Seis semanas después. Kath se estiró perezosamente en la cama, al despertar la mañana del lunes, disfrutando del calor suave de las sábanas, antes de recordar los eventos del día anterior, habían visitado al médico para saber cómo iba su embarazo, recién había cumplido doce semanas, la ecografía mostró que todo avanzaba debidamente, el pequeño Brown que crecía en su vientre, se aferraba a la vida, aunque aún se rehusaba a mostrarles si era un niño o una niña. Sus pensamientos vagaron hacia Michele y la manera en que se comportaba con ella, Kath no tenía dudas sobre el amor que Michele tenía, aunque no siempre expresaba con palabras. Con un suspiro de satisfacción, se levantó, aún era muy temprano, pero Michele ya no estaba junto a ella en la cama, Kath no comprendía como ese hombre podí

