Mis únicos amigos

1137 Palabras
Luan Desperté con la tonta ilusión que mis padres podrían estar allí esperándome en la salón o en la cocina, pero luego recordé que nunca habían pisado mi casa, Dama quién era una de las empleadas domesticas era la única compañía que tenía en las mañanas antes de salir a trabajar. —Buenos días Señor Luan, que gusto verlo, con todo respeto. Me sonreía aquella mujer de unos treinta y tantos años. —Gracias Dama, al menos a alguien le agrada verme. Sonreí un tanto apenado. —Lo vimos por televisión, felicidades por tan gran logro. No lo negaré se sintió bonito que alguien externo a mi circulo familiar me felicitase, eso nunca pasaba, casi todos huían de mí como si fuera un demonio, de eso tenía nada de ello, solo, solo era alguien viviendo en una triste soledad. —¡vaya! —dije rascando la parte trasera de mi cabeza —no se que decirte, es muy amable de tu parte Dama. —No, no, no, nada de eso, ten —estiró su mano para darme una especie de hoja —es un dibujo, te lo hizo mi pequeño, parece que tú eres su héroe. No sabía como sentirme, digo, era lindo ser admirado por muchos, pero que viniese de un niño lo significaba todo, al menos, él lo hacía de corazón, una clara razón para agradecer este día. —Honor que me hace Dama, estoy emocionado por saberlo. —Somos nosotros quienes tenemos que agradecer, gracias a ti mis hijos han logrado estudiar en las mejores universidades, te debemos mucho Señor Luan. —No digas tonterías Dama, para mí es placer hacerlo, ustedes son lo más cercano a una familia para mí. No decía mentiras cuando lo dije, a pesar que aquella gente trabajaba para mí y seguían cuantas ordenes diera, se comportaban cercano más que mis propios padres. —Siéntese —cambió de tema rápidamente —le serviré su desayuno. —Muy bien. Dije olvidando lo incomoda que Dama se había puesto. Después de aquel desayuno llamé a aquella corporación de la que mi hermana había hablado para buscar algunos agestes de seguridad, con dos bastarían, tampoco era que aquellos ingleses viajarían de un continente a otro solo para conseguir venganza. —Claro que sí —respondía una mujer —puede venir a la hora que mejor le parezca, no manejamos una agenda como tal, estamos siempre al servicio del cliente. Era nuevo para mí, la mayoría del tiempo debía siempre solicitar cita previa para hacer algún trámite —Es muy amable. Cambié mi ropa y salí en mi auto hasta aquella corporación, debía ser especifico con los requisitos que necesitaba para mis guardaespaldas, una de ellas era que fueran buenos con armas de fuego por si debían disparar, la otra que, si bebíamos huir que tuvieran buena resistencia y tercero que fueran buenos peleando, sería una fantasía que cumplieran con los estándares según las películas de Hollywood. Al llegar un joven apurado del cual no recuerdo el nombre, me llevó hasta los de administración, me ofrecieron los mejores de lo mejor que según ellos tenían y solo no me convencieron sus habladas. —Les daré una gran suma de dinero si me demuestran que tienen grandes agentes, cuando eso pase me llamarán y yo vendré con mucho gusto. Aquellos hombres se miraron y asintieron. ¡idiotas! No eran más que eso, ni siquiera se sabían los nombres de sus empleados, eso me aseguraba que no sabían cómo trabajaban. —¿qué haces llamándome? Contestó mi hermana. —¡vaya servicios tiene esa empresa! —me burlé —los jefes no se sabían los nombres de sus empleados ¡imagínate! —De algo si estoy segura, saben cómo trabajar. —No estoy muy seguro de ello, mejor buscaré otro sitio donde sí sienta confianza. —Deja de ser quisquilloso Luan, te darán a los mejores, ya verás, tienes que darles tu perfil y ellos encontrarán a los mejores. ¿qué se suponía que era mi perfil? ¿por qué mi perfil? Seguía teniendo un poco de recelo, pero si ya mi hermana trabajaba con ellos ¿qué malo podría pasar? ¿una estafa? Imposible, mis abogados los harían quedar en quiebra de inmediato. —Está bien, pero si cuando me llaman no tienen los agentes que busco, buscaré otras opciones. —Bueno, bueno, está bien, solo intenté ayudar, eres obstinado Luan. Arrugué la cara y di una sonrisa torcida. —Adiós, cuídate. Corté la llama y seguí mi camino a casa, hoy sería mi día de descanso después de largos meses. —No lo esperaba tan temprano señor Luan, discúlpeme, haré de almorzar ahora mismo. —No se preocupe por eso, es temprano aún, solo iré a descansar un poco, puede hacer el almuerzo a las dos de la tarde, por mí está bien. —Así lo haré señor Luan, que descansé. Asentí con mi cabeza y caminé a mi habitación, estaba ordenada y limpia, olía muy bien, bastante bien. —Campeón, Princesa. Los llamé, escuché sus pisadas rápidas y saltaron a mi cama, eso causó mucha gracia en mí, lamieron mi cara mientras los acariciaba y se acostaron a mi lado. Mi madre estaría con un infarto si me viera con mis perros en la cama. Encendí el televisor y busqué alguna película que ver, el rey león era una buena opción, era la película favorita de mis perros, pero con tanto sueño pronto me quedé dormido. Escuché a mis perros ladrar, me incorporé para ver que sucedía y allí una monstruosa caca estaba justo en la puerta. —¡que asco! Dije, el olor era tan desagradable que podía entrar hasta mis entrañas. —¿qué les dan de comer, comida con rayos gamma? Me levanté con total cuidado a limpiar el desastre que probablemente Campeón había ello, pues era el único que había estado gimiendo en la puerta. —Salgan Les dije, salí detrás de ellos en busca de desinfectando y una bolsa para recoger tal asquerosidad. —¿qué huele tan mal? Preguntó Dama. —Campeón. Respondí con la bolsa llena de popo, estaba a punto de vomitar lo poco que había comido, Campeón estaría castigado unos días sin entrar a mi habitación Al regresar mi habitación seguía con mal olor, rocié de todo lo que encontré en el cuarto de limpieza hasta que aquel olor desapareció. Ya eran pasada las dos de la tarde, bajé a almorzar en el comedor, luego tomé un baño y seguí durmiendo, a las seis de la tarde salí a correr al parque y regresé dos horas después, revisé algunos pendientes en mi computadora y tomé algo para cenar. Dama se había marchado junto a su esposa Leonora hacía una hora aproximadamente, así que nuevamente estaba solo, con mis únicos amigos, Campeón y Princesa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR