidad me llevaría un susto, significaría que era un fantasma o una ladrona a lo que reí viéndome correr huyendo de un fantasma. —Creo que la soledad está haciendo que mi cabeza pensé estupideces. Acariciaba a Princesa que había puesto sus patas delanteras en mi pierna. —¿quién es una hermosa? Preguntaba y ella respondía con grandes lamidos en mi cara para posterior incrustar sus garras en mi muslo. —Sé que eres tú y solo tú. Al terminar de cenar, lavé mi plato, luego mis dientes y fui a mi habitación de nuevo, apagué el televisor y volví a quedar profundamente dormido.
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