CAPÍTULO 73 | LA MANSIÓN DE RICCARDO Kath sabía que Michele solía visitar sus clubes nocturnos y que siempre era por trabajo; al menos así había sido desde que se casó con ella. Sin embargo, no le agradaba la idea de que fuera a ese club en particular, donde había mujeres desnudas teniendo sexo a plena vista. Por otro lado, quería conocer a fondo ese lugar; quería que Michele le hiciera todo lo que no pudo la noche de los antifaces. Deseaba ir a una de esas habitaciones con él y conocer a ese Michele que aún no se mostraba por completo. Michele frunció el ceño. Para él, Kath no era una mujer para un lugar como ese. Era elegante, hermosa, y nadie allí estaría jamás a su altura; aunque, en el fondo, sentía cierta excitación por experimentar con ella en la mansión de Riccardo. Lo pensó p

